Durante años, escuchar Spotify en el coche ha dependido del teléfono. Había que emparejarlo, abrir Apple CarPlay o Android Auto y confiar en que la batería y la cobertura aguantaran el viaje. Audi quiere cambiar esa costumbre: desde el 21 de octubre, sus modelos más recientes pueden instalar la aplicación nativa completa de Spotify directamente en el sistema multimedia, sin necesidad de llevar un smartphone conectado. La marca asegura que es el primer fabricante del mundo que lo ofrece.
La diferencia con lo que existía hasta ahora es importante. Spotify ya aparecía en muchos coches, pero en forma de versiones simplificadas basadas en plantillas, con una interfaz muy limitada y pocas funciones. Lo que llega ahora a los Audi es la aplicación completa, adaptada a las pantallas del coche y funcionando sobre Android Automotive OS, el sistema operativo que la marca utiliza en sus plataformas más modernas.
Eso limita, de momento, la lista de modelos compatibles. La aplicación está disponible para los coches construidos sobre las plataformas PPE y PPC: los eléctricos A6 e-tron y Q6 e-tron, y los A5, Q5 y A6 de combustión e híbridos a partir del año modelo 2026. Los futuros Q7 y Q9 la incorporarán desde su lanzamiento comercial. Quien tenga un Audi anterior, con el sistema MIB 3, seguirá dependiendo del móvil, y es una lástima, porque buena parte del parque de la marca queda fuera.

La descarga es gratuita desde la Audi Application Store, la tienda de aplicaciones integrada en el MMI. Para usarla hace falta una cuenta de Spotify, y el coste dependerá de la tarifa elegida en cada mercado. Audi la lanza en 47 países de Europa, América, Asia, África y Australia, aunque no ha detallado la lista completa.
Las funciones van bastante más allá de reproducir canciones. Incluye vídeos musicales, letras sincronizadas en tiempo real, la función DJ de Spotify, que propone música con una voz generada por inteligencia artificial, y Spotify Jam, pensada para los viajes en grupo. Con Jam, los pasajeros pueden escanear un código QR con su teléfono y añadir canciones a una cola compartida. Es la clase de detalle que acaba con las discusiones por la música en un viaje largo, o que las traslada a la pantalla.
Aquí entra el apartado que más importa: qué se puede hacer mientras se conduce. Con el coche detenido, la pantalla central muestra todas las funciones y permite navegar libremente por el catálogo. En marcha, Audi bloquea el inicio de sesión y los ajustes, y oculta vídeos y letras en la pantalla central para no distraer al conductor. El control queda en manos del asistente de voz, que se activa con «Hey Audi», y de la función DJ. En los modelos con pantalla para el acompañante, quien va a la derecha puede seguir viendo letras y vídeos mientras el coche circula.
Es una solución sensata. La pantalla del pasajero, que en su día pareció un capricho tecnológico, empieza a tener sentido con aplicaciones como esta, y la marca ha sabido separar lo que distrae de lo que no. Aun así, el éxito dependerá de cómo funcione la voz en la práctica, porque buscar una canción concreta sin tocar la pantalla sigue siendo el punto débil de casi todos los sistemas.

El movimiento tiene una lectura más amplia. Los fabricantes llevan tiempo intentando que el conductor no necesite el teléfono para todo, porque cada vez que alguien conecta CarPlay o Android Auto, el sistema del coche pasa a un segundo plano y con él los datos de uso y la posibilidad de vender servicios. Audi ya había abierto el camino con su tienda de aplicaciones, en la que hay propuestas de vídeo, deportes en directo o pago de aparcamiento, y Spotify es probablemente la aplicación que más usuarios puede convencer.
Para el conductor también hay ventajas evidentes. No hace falta sacar el móvil del bolsillo ni dejarlo calentándose en el soporte. Además, la integración permite que la aplicación aproveche las pantallas grandes del coche con un diseño propio, en vez de proyectar una interfaz pensada para otro dispositivo.
Quedan preguntas abiertas. Audi no ha explicado cómo se gestionan los datos móviles que consume la aplicación ni si dependen de algún paquete de conectividad, algo que conviene confirmar en el concesionario antes de dar por hecho que funcionará igual en cualquier lugar. Tampoco ha aclarado si los modelos con MIB 3 podrán recibirla en el futuro.
Lo que sí está claro es la dirección. Hace no tanto, el coche solo sabía reproducir la radio o un CD. Ahora empieza a funcionar como un dispositivo con su propio ecosistema, y la música, que siempre ha sido parte del viaje, es un buen lugar para empezar.
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