El coche de Tony Stark en The Avengers sale a subasta

El Acura NSX Roadster que conducía Tony Stark en The Avengers se subasta hasta el 31 de octubre. No se puede matricular y el dinero irá a una causa benéfica.
Acura NSX Roadster de Tony Stark en The Avengers, vista delantera tres cuartos

Quedan tres días para que alguien se lleve a casa el coche de Tony Stark. El Acura NSX Roadster que Robert Downey Jr. conducía en la escena final de The Avengers, la película de Marvel que arrasó en taquilla en 2012, está a subasta en la plataforma Cars & Bids y la puja se cerrará el sábado 31 de octubre a las 14:00 de la costa oeste de Estados Unidos, las 22:00 en la España peninsular. El último fin de semana la oferta más alta rondaba los 98.000 dólares, con una quincena de interesados en liza, una cifra que parece modesta para una pieza de cine con tanto tirón.

Hay truco, aunque no es ningún secreto. Este NSX descapotable es un ejemplar único que no se puede matricular ni circular por vías públicas. Quien gane la subasta compra un objeto de exposición, una escultura con ruedas que podrá lucir en un garaje, en un museo o en un salón privado, pero que nunca tendrá papeles para salir a la carretera. Y tampoco hará negocio con él: todo el dinero de la venta irá a la organización benéfica que elija el comprador, y Acura ha garantizado además una aportación al Sundance Institute, la fundación que apoya a cineastas independientes.

Zaga del Acura NSX Roadster de The Avengers con la matrícula STARK 33
El NSX Roadster conserva la matrícula STARK 33 que se ve en la película. Foto: Acura

La historia del coche merece contarse con calma. Acura, la marca de lujo de Honda en Norteamérica, preparaba entonces el regreso del NSX con un prototipo que se presentó en el Salón de Detroit de 2012. Para la película, el estudio de diseño de la marca en Los Ángeles, con Dave Marek como director creativo, dibujó una versión descapotable inspirada en aquel NSX Concept. El NSX de segunda generación acabó llegando a la calle, pero ese roadster nunca pasó de la gran pantalla.

Para darle vida no partieron de cero. La base es un NSX de primera generación de 1991, con más de 252.000 millas en el cuentakilómetros, es decir, unos 405.000 kilómetros. Sobre ese chasis de aluminio, la empresa californiana Trans FX, con sede en Oxnard, montó una carrocería artesanal de resina y fibra de vidrio, rebajó la suspensión unos cinco centímetros, colocó llantas de 18 pulgadas y unos asientos deportivos de origen ajeno a Honda. El resultado engaña a la vista. Parece un coche moderno de 2012, pero bajo la piel late un deportivo japonés de principios de los noventa.

La elección tenía lógica práctica. «Sabíamos que tenía que ser un coche fiable para rodar, no una simple pieza estática», ha recordado Marek, hoy asesor ejecutivo de la marca. En un rodaje se repiten tomas, se arranca y se para decenas de veces y no hay margen para averías. Pocas plataformas ofrecían más garantías que un NSX, el deportivo que nació en 1990 para demostrar que un coche de motor central podía ser rápido y fácil de usar a diario, con la ayuda de Ayrton Senna en su puesta a punto y un V6 de 3 litros con distribución variable VTEC.

El roadster conserva todos los detalles que se ven en pantalla, incluida la matrícula STARK 33, quizá el elemento más fotografiado del coche. Tras el estreno pasó más de una década lejos del público, guardado por la marca, hasta que en agosto de 2025 reapareció en The Quail, una de las citas más exclusivas de la semana del automóvil de Monterey, coincidiendo con el 35 aniversario del NSX original. Allí compartió espacio con un NSX-R de 1995 y un Zanardi Edition de 1999, dos versiones muy buscadas por los coleccionistas. A comienzos de 2026 se dejó ver en el festival de cine de Sundance, y estos días se expone en el Concurso de Elegancia de Las Vegas, junto al prototipo Acura NEXERA Vision, donde se conocerá el ganador.

Acura NSX Roadster de Tony Stark, a subasta con fines benéficos
La subasta termina el 31 de octubre en el Concurso de Elegancia de Las Vegas. Foto: Acura

Calcular su valor es más complicado de lo que parece. Los NSX de primera generación en buen estado se han revalorizado mucho en los últimos años y las versiones especiales superan con holgura las seis cifras. Pero este ejemplar no es un NSX al uso: no tiene la carrocería original, ha acumulado una cantidad enorme de kilómetros y no puede circular. Su precio depende casi por completo del valor sentimental y del poder de la marca Marvel, y ahí cualquier cálculo se queda corto.

Hay algo de justicia poética en el destino que le espera. Un coche fabricado para una película de superhéroes, donde el protagonista es un millonario que acaba usando su fortuna para ayudar a los demás, va a terminar financiando una causa benéfica. Tony Stark lo habría aprobado. Lo que nadie sabe todavía es cuánto está dispuesto a pagar alguien por tener en su garaje un NSX que nunca podrá arrancar en la calle, aunque el sábado por la noche saldremos de dudas.

Te puede interesar