Audi lleva una década convirtiendo los pilotos traseros en algo más que luces. Con el nuevo Audi Q9, su SUV más grande, da un paso que ningún otro fabricante había dado en un coche de serie: paneles OLED digitales curvados en tres dimensiones, capaces de seguir la forma de la carrocería en lugar de quedarse planos dentro del grupo óptico.
Audi Q9: vidrio flexible para los pilotos OLED
La clave está en el vidrio. El sustrato sobre el que se fabrican estos paneles mide apenas 0,1 milímetros de grosor, más o menos lo que un cabello humano. Esa delgadez permite doblarlos con un radio de hasta 200 milímetros y adaptarlos a los contornos de la zaga, algo impensable con la tecnología OLED anterior.

No es solo una cuestión estética. Al llevar la luz hasta los extremos laterales del grupo óptico, el piloto se ve desde ángulos mucho más abiertos, lo que mejora la visibilidad del coche para quien llega por un lado. Y eso tiene especial importancia en la llamada luz de comunicación, que integra símbolos de advertencia en la firma trasera para avisar de una avería o un accidente a los conductores que vienen detrás.
Ocho firmas de luz para el Audi Q9
El Q9 inaugura además la tercera generación de la tecnología OLED digital de la marca. El conjunto de pilotos suma 512 segmentos repartidos en seis paneles, y el exterior, el curvo, es también el OLED más grande que Audi ha montado nunca en un coche de producción, con 99 segmentos. Más segmentos significan más posibilidades: el cliente puede elegir entre hasta ocho firmas lumínicas para la parte delantera y la trasera, que por primera vez pueden mostrarse de forma estática, totalmente animada o en un modo intermedio semiactivo, con efectos de profundidad muy marcados de noche.

Audi recuerda que fue la primera marca en montar OLED en los pilotos de un coche de serie, en el TT RS de 2016. En 2020 llegó la versión digital en el Q5, que ya permitía elegir el dibujo de la luz trasera, y en 2024 el Q6 e-tron multiplicó por diez el número de segmentos e incorporó los primeros avisos de seguridad. El Q9 cierra ese ciclo de diez años con la generación más avanzada.

Faros digitales y avisos en la calzada
Delante, el SUV monta faros Matrix LED digitales con un módulo micro-LED por faro. Cada uno reúne 25.600 diodos de unos 40 micrómetros en una pieza de unos 13 milímetros de ancho, lo que permite dibujar la luz sobre el asfalto con gran precisión. De ahí salen funciones como la luz de carril, que ilumina el carril por el que circula el coche, o las guías de orientación que marcan su posición en tramos de obras con carriles estrechos. También proyecta sobre la calzada una señal de intermitente cuando el conductor gira o cambia de carril de noche, para que peatones y ciclistas vean antes la maniobra.

Stefan Berlitz, responsable de desarrollo de iluminación de Audi, lo resume en una idea: la luz es ante todo seguridad, ver y ser visto. La marca quiere que los pilotos funcionen cada vez más como una pantalla exterior que habla con el resto del tráfico, y el Q9, con sus paneles curvos, es por ahora el ejemplo más claro de esa dirección.

Estas funciones ayudan al conductor dentro de los límites del sistema y no sustituyen su atención. Puedes consultar más noticias del motor y la información técnica de Audi.
















