El Lexus LFA Concept eléctrico ha dejado de ser una maqueta de salón para mostrarse en movimiento en el Goodwood Festival of Speed. Su presencia en la subida de la colina británica no estaba prevista dentro del programa dinámico inicial, pero terminó convirtiéndose en uno de los momentos más relevantes del evento para quienes siguen la evolución de los deportivos eléctricos de altas prestaciones.

La escena tiene peso por el nombre que utiliza. LFA no es una denominación cualquiera dentro de Lexus. El modelo original, con su motor V10 atmosférico, se ganó un lugar propio entre los superdeportivos modernos por sonido, precisión y planteamiento técnico. Diecisiete años después de aquella primera aparición como prototipo en Goodwood, Lexus ha recuperado ese vínculo emocional para enseñar hacia dónde quiere llevar su próximo deportivo.
El coche todavía no se ha presentado como modelo de producción. La unidad vista en Reino Unido rodó con una carrocería cubierta de camuflaje y sin cifras oficiales de potencia, batería, autonomía, peso o prestaciones. Ese detalle es importante: por ahora hablamos de un concept car funcional, no de un vehículo listo para reservar en un concesionario ni de una ficha técnica cerrada para Europa o España.

Aun así, la decisión de sacarlo a pista aporta más información que una simple exposición estática. Lexus lo situó junto a los prototipos GR GT y GR GT3 de GAZOO Racing, con los que comparte parte de su desarrollo tecnológico. La marca quiere mostrar una estrategia abierta, en la que conviven sistemas híbridos pensados para carretera, soluciones enfocadas al circuito y tecnologías eléctricas de alto rendimiento.
El resultado es un deportivo que busca mantener algo que muchos aficionados consideran difícil de trasladar al coche eléctrico: la conexión emocional. En lugar de limitar el proyecto a la aceleración o a las cifras, Lexus habla de una experiencia multisensorial y de una relación más directa entre aerodinámica, diseño y conducción. Conviene esperar a datos concretos, pero el mensaje es claro: el futuro LFA no quiere vivir solo de la nostalgia del V10.

Durante las cuatro jornadas del Festival of Speed, celebrado del 9 al 12 de julio, el concept compartió protagonismo con pilotos vinculados al entorno Toyota y Lexus. Entre ellos estuvieron Elfyn Evans, del equipo Toyota Gazoo Racing World Rally Team; Kazuki Nakajima, vicepresidente de Toyota Racing; Hiroaki Ishiura, piloto de desarrollo del GR GT, el GR GT3 y el propio LFA Concept; Sho Tsuboi; Yuichi Nakayama; y Uwe Kleen, especialista en Nürburgring.
Que el coche haya rodado con varios perfiles de conducción también ayuda a entender el estado del proyecto. No se trata únicamente de enseñar una silueta atractiva, sino de acumular sensaciones en un entorno real, con público y con un recorrido que combina aceleración, cambios de rasante y curvas rápidas. Goodwood no es un circuito convencional, pero sí un escaparate exigente para cualquier prototipo de este tipo.
En diseño, las imágenes disponibles dejan ver proporciones de superdeportivo clásico, con morro bajo, cabina retrasada y una zaga muy trabajada desde el punto de vista aerodinámico. El camuflaje impide leer todos los detalles, aunque la intención parece clara: no romper con la memoria visual del LFA original, pero tampoco copiarlo. La nueva interpretación se mueve hacia una presencia más ancha, baja y técnica.

Para el mercado español, la noticia debe leerse todavía con cautela. Lexus no ha comunicado una fecha de llegada, precio, producción, versiones ni disponibilidad comercial. Tampoco hay confirmación sobre si este concept derivará directamente en un modelo matriculable o si servirá como banco de pruebas para futuras tecnologías de la marca. Lo que sí encaja con la estrategia actual de Lexus en España es la electrificación, ya presente en toda su gama mediante híbridos, híbridos enchufables y eléctricos.
La relevancia del Lexus LFA Concept eléctrico está precisamente en ese punto intermedio entre el símbolo y la tecnología. No sustituye aún al LFA original, ni puede compararse con deportivos eléctricos de producción sin conocer sus cifras finales. Pero sí confirma que Lexus está trabajando en un coche capaz de llevar su imagen más allá de los SUV y berlinas electrificadas que hoy concentran buena parte de sus ventas.
El paso por Goodwood no resuelve las grandes preguntas, pero cambia el tono del proyecto. Ya no es solo una idea enseñada bajo focos. Es un prototipo que rueda, que se prueba ante el público y que recupera una de las siglas más respetadas de Lexus para preparar su salto a una nueva etapa eléctrica.























