Tom Hardy ya tiene coche para volver a poner orden entre los Harrigan. El Aston Martin DBX acompaña a Harry Da Souza en la segunda temporada de «MobLand», estrenada globalmente en Paramount+ el 18 de septiembre. La elección encaja con un personaje que resuelve problemas ajenos en un ambiente donde la calma dura poco: un SUV británico de gran tamaño, discreto solo si se compara con un superdeportivo y con potencia de sobra para ocupar la pantalla.
El DBX apareció junto al reparto durante la presentación de la nueva temporada en el Odeon Luxe de Leicester Square, en Londres. No fue una presencia casual ni limitada al rodaje. Aston Martin y la productora 101 Studios han convertido el coche en parte de una colaboración promocional que continuará durante la emisión de los nuevos episodios. La serie recupera a Tom Hardy como Harry Da Souza, junto a Pierce Brosnan y Helen Mirren, dentro de una historia de rivalidades criminales, lealtades cambiantes y luchas por el control.

La marca no ha detallado qué versión concreta conduce Hardy ni ha publicado una ficha específica de la unidad empleada. El anuncio habla del DBX de forma genérica, un matiz importante porque la gama ha evolucionado considerablemente desde la llegada del primer SUV de Aston Martin. Por tanto, identificar sin más el coche de la serie con el nuevo DBX S sería ir más allá de la información confirmada.
Sí hay una razón evidente para que Aston Martin aproveche esta aparición justo ahora. El DBX S es el nuevo buque insignia de la familia y eleva la potencia del V8 biturbo de 4,0 litros hasta 727 PS, 20 más que el DBX707. Entrega 900 Nm, utiliza una caja automática de nueve relaciones con embrague húmedo y conserva la tracción total. Acelera de 0 a 100 km/h en 3,3 segundos y alcanza 310 km/h, cifras poco habituales incluso entre los SUV de altas prestaciones.
Parte de esa mejora procede de turbocompresores con tecnología trasladada desde el Valhalla, el superdeportivo híbrido de motor central de la casa. El DBX S también puede rebajar hasta 47 kilos mediante opciones como el techo de fibra de carbono, las llantas de magnesio de 23 pulgadas, varios componentes aerodinámicos de carbono y una parrilla de policarbonato. Son cambios que interesan más por dónde eliminan masa que por la cifra total: techo y ruedas afectan directamente al centro de gravedad y a la respuesta de la dirección.

La coincidencia entre la serie y este momento de la gama permite enseñar el lado más reconocible del DBX sin convertir la producción en un anuncio técnico. En pantalla importan su silueta, el sonido del V8 y la asociación con el protagonista; fuera de ella, la compañía puede dirigir la atención hacia la versión S. De hecho, el comunicado dedica espacio a este último, aunque evita afirmar que sea exactamente el automóvil de Harry.
La campaña ya había salido del plató antes del estreno. Durante el Gran Premio de Italia de Fórmula 1, un DBX decorado con el lema de la serie, «Chaos Reigns», completó varias vueltas de exhibición en Monza. Los actores Emmett J. Scanlan y Mandeep Dhillon participaron como pasajeros en esas vueltas rápidas. Es una acción pensada para unir tres públicos próximos —motor, competición y entretenimiento— y prolongar la presencia del coche más allá de una escena concreta.
Para Aston Martin, esta colaboración tiene además una lectura distinta a la de sus apariciones cinematográficas más conocidas. El DBX no representa aquí el coche excepcional reservado para una misión puntual, sino la herramienta cotidiana de un personaje que necesita espacio, autoridad visual y capacidad para moverse rápido. Esa normalidad, dentro de los códigos de una serie criminal, ayuda a presentar el SUV como una pieza central de la gama y no como una concesión práctica al margen de los deportivos de la marca.

La segunda temporada comenzó a emitirse el 18 de septiembre y tendrá un episodio nuevo cada semana. Habrá que esperar al desarrollo de la trama para comprobar cuánto protagonismo real recibe el DBX y si la colaboración pasa de la presencia reconocible a integrarse en la acción. Por ahora, el coche ya cumple la primera función: darle a Harry Da Souza una montura creíble sin robarle el plano a Tom Hardy.























