El Ferrari 12Cilindri Manuale es una de esas rarezas que parecen pensadas para discutir tanto de ingeniería como de emociones. La clave no está en una cifra de potencia más alta, porque mantiene los 830 CV del V12 atmosférico de 6,5 litros, sino en la forma de utilizarlos. Ferrari ha creado una serie limitada con palanca y pedal de embrague by-wire para recuperar el gesto del cambio manual sin renunciar a la base técnica de su transmisión de doble embrague.

La producción estará limitada a 1.499 unidades, una cifra con guiño a la cilindrada del primer V12 de Ferrari fabricado en 1947. No se ha comunicado precio para España, pero sí queda claro que no será una simple versión más dentro de la gama. Es un desarrollo específico sobre el 12Cilindri, dirigido al cliente que busca un GT de motor delantero con una relación más física con el coche.
El sistema Manuale by-wire es el centro de todo. Ferrari no ha instalado una caja manual convencional, sino una arquitectura propia que combina una palanca con recorridos mecánicos, un embrague sin conexión directa y la conocida caja DCT de ocho velocidades. El conductor puede accionar la palanca en las seis primeras marchas y en la marcha atrás, mientras que el coche conserva la posibilidad de circular en modo automático.

La idea es sencilla de explicar y compleja de ejecutar: que el conductor sienta cargas, resistencias y movimientos propios de una caja manual, aunque la gestión real del embrague y la transmisión se haga mediante electrónica. La palanca utiliza sensores para leer la posición, un mecanismo con puntos de resistencia y un bloqueo que impide maniobras incorrectas cuando no se pisa el embrague o cuando la marcha solicitada no es posible.
También cambia la pedalera. El embrague by-wire mide el recorrido del pedal y traduce esa orden a la actuación hidráulica del embrague del DCT. Si la coordinación es correcta, el cambio resulta limpio. Si el conductor se equivoca, pueden aparecer tirones o incluso el calado del motor, algo deliberado para mantener parte de la autenticidad de un manual tradicional. En un Ferrari moderno, esa decisión tiene más carga simbólica que técnica.

Otro detalle relevante es la desaparición de las levas del volante. La marca ha querido centrar la experiencia en la palanca y el pedal izquierdo, hasta el punto de que el modo manual se activa exclusivamente con el embrague. En automático, la palanca puede utilizarse para preseleccionar una marcha, con información gráfica en el cuadro para anticipar su efecto sobre el régimen del motor.

El V12 encaja bien con este enfoque. El motor atmosférico de 6.496 cm³ entrega 830 CV a 9.250 rpm, 678 Nm a 7.250 rpm y puede girar hasta 9.500 rpm. Son cifras poco habituales en un mercado cada vez más electrificado y explican por qué Ferrari ha elegido esta base para recuperar el ritual del cambio. Las prestaciones siguen en terreno de grandes deportivos: más de 340 km/h, 2,9 segundos en el 0 a 100 km/h y menos de 7,9 segundos para alcanzar los 200 km/h.

En dimensiones, el modelo mantiene el formato de gran turismo biplaza con motor delantero. Mide 4,73 metros de largo, 2,17 metros de ancho y 1,29 metros de alto, con una batalla de 2,70 metros. El peso en vacío declarado es de 1.565 kg en configuración con equipamiento opcional, el reparto queda en un 48,4% delante y 51,6% detrás, y el maletero ofrece 270 litros. No es un coche pensado para la racionalidad, pero conserva cierta utilidad propia de un GT.
El habitáculo recibe una intervención específica en el túnel central. La rejilla recupera el esquema clásico de seis relaciones, con la marcha atrás situada en la parte superior izquierda, y el pomo de aluminio incorpora iluminación para mostrar las marchas y el modo seleccionado. La pieza central combina acero y aluminio anodizado, con una puesta en escena más cercana a la artesanía que a la simple nostalgia.

La personalización también forma parte del posicionamiento. El Ferrari 12Cilindri Manuale se apoya en el programa Tailor Made, con colores históricos, tapicerías específicas en piel y Alcantara, llantas forjadas exclusivas en cuatro acabados, escudo acuñado y detalles propios como el logotipo grabado en los umbrales. La versión de lanzamiento utiliza Rosso Rubino, aunque la paleta disponible incluye 25 tonos.




En consumo y emisiones, la ficha oficial declara 15,5 l/100 km y 353 g/km de CO₂ en ciclo WLTC. Son datos coherentes con un V12 atmosférico de esta potencia y sitúan el interés del coche lejos de cualquier argumento de eficiencia. Ferrari también mantiene el programa de mantenimiento de siete años, con revisiones programadas cada 20.000 km o una vez al año.























