La Monterey Car Week 2026 volvió a convertir la península californiana en el centro mundial del automóvil. Durante varios días, concursos de elegancia, carreras históricas, subastas y presentaciones exclusivas reunieron a fabricantes, coleccionistas y aficionados en escenarios como Pebble Beach, The Quail y el circuito de Laguna Seca.
A diferencia de un salón del automóvil convencional, Monterey es una sucesión de encuentros repartidos por toda la región. Los clásicos comparten protagonismo con prototipos, modelos de producción limitada y creaciones realizadas a medida para grandes coleccionistas. Esta combinación ha consolidado al evento como uno de los principales escaparates para las marcas de lujo y altas prestaciones.

Las grandes novedades de 2026
La edición de este año dejó una amplia colección de estrenos. Lamborghini presentó el Revuelto SV, una evolución todavía más radical de su superdeportivo híbrido, mientras que Bugatti descubrió el Destrier, una pieza única derivada del Bolide y equipada con el conocido motor W16 de la compañía.

Ferrari acudió con el CZ26, un proyecto especial basado en el SF90 Stradale, y Aston Martin mostró el Valen, un deportivo de motor delantero creado por su división de personalización Q. McLaren, por su parte, sorprendió con el prototipo McL 6GT, una reinterpretación moderna del histórico M6GT que apuesta por el cambio manual, la dirección hidráulica y una experiencia de conducción más analógica.

Gordon Murray Special Vehicles también aprovechó la cita para presentar el S1, inspirado en algunos de los principios que convirtieron al McLaren F1 en un icono. La presencia de fabricantes pequeños y especializados volvió a demostrar que Monterey no es únicamente un escaparate para las grandes compañías, sino también para proyectos de producción muy limitada.


Personalización llevada al extremo
Otra de las tendencias más visibles fue el crecimiento de los automóviles únicos. Las marcas ya no se conforman con ofrecer largas listas de opciones: desarrollan vehículos completos alrededor de los gustos y la historia personal de cada cliente.

Porsche presentó el Flachbau RS, una transformación de un 911 GT2 RS inspirada en el 935/78 “Moby Dick”. Cadillac llevó el Celestiq Night Test, realizado como encargo individual, mientras que Range Rover mostró la edición única SV Pearl Luster. Aston Martin también expuso varios DB12 S personalizados como homenaje a sus coches de competición de los años cincuenta.

Estas creaciones permiten a los fabricantes combinar diseño, artesanía y patrimonio sin las limitaciones de una producción convencional. Monterey ofrece, además, el público perfecto: coleccionistas capaces de convertir un proyecto experimental en una futura pieza histórica.
Del lujo eléctrico a la conducción analógica
La electrificación siguió presente, aunque compartiendo espacio con un inesperado regreso de los mandos tradicionales. BMW mostró el M Concept Neue Klasse, anticipo de la futura generación eléctrica de BMW M, junto al Vision BMW Alpina. Acura presentó el Nexera Concept, encargado de adelantar el próximo lenguaje estético de la marca y algunas de las claves del futuro RDX híbrido.

En el extremo más radical apareció el McMurtry Spéirling Pure, un pequeño automóvil eléctrico de circuito capaz de generar carga aerodinámica mediante un sistema de ventiladores.
Sin embargo, la tecnología no eclipsó el interés por la conducción tradicional. McLaren recuperó el cambio manual para su prototipo McL 6GT y Porsche anunció una versión manual del 911 Carrera S para Norteamérica. Esta convivencia entre electrificación y mecánica clásica fue una de las grandes conclusiones de la edición: el futuro del automóvil de altas prestaciones no parece seguir un único camino.
Los clásicos continúan siendo el corazón del evento
Las novedades modernas fueron solamente una parte de la Monterey Car Week. El Rolex Monterey Motorsports Reunion devolvió a la pista de Laguna Seca numerosos vehículos históricos de competición, convirtiendo el circuito en una especie de museo en movimiento.
The Quail combinó automóviles clásicos con estrenos internacionales y experiencias de lujo, mientras que el Pebble Beach Concours d’Elegance celebró su 75.ª edición con 218 vehículos procedentes de Estados Unidos y otros 14 países.
El máximo reconocimiento, el premio Best of Show, fue para un Duesenberg SSJ Special Speedster de 1935 que perteneció originalmente al actor Clark Gable. El concurso también superó los 50 millones de dólares acumulados en donaciones benéficas a lo largo de su historia.

Monterey Car Week 2026 confirmó así su capacidad para reunir todas las dimensiones del automóvil: historia, competición, diseño, tecnología, cultura y mercado. En pocos lugares puede contemplarse un Duesenberg de los años treinta, escuchar un antiguo coche de carreras en Laguna Seca y descubrir, apenas unas horas después, el próximo hiperdeportivo de una gran marca. Esa mezcla continúa siendo su principal seña de identidad.






















