Toyota y Waymo llevarán robotaxis bZ4X a Europa

Toyota fabricará en Japón robotaxis bZ4X con la tecnología de Waymo. Las pruebas arrancan en 2027 y el siguiente paso es el Reino Unido. Qué se sabe y qué puede significar para España.
Toyota bZ4X con el equipo de conducción autónoma de Waymo integrado

La idea de un Toyota sin conductor circulando por una ciudad europea ya tiene fecha aproximada de ensayo y un socio conocido. Toyota y Waymo han anunciado la siguiente fase de su colaboración en conducción autónoma, que se traduce en algo muy concreto: una flota de robotaxis Toyota bZ4X equipados con el sistema de Waymo que empezará a probarse en Japón en 2027 y que después se desplegará en el Reino Unido y en otros mercados donde la empresa estadounidense ya opera.

El asunto interesa especialmente en España porque Waymo ya tiene presencia aquí. La compañía ha empezado a rodar con sus Jaguar I-Pace por Madrid, Alcobendas y Getafe, primero con conductor y con la idea de ofrecer viajes sin nadie al volante en 2027. El nuevo acuerdo no menciona de forma expresa a España, y por tanto no se puede afirmar que estos Toyota vayan a llegar a Madrid. Lo que sí queda claro es que la empresa busca más proveedores de coches, lo cual tiene todo el sentido si pretende crecer: el I-Pace dejó de fabricarse y una flota necesita un suministro estable.

El punto de partida se remonta a abril de 2025, cuando las dos empresas firmaron un acuerdo preliminar para estudiar cómo trabajar juntas. Ahora la colaboración baja al terreno industrial. Toyota construirá estos vehículos en su planta de Takaoka, en la ciudad de Toyota, en la prefectura japonesa de Aichi, y lo hará en un único lugar, desde el ensamblaje del coche base hasta la integración del hardware de Waymo. Eso supone un cambio importante, ya que habitualmente estas flotas se fabrican por un lado y se adaptan después en otro.

Toyota bZ4X eléctrico de serie con tracción total
Toyota bZ4X de serie, la base del proyecto. Foto: Toyota

El objetivo técnico es el nivel 4 de automatización, aquel en el que el coche se conduce solo y sin supervisión humana, aunque dentro de una zona delimitada y bajo unas condiciones concretas. Es el mismo enfoque que usa Waymo en sus servicios actuales, y queda todavía lejos de lo que la mayoría de conductores puede comprar hoy, unos asistentes avanzados que siempre exigen estar atento a la carretera. Para el viajero, el bZ4X personalizado incorporará puertas de apertura automática, portón eléctrico, iluminación ambiental y un espacio amplio para las piernas en las plazas traseras, detalles lógicos en un coche donde lo importante pasa a ser quien va detrás.

Hay una segunda parte del anuncio que resulta más sugerente, aunque de momento se queda en una intención. Las dos empresas explorarán también la conducción autónoma para los Toyota de propiedad particular, en un trabajo en el que participará Woven by Toyota, la filial de software del grupo. No hay fechas ni modelos, de modo que conviene no adelantar acontecimientos. Aun así, es una señal de que Toyota no quiere limitarse a ser el fabricante que suministra coches para robotaxis ajenos.

Las declaraciones de los protagonistas insisten en la seguridad. Hiroki Nakajima, miembro del consejo y vicepresidente ejecutivo de Toyota, reconoce que ninguna empresa puede alcanzar en solitario el objetivo de cero accidentes, y añade que su compañía estudiará cómo integrar los vehículos con la infraestructura de tráfico. Dmitri Dolgov, copresidente ejecutivo de Waymo, subraya que ese compromiso con la siniestralidad cero conecta con el de su empresa y con su interés en extender la tecnología a escala mundial.

Waymo sostiene que, en las zonas donde opera, resulta hasta veinte veces más seguro que los conductores humanos en cuanto a lesiones graves por accidente. Es una cifra llamativa que procede de la propia compañía y que conviene leer con ese matiz, porque compara trayectos urbanos en áreas muy concretas y cuidadosamente cartografiadas. Trasladarla a toda la red viaria, con lluvia, nieve o carreteras secundarias mal señalizadas, es otra historia.

Queda además una cuestión que la tecnología no resuelve por sí sola. Para que un robotaxi preste servicio en Europa hace falta un marco legal que lo permita, y cada país avanza a su propio ritmo, razón por la que las pruebas de Madrid se plantean por fases y con un calendario prudente.

También resulta curiosa la elección del coche. El bZ4X no es precisamente el eléctrico más comentado del momento, pero tiene lo que necesita un servicio de este tipo: tamaño contenido, buen espacio interior y la red de producción de uno de los fabricantes más grandes del mundo. Toyota, que tantas veces ha sido acusada de llegar tarde al coche eléctrico, entra así por una puerta distinta en el negocio. Y si el proyecto sale adelante, es posible que muchos europeos suban por primera vez a un eléctrico de la marca sin haberse sentado nunca al volante.

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