Las averías tras el eclipse del 12 de agosto dejaron una señal clara en las carreteras españolas: las llamadas al RACE aumentaron un 77,3% durante las tres horas posteriores al fenómeno frente a la misma franja del día anterior. El dato apunta a un regreso especialmente exigente para los vehículos, marcado por desplazamientos concentrados, retenciones y temperaturas elevadas.
La comparación horaria resulta importante. Los viajes de ida hacia las zonas de observación se repartieron a lo largo de la jornada, pero una parte considerable de los conductores emprendió la vuelta al terminar el eclipse. Esa coincidencia multiplicó el tráfico en poco tiempo y prolongó la circulación lenta, un escenario que somete la mecánica a más esfuerzo que un recorrido fluido.

El aumento también se reflejó en los expedientes de asistencia abiertos a socios del club. Respecto al 11 de agosto, Zaragoza encabezó la subida con un 150%, seguida de León, con un 100%; Bizkaia, con un 50%; Asturias, con un 40%; y Barcelona, con un 35,7%. No fue, por tanto, un fenómeno uniforme en todo el país, sino más intenso en determinados corredores y destinos vinculados a la observación y al retorno.
La comparación con el miércoles anterior dibuja variaciones todavía mayores en algunas provincias, aunque parte de porcentajes de referencia distintos. Asturias registró un incremento del 600%, Bizkaia del 200% y Barcelona del 72,7%. En la Sierra de Madrid, uno de los puntos elegidos para seguir el fenómeno dentro de la comunidad, los expedientes crecieron un 80% frente al mismo día de la semana previa.
La mayoría de las intervenciones no estuvo relacionada con colisiones. Las incidencias de motor, refrigeración y otros elementos mecánicos representaron el 39,4% del total. Los problemas de ruedas y neumáticos sumaron otro 19,2%. Junto con los fallos de arranque, batería y sistema eléctrico, estos tres grupos concentraron el 76% de las asistencias gestionadas durante la jornada.

Dentro del apartado mecánico, los casos registrados como vehículo parado aumentaron un 40% respecto al día anterior. También destacaron los problemas de embrague, cambio y transmisión, con un crecimiento del 47,4% en la comparación diaria y del 64,7% frente al miércoles precedente. El continuo avance y detención de un atasco castiga especialmente estos componentes, sobre todo cuando el recorrido se alarga más de lo previsto.
El calor añadió otra dificultad. Aquel 12 de agosto, 15 comunidades autónomas estaban bajo aviso por altas temperaturas y ocho alcanzaron el nivel naranja, según la información meteorológica difundida a partir de la predicción de AEMET. En circulación lenta, el motor continúa produciendo calor mientras disminuye el aire que atraviesa frontalmente el radiador. Si el sistema de refrigeración no trabaja correctamente, aumenta el riesgo de sobrecalentamiento.
Las cifras de accidentes, en cambio, quedaron en el 1,7% de los expedientes. Este porcentaje no permite medir la siniestralidad general de España, pero sí indica que, dentro de la actividad asistencial analizada, el principal efecto estuvo en las averías. Es una diferencia relevante: el episodio tensionó sobre todo la fiabilidad mecánica y la capacidad de respuesta ante vehículos inmovilizados.
Las averías tras el eclipse ofrecen una lección aplicable a cualquier operación salida, festival o gran evento. Antes de afrontar un trayecto con previsión de calor y congestión conviene revisar el nivel de refrigerante con el motor frío, el estado de los neumáticos, la batería y las señales de desgaste. También es prudente viajar con combustible o carga suficiente y asumir que el recorrido puede durar bastante más.
Durante una retención hay que vigilar el indicador de temperatura y atender cualquier testigo de advertencia. Si aparecen señales de sobrecalentamiento, continuar la marcha puede convertir una incidencia menor en una reparación grave. La prioridad debe ser detenerse en un lugar seguro cuando sea posible y solicitar asistencia, sin abrir en caliente elementos presurizados del circuito de refrigeración.

Estos resultados deben interpretarse dentro de su alcance. Proceden de la operativa del RACE y de expedientes abiertos a sus socios, por lo que no equivalen al conjunto de averías ocurridas en España. Además, los porcentajes provinciales expresan variaciones relativas y no revelan por sí solos el volumen absoluto de servicios en cada territorio.
Aun con esas cautelas, el patrón resulta consistente. Muchos coches salieron a la vez, circularon durante más tiempo y soportaron una combinación poco favorable de calor y paradas constantes. El eclipse fue excepcional; las condiciones que explican el repunte no lo son. Anticipar el mantenimiento y planificar el regreso puede reducir el riesgo cuando miles de conductores coinciden de nuevo en la carretera.























