El Mitsubishi Grandis vuelve después de años de ausencia, pero no lo hace como el monovolumen que muchos recuerdan de la década pasada. Llega reconvertido en SUV compacto familiar, fabricado en España, con una propuesta clara: espacio, eficiencia y tecnología sin pretensiones de lujo innecesario. Durante varios días he convivido con el nuevo Grandis, en ciudad y en carretera, y la conclusión es bastante clara. Mitsubishi ha entendido que en el segmento de los SUV familiares compactos lo que de verdad funciona es la honestidad, no los alardes.
Es un segmento exigente, el de los SUV compactos familiares, en el que las familias españolas buscan sobre todo tres cosas: espacio real para el día a día, un consumo contenido que no dispare el gasto mensual, y un precio que no obligue a renunciar a otras partidas del presupuesto. El Grandis llega a este terreno con las cartas bien repartidas, apoyándose en una base mecánica ya probada y en una fabricación nacional que facilita tanto la disponibilidad como el servicio postventa.

Lo primero que sorprende no es tanto su aspecto como descubrir que sale de la misma planta de Renault en Valladolid que fabrica el Renault Symbioz, el modelo del que el Grandis toma plataforma, motores y buena parte de su ingeniería. Mitsubishi ha sabido disimularlo con oficio: la firma luminosa delantera y la parrilla Dynamic Shield le dan una identidad visual propia, alejada de cualquier sensación de producto genérico. Las proporciones son armónicas y la presencia en carretera es la de un SUV con personalidad. El Grandis mide 4,41 metros de largo, 1,80 metros de ancho y 1,58 metros de alto, con una distancia entre ejes de 2,64 metros, cifras que lo sitúan en el terreno de los compactos pero que, como se verá, se traducen en un aprovechamiento interior notable.
La motorización: donde la eficiencia es lo primero
El Mitsubishi Grandis llega a España con dos variantes mecánicas, ambas construidas sobre el mismo bloque de gasolina turboalimentado de 1.333 cc y cuatro cilindros que monta el Renault Symbioz. La entrada de gama es el 130T MHEV, un microhíbrido de 12 voltios que entrega 140 caballos, disponible con cambio manual o, en el acabado 7DCT Kaiteki, con una caja de doble embrague de siete velocidades. Es un planteamiento sencillo y de sobra conocido, pensado para quien prioriza un precio de acceso ajustado sin renunciar por ello a la ayuda eléctrica en arrancadas y recuperaciones.

Un peldaño por encima se sitúa el 180 HEV, la propuesta full-hybrid de la gama, que suma 160 caballos combinando el mismo motor turbo de gasolina con dos motores eléctricos integrados en una caja de cambios automática de tipo multimodo, sin embrague convencional, heredada del sistema que Renault emplea en sus híbridos. El resultado es una entrega de potencia suave, sin tirones ni transiciones bruscas entre las distintas fuentes de energía. En el uso diario, y especialmente en ciudad, es donde este sistema demuestra su razón de ser: el coche circula en modo eléctrico en trayectos cortos y a baja velocidad, con el motor de combustión entrando de forma discreta cuando se necesita más empuje o se circula a mayor ritmo. Durante mis días con el Grandis, recorridos sobre todo por el entorno urbano e interurbano de Madrid, el consumo se mantuvo en un registro coherente con lo que cabe esperar de un sistema híbrido de este tamaño y peso, especialmente favorable en tráfico denso gracias a la recuperación de energía en las frenadas y a los trayectos cortos resueltos en modo eléctrico.
El precio es donde el Grandis juega sus mejores cartas dentro de su segmento. El 130T MHEV arranca en 26.450 euros en el acabado Motion, sube a 27.650 euros en Kaiteki y a 29.900 euros si se añade el cambio automático de doble embrague en el Kaiteki 7DCT. La variante híbrida 180 HEV parte de 29.450 euros en Motion, continúa en 30.650 euros en Kaiteki y corona la gama en el Kaiteki+ por 37.500 euros, el acabado más completo, con llantas de 19 pulgadas, techo panorámico electrocromático, tapicería de cuero, asientos y volante calefactables y portón trasero eléctrico. Incluso en el acabado de acceso el equipamiento de serie resulta generoso: climatizador automático, pantalla central de 10,4 pulgadas con conectividad inalámbrica para Apple CarPlay y Android Auto, cuadro de instrumentos digital, múltiples airbags, control de estabilidad y tracción y un completo paquete de asistentes a la conducción.
El espacio: la verdadera razón para considerar el Grandis
La medida real del Grandis no está tanto en su longitud como en el aprovechamiento del espacio interior. Las plazas delanteras son amplias y cómodas, con asientos que ofrecen buen apoyo lumbar incluso en jornadas largas al volante. El reposabrazos central es generoso y los mandos caen bien bajo la mano, y la visibilidad es buena gracias a unos pilares A relativamente delgados.

