General Motors cambia de bolsa. El mayor fabricante de Estados Unidos anunció el lunes que trasladará la cotización de sus acciones de la Bolsa de Nueva York (NYSE) al Nasdaq Global Select Market. Seguirá negociándose en Wall Street hasta el cierre del 16 de noviembre y empezará a cotizar en el Nasdaq el día 17, con el mismo símbolo, GM. Los accionistas no tienen que hacer nada.

La explicación oficial es de imagen y de estrategia. Paul Jacobson, director financiero de GM, ligó el cambio a la apuesta tecnológica de la compañía y describió el Nasdaq como «un hogar natural» para sus acciones a medida que crece, sin olvidar agradecer a la Bolsa de Nueva York su larga relación. El traslado tiene además un efecto práctico: hace a GM elegible para entrar en el Nasdaq-100, el índice de las grandes tecnológicas, aunque la inclusión no está garantizada.
Al mercado le gustó la idea. Las acciones de GM subieron alrededor de un 6 % durante la sesión del lunes, según CNBC. Formar parte del Nasdaq-100 obligaría a los fondos que replican ese índice a comprar sus títulos, y eso explica buena parte del entusiasmo.

El movimiento tiene algo de simbólico. Tesla, Rivian y Lucid ya cotizan en el Nasdaq, pero GM será el primer gran fabricante tradicional en hacerlo, según la prensa económica estadounidense. Sigue además el camino de otras compañías que han dejado la Bolsa de Nueva York en los últimos años, como Palantir o Walmart. La GM actual volvió a bolsa en noviembre de 2010 en el NYSE, un año después de su quiebra, con una de las mayores salidas a bolsa de la historia de Estados Unidos.
Detrás está una idea que GM repite desde hace tiempo: quiere que la valoren como una empresa de tecnología y no como un fabricante de coches al uso. Insiste en el software, en sus sistemas de conducción asistida y en sus eléctricos, que vende bajo las marcas Buick, Cadillac, Chevrolet y GMC. Que la Bolsa le dé un múltiplo de tecnológica es otra cosa, y dependerá más de sus resultados que de la placa del edificio en el que cotice.

El cambio llega en una semana movida para la industria estadounidense, marcada por los aranceles y las inversiones de los fabricantes extranjeros, como la primera fábrica de Audi en Estados Unidos. Para el comprador europeo no cambia nada: GM tiene una presencia muy limitada en Europa, donde Cadillac ha vuelto a vender con modelos eléctricos como el Lyriq.

















