Pintura verde a la carta, tapicería blanca con tela de raya diplomática y años de abandono. Así llegó a un concesionario estadounidense el Porsche 911 Turbo 3.3 de 1978 que acaba de proclamarse Gran Campeón Nacional del Porsche Classic Restoration Challenge 2026, el concurso con el que Porsche Cars North America pone a prueba a los talleres de su red con clásicos reales.
El ganador ha sido Harper Porsche, de Knoxville (Tennessee), que también se ha llevado el título de restauración. Su coche es un 911 Turbo 3.3 de 1978 de los primeros encargos del programa Sonderwunsch, el de pedidos especiales de fábrica. Se pintó en Buick Medium Green Poly, con tapicería blanca y terciopelo con raya diplomática.

El problema es que el coche llevaba años abandonado. El equipo reparó la corrosión, lo decapó hasta dejar la chapa desnuda para repintarlo y reconstruyó por completo el motor, la caja de cambios y el turbocompresor.
El título de conservación fue para Gaudin Porsche of Las Vegas, con un 911 Turbo de 1996 de la generación 993. El taller deshizo las modificaciones de posventa acumuladas durante décadas, restauró el equipamiento de fábrica, conservó los acabados originales y certificó la autenticidad con el Porsche Classic Technical Certificate. Es un trabajo menos vistoso, pero en el mercado de clásicos un coche fiel a fábrica suele valer más.

El título de individualización lo ganó Porsche Orlando con un 911 Carrera Coupé de 1997 (993), un proyecto que se aleja del original y que divide a los puristas.
Jonathan Sieber, responsable de Porsche Classic, destacó el trabajo de los ganadores. El concurso reunió 60 inscripciones de concesionarios de todo Estados Unidos, con fases regionales a lo largo del año y una final celebrada en Luftgekühlt 12, en Georgia, la cita dedicada a los Porsche refrigerados por aire.
Un 911 Turbo de los setenta con especificación Sonderwunsch es hoy una rareza, y su valor depende de que se respete lo que salió de fábrica. Por eso tiene mérito que el equipo haya reproducido aquel verde y aquella tapicería en lugar de llevarlo a un color más comercial.
