Donde el Grandis demuestra su verdadera habilidad es en la segunda fila. El banco trasero es deslizante y el respaldo reclinable, lo que permite repartir el espacio disponible entre las piernas de los pasajeros y la capacidad del maletero según las necesidades de cada trayecto. La plataforma es baja, lo que facilita el acceso de los más pequeños, y los anclajes Isofix están bien posicionados. En la práctica, dos adultos viajan atrás con comodidad sobrada y un tercero puede hacerlo sin agobios en trayectos moderados, algo meritorio para un SUV de cinco plazas de este tamaño.
El maletero ofrece 576 litros con la banqueta trasera en su posición habitual, una cifra notable dentro del segmento de los SUV compactos familiares. El piso es plano, lo que facilita la carga, y la altura del vano resulta cómoda tanto para meter como para sacar equipaje voluminoso.
La tecnología: práctica sin complicaciones
El cuadro de instrumentos digital resume con claridad la información esencial de a bordo. La verdadera protagonista es la pantalla central de 10,4 pulgadas, corazón multimedia del Grandis, con conectividad inalámbrica para Apple CarPlay y Android Auto que evita el cable y permite además cargar el teléfono por inducción en todos los acabados. La interfaz responde con agilidad y resulta intuitiva sin necesidad de demasiada familiarización previa.

El sistema de sonido cumple con solvencia en los acabados de acceso, y en el Kaiteki+ da paso a un equipo premium firmado por Harman Kardon, un salto de calidad apreciable para quien disfruta de la música al volante. La climatización es automática desde el acabado de entrada, con zona dual disponible en los niveles superiores. El volante es multifunción, con regulación en altura y profundidad, y el acceso sin llave está disponible en los acabados de gama alta.
En seguridad, el Grandis incorpora de serie un paquete completo de asistentes a la conducción: frenada automática de emergencia con detección de peatones, aviso de salida de carril, sistema de mantenimiento en carril, reconocimiento de señales de tráfico, control de estabilidad y tracción, control de crucero adaptativo con limitador de velocidad y llamada de emergencia automática SOS. A ello se suma una cámara de visión trasera y, desde el acabado Kaiteki, sensores de aparcamiento delanteros y traseros. No es el conjunto más sofisticado del mercado, pero cumple sobradamente con lo que una familia necesita en el día a día.
La dinámica: comportamiento honesto
El Grandis no es un deportivo, ni pretende serlo. Es un SUV familiar pensado para cubrir kilómetros con comodidad, y en ese terreno cumple bien su cometido. La suspensión filtra los baches de forma aceptable, la dirección asistida es ligera en ciudad y gana consistencia a mayor velocidad, y el comportamiento en curva resulta seguro, sin sorpresas desagradables.

