El Maserati Tipo 61 Birdcage de 1959 ha marcado un nuevo récord mundial en subasta para este modelo. El coche fue adjudicado por 4,24 millones de dólares en la venta celebrada por Gooding Christie’s el 14 de agosto, dentro de Pebble Beach Auctions 2026, en California. La cifra sitúa de nuevo en primer plano a uno de los deportivos de competición más escasos de la casa de Módena.
El precio final superó el intervalo estimado antes de la puja, fijado entre tres y cuatro millones de dólares. La operación corresponde a una unidad con carrocería realizada por Allegretti y se produjo en un año especialmente simbólico para Maserati: 2026 conmemora tanto el centenario del Tridente como los cien años desde la entrada de la compañía en las carreras.

Buena parte del valor del Birdcage se explica por una producción muy limitada. Solo se construyeron 17 ejemplares del Tipo 61, una cifra que restringe mucho su presencia en el mercado internacional de clásicos. A esa rareza se suman una concepción técnica poco convencional y un historial ligado a algunas de las pruebas de resistencia más exigentes de su época. No es únicamente una pieza de colección; nació para competir.
La carrocería de Allegretti también forma parte de esa identidad. Sus proporciones responden a la función de una barchetta de competición, con dos plazas y un habitáculo abierto, mientras la mecánica y la estructura concentran el interés histórico del conjunto. El diseño no puede separarse del objetivo de reducir masa y mejorar la eficacia en circuito.

El apodo Birdcage, jaula de pájaros en inglés, procede de su chasis formado por alrededor de 200 tubos de acero. Cada uno tenía apenas entre 10 y 15 milímetros de diámetro y el conjunto creaba una estructura de entramado complejo. El ingeniero Giulio Alfieri buscaba combinar bajo peso y elevada rigidez torsional, dos factores decisivos para el comportamiento de un coche de carreras. La solución permitió configurar una barchetta biplaza ligera sin recurrir a una estructura convencional más pesada.
El Tipo 61 conservó la base conceptual de su antecesor, el Tipo 60, pero elevó claramente sus prestaciones. Su motor delantero de cuatro cilindros alcanzaba 2.890 centímetros cúbicos y entregaba 250 CV a 6.800 rpm. Maserati declaraba una velocidad máxima de 285 km/h, una cifra relevante para un vehículo de 1959 cuyo peso se quedaba en 600 kilos. La potencia llegaba a las ruedas traseras, mientras el propulsor estaba inclinado 45 grados para reducir la altura del frontal y rebajar el centro de gravedad.

El origen de esa fórmula estaba en el Tipo 60, fabricado desde marzo de 1959. Aquella primera versión utilizaba un bloque de dos litros derivado del 200S, con 200 CV, dos carburadores Weber 45 DCO3 y un sistema de encendido con doble batería y distribuidor Marelli. Pesaba 570 kilos y combinaba muelles helicoidales delante con un eje trasero De Dion y ballesta transversal. La evolución al Tipo 61 añadió cilindrada y rendimiento sin abandonar los principios esenciales del proyecto.

El Maserati Tipo 61 Birdcage justificó su planteamiento en competición. Ganó la clasificación general de los 1.000 Kilómetros de Nürburgring durante dos años consecutivos. Stirling Moss y Dan Gurney lograron la victoria en 1960, mientras Masten Gregory y Lloyd Casner repitieron el resultado en 1961 para el equipo Camoradi. Su consumo relativamente contenido también ayudaba en resistencia, porque permitía espaciar las paradas para repostar.

El récord llega, además, cuando Maserati celebra un siglo de actividad deportiva. El 25 de abril de 1926, Alfieri Maserati disputó la Targa Florio con el Tipo 26, primer automóvil que llevó el Tridente sobre el capó. Terminó primero en la categoría de hasta 1.500 centímetros cúbicos y octavo en la clasificación absoluta. Aquella participación inició una trayectoria competitiva que décadas después encontraría en el Birdcage una de sus expresiones técnicas más reconocibles.























