El Range Rover Sport Electric ya admite pedidos en España y estrena una opción de propulsión que hasta ahora faltaba en la gama: la totalmente eléctrica. Llega con hasta 550 CV, una batería de 118,5 kWh y 609 kilómetros de autonomía homologada. No es una conversión menor dentro del catálogo. Range Rover ha modificado la estructura y el chasis para compensar el peso de la batería y conservar el carácter más dinámico del Sport.

El sistema emplea dos motores, uno por eje, y tracción total gestionada electrónicamente. En la versión EV550 entrega 405 kW, equivalentes a 550 CV, y 850 Nm. Con el modo Dynamic Launch activado acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos, una cifra idéntica a la del Sport V8 P540. La velocidad máxima declarada para la First Edition es de 200 km/h.
La batería de iones de litio tiene 118,5 kWh y trabaja con una arquitectura de 800 voltios. La autonomía máxima de la gama llega a 609 kilómetros WLTP, aunque cambia según el acabado y las ruedas elegidas. El configurador español asigna 596 kilómetros a la First Edition, con un consumo homologado de 22,5 kWh/100 km. Range Rover calcula hasta 537 kilómetros en uso real, una estimación del fabricante que dependerá de la temperatura, la ruta y el ritmo de conducción.
En un cargador rápido de corriente continua puede recuperar hasta 220 kilómetros en diez minutos. El paso del 10 al 80 % requiere unos 22 minutos cuando la batería y el punto de carga permiten trabajar a la potencia máxima. Son tiempos competitivos para una batería tan grande, aunque la marca todavía no detalla en la información española la potencia punta exacta que admite el coche. La gestión térmica ThermAssist busca mantener la batería en su margen adecuado y reducir el gasto energético del sistema de climatización.

El trabajo técnico va más allá del sistema eléctrico. La carrocería es un 61 % más rígida que la de los Range Rover Sport híbridos enchufables y el centro de gravedad queda 73 milímetros más bajo. Ese cambio debería ayudar a controlar los movimientos de un SUV grande sin recurrir a una suspensión innecesariamente seca.
Para ello combina suspensión neumática, amortiguadores de doble válvula, dirección a las cuatro ruedas y el sistema Adaptive Dynamics, que analiza un centenar de parámetros 500 veces por segundo. El control activo del balanceo puede aplicar hasta 1.400 Nm en cada eje. También hay un reparto de par específico para la tracción eléctrica, pensado para reaccionar con rapidez cuando una rueda pierde adherencia.
Range Rover no ha renunciado a las aptitudes fuera del asfalto. El Sport eléctrico puede vadear hasta 900 milímetros de agua y afrontar pendientes de 45 grados. Parte de su programa final de validación se desarrolló en las canteras de mármol de Carrara, sobre zonas de piedra pulida, polvo fino y fuertes desniveles. Fue una prueba controlada, pero encaja mejor con el tipo de uso que promete el modelo que la habitual vuelta rápida en circuito.

Los cambios exteriores son discretos. La parrilla tiene un diseño específico y las llantas buscan reducir la resistencia aerodinámica. Según los cálculos de la marca, estas medidas pueden aportar hasta 16 kilómetros extra de autonomía a velocidad de autopista. Dentro mantiene el planteamiento conocido del Sport, aunque incorpora sonidos propios asociados a los distintos modos de conducción y nuevas funciones de carga en la aplicación móvil.
La oferta española se organiza en los acabados Dynamic SE, Dynamic HSE, Autobiography y First Edition. Esta última aparece en el configurador con un PVP recomendado de 153.350 euros para Península y Baleares. Incluye IVA, impuesto de matriculación calculado al tipo general y transporte; pueden añadirse gastos de matriculación o preentrega. No es una promoción ni un precio sujeto a financiación. Por ahora no hay una oferta comercial específica publicada para las demás versiones eléctricas.

La First Edition lleva llantas de 22 pulgadas, techo negro, faros LED digitales, techo panorámico deslizante y equipo Meridian 3D Surround. El Autobiography podrá recurrir al programa Bespoke para ampliar colores, materiales y bordados. La batería queda cubierta durante ocho años o 160.000 kilómetros, y un gemelo digital permitirá vigilar su estado y anticipar operaciones de mantenimiento mediante actualizaciones remotas.
La producción se realizará en Solihull, Reino Unido, en las mismas líneas que montan los Sport híbridos enchufables, de gasolina y diésel. Los pedidos ya están abiertos en España, aunque Range Rover no ha comunicado una fecha concreta para las primeras entregas. Queda por comprobar en carretera cuánto se aproxima a esos 609 kilómetros y, sobre todo, si el trabajo de chasis consigue que sus 550 CV se sientan como un Sport y no solo como otro SUV eléctrico muy rápido.






















