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Ducati Diavel for Bentley: evolución del proyecto hasta 2026

Ducati y Bentley convirtieron a finales de 2023 una colaboración de diseño en una pieza de coleccionismo con nombre propio: Diavel for Bentley. Su puesta de largo se produjo en Miami, durante la semana de Art Basel, como una declaración de intenciones más cercana al “objeto de autor” que a una simple serie especial. Dos años después, ya en 2026, la moto se recuerda como un punto de inflexión dentro de la familia Diavel, porque fue la primera en trasladar de forma tan directa el lenguaje de un gran turismo artesanal como el Bentley Batur al terreno de las dos ruedas. 

La base técnica no dejó lugar a dudas desde el primer día: la Diavel V4 era el punto de partida, por prestaciones y por capacidad de integrar un paquete de electrónica y confort apto para uso real. Ducati limitó la producción a 500 unidades numeradas, a las que añadió 50 Mulliner reservadas para clientes de Bentley con una capa extra de personalización. Esa decisión marcó la evolución del proyecto: de edición limitada “cerrada” a una microserie aún más a medida, replicando el enfoque de Mulliner en automoción. En 2026, ese reparto 500+50 es parte de la identidad del modelo. 

La inspiración del Bentley Batur fue el hilo conductor estético y también el argumento de coherencia. Bentley definió el Batur como una serie ultra limitada, construida de forma artesanal por Mulliner, y con un protagonismo claro del diseño exterior y los acabados. Ducati tomó esa referencia para rehacer piezas específicas y, sobre todo, para fijar un esquema de color reconocible, con Scarab Green como tono principal y detalles que remiten a la paleta Mulliner. El resultado no fue un simple “wrap” o una decoración, sino un conjunto de componentes dedicados que cambian la lectura de la moto. 

En el frontal y en los laterales se aprecia bien la traducción de códigos. Las tomas de aire laterales reinterpretan la doble tonalidad de la parrilla del Batur y los extractores traseros triangulares llevan esa idea hacia la zaga. También se rediseñaron elementos como el guardabarros delantero, el carenado y la parte superior del depósito para acercarlos a las líneas del capó del coche, mientras que el colín monoplaza reproduce trazos y volúmenes inspirados en la parte posterior del Batur. Buena parte de estas piezas se ejecutaron en fibra de carbono, reforzando la sensación de producto técnico y, a la vez, muy trabajado en detalle. 

Otro de los puntos que explican su evolución hasta 2026 está en los componentes exclusivos, especialmente las llantas forjadas. Ducati diseñó un juego específico que remite a la geometría del coche y lo remató con acabado Dark Titanium Satin y superficies mecanizadas vistas. En paralelo, el escape doble y su cubierta se adaptaron para encajar con la carrocería revisada, mientras que el asiento del conductor recurrió a Alcantara negra con un patrón que deja ver el tejido rojo inferior y un bordado Bentley en la parte trasera. Son decisiones que, con el tiempo, han servido para distinguir con rapidez una unidad original. 

La Diavel for Bentley Mulliner fue el paso siguiente y, en cierto modo, el que consolidó el relato. Ducati mantuvo la base y permitió a los clientes de Bentley intervenir en colores y acabados de elementos clave como el asiento, las pinzas de freno delanteras, piezas de fibra de carbono y llantas, además de poder coordinar tonos con el coche del propietario o con una selección específica. En el contexto de 2026, esa serie de 50 unidades funciona como “cierre” del proyecto: no amplía la producción, pero sí eleva el componente de personalización, que es precisamente el sello Mulliner. 

En la parte mecánica, el argumento se ha mantenido estable desde su presentación y sigue siendo vigente en 2026. El motor es el V4 Granturismo de 1.158 cc, con 168 CV y un carácter pensado para ofrecer respuesta desde bajo régimen, además de compactar dimensiones y peso para mejorar equilibrio general. Ducati vinculó este propulsor a una puesta a punto que prioriza el disfrute de conducción en carretera y la gestión electrónica, apoyándose en el orden de encendido Twin Pulse y un sistema de escape dedicado para definir su personalidad. Es, en esencia, la parte “constante” del modelo. 

En tecnología, la serie especial añadió rasgos de identificación propios: animaciones específicas en instrumentación y en la iluminación trasera al dar contacto, además de equipamiento orientado al uso como la navegación Turn by Turn. A nivel de “producto”, Ducati reforzó el componente de coleccionismo con elementos de entrega habituales en sus ediciones limitadas, como certificado de autenticidad, placa con número de unidad y un paquete de accesorios asociado. Y, como contexto industrial, la colaboración se explicó también por la pertenencia de ambas marcas al perímetro del Grupo Volkswagen, un marco que facilita proyectos transversales entre marcas premium.

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