Con el 130T MHEV, la experiencia es la de un SUV ligero y de manejo accesible. Con el 180 HEV, el comportamiento gana en refinamiento: la transición entre el modo eléctrico y el motor de combustión resulta prácticamente imperceptible, y en autopista, a velocidad de crucero, el conjunto se desenvuelve con solvencia y sin esfuerzo aparente. En ciudad es donde el Grandis demuestra sus mejores virtudes. El silencio del modo eléctrico a baja velocidad es apreciable, y los frenos regenerativos recuperan energía en cada frenada, lo que ayuda a mantener cargada la pequeña batería del sistema híbrido sin depender de un punto de carga externo.
La posición de conducción se ajusta con facilidad gracias a la regulación en altura del asiento y al volante con doble regulación, lo que permite encontrar una postura cómoda tanto para conductores altos como bajos. El aislamiento acústico cumple su función a velocidad de autopista, con un nivel de ruido de rodadura y viento contenido para un vehículo de este segmento y precio. En trayectos largos, el conjunto formado por unos asientos bien diseñados y una suspensión que prioriza el confort sobre la contundencia hace que el cansancio llegue más tarde de lo habitual, un punto a favor para las familias que lo usarán, sobre todo, para desplazamientos de fin de semana o vacaciones.
Acabados y equipamiento
El Grandis se ofrece en varios niveles de acabado según la motorización elegida: Motion, Kaiteki y, en el caso del híbrido, también Kaiteki+. El de acceso resulta sorprendentemente completo para su precio, con climatizador automático, pantalla de 10,4 pulgadas y un buen número de ayudas a la conducción de serie. A medida que se sube de gama se suman elementos como llantas de mayor tamaño, sensores de aparcamiento, asientos y volante calefactables, portón trasero eléctrico y mejoras en los revestimientos interiores, hasta llegar al Kaiteki+, con llantas de 19 pulgadas, techo panorámico electrocromático y tapicería de cuero.

La sensación general en el interior es de modernidad sin estridencias. Los plásticos de las zonas bajas son duros, pero están bien protegidos y resultan fáciles de limpiar, algo práctico para el uso familiar del día a día. Los acolchados se concentran en las zonas de contacto habitual, lo que ayuda a mantener una percepción de calidad superior a la que podría sugerir su posicionamiento de precio.
El veredicto
El Mitsubishi Grandis es un vehículo honesto, en el sentido más literal de la palabra. No promete ser un pionero tecnológico ni busca protagonismo en ningún apartado concreto, pero cumple con solvencia en lo que de verdad importa a una familia: espacio, eficiencia y un precio ajustado dentro de su segmento. Es, además, un buen ejemplo de cómo la colaboración industrial entre Mitsubishi y Renault en la planta de Valladolid puede dar como resultado un producto con identidad propia, lejos de la simple etiqueta de modelo clonado.
Para quienes buscan espacio real sin complicarse la vida, valoran la practicidad por encima de los adornos superficiales y priorizan una buena relación entre equipamiento y precio, el Mitsubishi Grandis es una opción sensata dentro del segmento de los SUV compactos familiares.
Preguntas frecuentes sobre el Mitsubishi Grandis
¿Dónde se fabrica el Mitsubishi Grandis?
Se fabrica en España, en la planta que Renault tiene en Valladolid, la misma que produce el Renault Symbioz, modelo con el que comparte plataforma e ingeniería.
¿Cuántas plazas tiene el Mitsubishi Grandis?
Cinco plazas, con un banco trasero deslizante y reclinable que permite repartir el espacio entre los pasajeros y el maletero.
¿Qué motores monta el Mitsubishi Grandis?
Dos variantes sobre el mismo bloque turbo de gasolina de 1.333 cc: el 130T MHEV, microhíbrido de 12 voltios con 140 caballos, y el 180 HEV, full-hybrid con 160 caballos.
¿Cuánto cuesta el Mitsubishi Grandis?
Los precios arrancan en 26.450 euros para el 130T MHEV Motion y llegan hasta 37.500 euros en el acabado más completo, el 180 HEV Kaiteki+.
¿Qué capacidad de maletero tiene el Mitsubishi Grandis?
576 litros con la banqueta trasera en su posición habitual, una de las cifras más altas de su segmento.
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