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La nueva furgoneta eléctrica de Ford ya tiene precio

381 kilómetros de autonomía urbana y un precio de partida por debajo de muchos rivales directos. Esa es la carta con la que llega la Ford Transit City eléctrica al mercado español, una furgoneta pensada para quienes trabajan dentro de la ciudad y necesitan moverse sin depender de un diésel. No es una propuesta aspiracional ni un ejercicio tecnológico para quedar bien. Es una herramienta de trabajo con batería, carga rápida y una gama reducida para que el proceso de compra sea más sencillo.

La Ford Transit City eléctrica ya admite pedidos en España desde 26.400 euros sin IVA. Ese importe corresponde al furgón L1H1, la versión de acceso. Por encima queda el furgón L2H2, desde 27.350 euros sin impuestos, mientras que el chasis-cabina L2 parte de 27.050 euros. Son cifras enfocadas a autónomos, pequeñas empresas y flotas que buscan un vehículo comercial eléctrico para reparto urbano, servicios técnicos o distribución de última milla.

La clave está en su planteamiento. Ford no ha querido crear una gama extensa con muchas baterías, acabados y combinaciones mecánicas. La oferta se articula sobre tres carrocerías, una sola batería y una única configuración de equipamiento. Esto reduce opciones, pero también facilita la decisión. Para una empresa que necesita comprar varias unidades, esa simplicidad puede ser más útil que un catálogo largo y lleno de versiones parecidas.

La batería es de tipo LFP y tiene 56 kWh de capacidad. Este tipo de química suele asociarse a una buena resistencia en ciclos de uso repetidos, algo importante en vehículos que pueden cargar con frecuencia y recorrer rutas similares cada día. La autonomía anunciada llega hasta 254 kilómetros en ciclo combinado WLTP y hasta 381 kilómetros en uso urbano. Las cifras están pendientes de homologación definitiva, pero encajan con el uso para el que ha sido concebida.

Ford Pro asegura que cerca del 90% de los vehículos de este segmento recorre menos de 110 kilómetros diarios. Si ese dato se traslada al día a día de un repartidor, una empresa de mantenimiento o un servicio municipal, la autonomía urbana de la Transit City debería cubrir una jornada completa sin demasiadas complicaciones. Sobre todo, en rutas conocidas y con una base donde poder cargar por la noche o durante los descansos.

La recarga también apunta a un uso profesional. En corriente continua admite hasta 87 kW, suficiente para pasar del 10% al 80% en unos 33 minutos. Ford también habla de unos 68 kilómetros extra con 10 minutos de carga en la versión L1H1. En corriente alterna, a 11 kW, el paso del 10% al 80% requiere aproximadamente 4,5 horas. No son cifras de turismo eléctrico de altas prestaciones, pero sí resultan coherentes para una furgoneta urbana de trabajo.

En capacidad de carga, la versión furgón ofrece hasta 8,5 metros cúbicos de volumen y una carga útil máxima de hasta 1.275 kilos. La variante L2H2 puede transportar hasta tres europalés, un dato importante para empresas de reparto que necesitan aprovechar bien cada trayecto. El chasis-cabina queda reservado para transformaciones específicas, desde pequeños vehículos de asistencia hasta carrozados para jardinería, servicios municipales o trabajos técnicos.

El diseño exterior no busca llamar la atención. Tiene una silueta funcional, con proporciones compactas para moverse mejor por ciudad y una carrocería pensada para aprovechar el espacio de carga. La gama de colores también es corta. El Blanco Frozen viene de serie, mientras que las pinturas metalizadas Negro Panther, Azul Panther y Plata Ingot cuestan 537 euros sin IVA. De nuevo, prima la lógica profesional frente a la personalización amplia.

Dentro, el enfoque es más práctico que llamativo, aunque el equipamiento de serie no se queda corto. Incluye pantalla táctil de 12,3 pulgadas, Apple CarPlay, Android Auto, arranque sin llave, aire acondicionado, asiento del conductor calefactado y cámara de visión trasera. Son elementos que ya se esperan en un turismo, pero que en una furgoneta de reparto pueden marcar diferencia en jornadas largas, maniobras constantes y conducción urbana.

La seguridad también tiene peso. De serie incorpora frenada automática de emergencia, control de crucero adaptativo, aviso de cambio involuntario de carril y sensores de aparcamiento delanteros y traseros. En ciudad, donde las maniobras son continuas y el tráfico cambia rápido, estos asistentes pueden reducir sustos y facilitar el trabajo diario. Más todavía en vehículos que pasan muchas horas en circulación.

La conectividad queda integrada dentro del ecosistema Ford Pro. Esto permite acceder a herramientas de telemática, gestión de carga y control de flotas. Los responsables de una empresa pueden conocer ubicación, consumo, estado de la batería o necesidades de mantenimiento. Para negocios pequeños, también puede servir para organizar mejor rutas y tiempos de parada.

La producción comenzará en septiembre de 2026. Las primeras unidades deberían llegar a los Centros Ford Transit en diciembre del mismo año. Hasta entonces, los pedidos quedan abiertos en la red oficial. Ford entra así en una parte del mercado cada vez más relevante: la de las furgonetas eléctricas compactas para ciudades con restricciones, donde el coste, la autonomía real y la facilidad de uso pesan más que cualquier discurso sobre electrificación.

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