El Cupra Raval ABT se podrá elegir en el configurador

El Cupra Raval ABT llega a finales de noviembre con splitters, spoiler y llantas de 19 pulgadas, y por primera vez se podrá elegir en el configurador.
Vista trasera de un Cupra Raval de color verde mate estacionado en un pasillo industrial iluminado por la noche.

Cuando un preparador alemán y una marca nacida en Martorell se ponen a discutir sobre un alerón, la conversación puede durar meses. Eso es lo que ha ocurrido con el Cupra Raval ABT, o Custom Cupra by ABT en su denominación completa: un paquete estético que se enseñó en el Salón de París de este año y que llegará a finales de noviembre, con una novedad de orden práctico más interesante que cualquier winglet. Por primera vez, el kit se podrá elegir directamente en el configurador, sin rodeos, en todas las versiones, todos los colores y todos los mercados.

Hasta ahora, este tipo de accesorios vivía en una especie de segundo plano comercial. Había que saber que existían, preguntar por ellos y, a menudo, encargarlos a posteriori. Cupra quiere quitar esa barrera en su modelo más accesible, el eléctrico urbano que se fabrica en Martorell, y seguirá permitiendo montar el conjunto después de la entrega a quien ya tenga el coche. Es un cambio discreto, pero dice mucho sobre a quién busca la marca: un comprador joven al que personalizar su coche le apetece tanto como elegir la versión.

Detalle del Cupra Raval con el kit Custom Cupra by ABT
Foto: CUPRA

Miguel Díez, responsable comercial del Cupra Design House y de los accesorios, lo define como el paquete de diseño más completo que han creado. La frase suena a lo que suena, pero la lista de piezas la respalda en buena medida. Los splitters y las taloneras rebajan visualmente la silueta. Arriba, el spoiler de techo incorpora unos pequeños winglets, y el conjunto se completa con llantas de 19 pulgadas en negro mate Sport Black Matt, con la firma ABT rotulada. Nada cambia bajo la carrocería: Cupra no habla de más potencia ni de otra puesta a punto, así que conviene no confundir este kit con una versión más rápida.

Ese matiz importa. ABT es un nombre con mucho peso en la preparación de coches del grupo Volkswagen, y su taller de Kempten, en el sur de Alemania, se asocia casi por instinto con caballos de más. Quien busque aquí prestaciones adicionales se equivocará de producto. Lo que compra es imagen, una imagen muy trabajada, y la diferencia entre un buen kit y uno malo suele estar precisamente en lo que no se ve en las fotos: cómo encajan las piezas, si los huecos son regulares, si el conjunto parece de fábrica o añadido el sábado por la tarde en un garaje.

Por eso la parte más curiosa de la historia está en el proceso. La relación entre las dos marcas viene de 2019 y este es el tercer capítulo después de los paquetes que ya recibieron el Formentor y el León. Según Cupra, el equipo viajó varias veces a Kempten y en el trabajo intervinieron hasta ocho departamentos, porque lo que está en juego es que el resultado pueda venderse con normalidad por el mismo canal que el resto del coche. El montaje tampoco se resuelve en una línea cualquiera. Se realiza en la Cupra Racing Factory, en un espacio reservado a esta tarea, y Xavi Serra, máximo responsable mundial de Cupra Racing, explica que cada pieza se prepara, se ajusta y se revisa de forma individual antes de colocarla en el vehículo.

Eso tiene una lectura favorable y otra menos cómoda. La favorable es evidente: un tratamiento casi artesanal, realizado por gente que convive con coches de competición, debería traducirse en un acabado serio. La otra es el precio, que por ahora es la gran incógnita. Cupra no lo ha comunicado, y un trabajo con tantas manos implicadas difícilmente saldrá barato. Sumarlo a un eléctrico urbano, un coche que muchos compradores miran con la calculadora en la mano y pendientes de las ayudas, puede resultar menos natural que hacerlo en un Formentor o un León de gasolina con vocación deportiva. Habrá que ver cuánto se pide en la tarifa española para juzgar si tiene sentido o si se queda en un capricho para unos pocos.

Lo que sí parece claro es la intención estética. El Raval ya era de por sí uno de los utilitarios eléctricos con más carácter de su generación, y el kit empuja esa idea hacia el terreno de los coches de carreras de calle sin llegar a la caricatura, al menos en las imágenes difundidas por la marca. Díez cuenta que estuvieron dándole vueltas hasta conseguir que cada elemento encajara con el carácter del coche. El primer juez será la calle, a partir de finales de este mes, cuando se pueda configurar por primera vez y se vea cuántos clientes están dispuestos a marcarlo.

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