Lotus ha decidido acelerar su implantación comercial en España con la apertura, en los próximos meses, de un nuevo punto de venta en Madrid en colaboración con el Grupo Tayre. La marca considera a la capital un enclave clave por el peso del cliente premium y por la concentración de demanda de vehículos de altas prestaciones y electrificados. Esta nueva instalación se sumará a la estructura ya operativa en Bilbao y refuerza un plan que, según la propia compañía, contempla más movimientos en la Península Ibérica antes de que termine el año. La red oficial en España pasa así a ganar capilaridad y servicio.

El movimiento llega en un momento en el que Lotus está reposicionando su gama alrededor de la tecnología eléctrica sin abandonar su enfoque histórico en la experiencia al volante. La compañía recuerda su origen en 1948 y su filosofía de ligereza y agilidad, hoy reinterpretada con nuevas arquitecturas, conectividad y sistemas de propulsión de gran potencia. Además, el respaldo industrial del grupo Geely, mayoritario desde 2017, ha permitido a Lotus ampliar su alcance global y reforzar inversiones en Hethel, su base histórica. En España, esta evolución se traslada a una oferta que combina eléctricos de alto rendimiento con un deportivo de combustión de motor central.

La gama actual que llegará a los clientes españoles gira alrededor de cuatro modelos. El Lotus Eletre es el Hyper-SUV eléctrico y, en la información oficial de la marca, combina versiones de la serie 600 con una autonomía declarada de hasta 600 km y carga ultrarrápida capaz de recuperar hasta 400 km de alcance en unos 20 minutos en condiciones adecuadas. En su serie 900, el enfoque pasa a la aceleración y al rendimiento, con doble motor, tracción total y registro de 0 a 100 km/h en 2,95 segundos, cifras propias de un deportivo aunque en formato SUV.
El Lotus Emeya completa la oferta eléctrica como Hyper-GT, con una carrocería de corte gran turismo y un planteamiento orientado tanto al confort de viaje como a las prestaciones. Lotus anuncia una gama Emeya 600 con más de 600 CV y hasta 580 km de autonomía, también apoyada por carga rápida, mientras que las variantes más prestacionales elevan el listón dinámico. A nivel de diseño, la marca pone énfasis en la aerodinámica activa y en una arquitectura digital que prioriza la información útil para el conductor, con una experiencia de cabina pensada para el uso diario y los viajes largos.

Para quienes buscan combustión, el Lotus Emira mantiene vivo el formato de deportivo de motor central fabricado en Hethel. En la evolución más reciente comunicada por la marca, el V6 sobrealimentado de 3,5 litros se mantiene con 400 hp y la referencia de 0 a 100 km/h en 4,0 segundos, acompañado por una puesta a punto enfocada en precisión y tacto. En paralelo, la familia turbo de cuatro cilindros aporta una alternativa más tecnológica, con transmisión automática de doble embrague en determinadas versiones. En ambos casos, el chasis y la calibración de frenos y dirección sostienen el enfoque “para conductores”.


En la cúspide se sitúa el Lotus Evija, escaparate tecnológico y el coche de producción más potente asociado a la marca. En la ficha de prensa oficial se detallan cuatro motores eléctricos, tracción total y una potencia de 2.039 PS (1.500 kW), además de una producción limitada a 130 unidades. Aunque es un vehículo de nicho, su papel es relevante porque marca el listón de desarrollo en gestión térmica, aerodinámica y electrónica de potencia, áreas que condicionan tanto las prestaciones como la consistencia cuando se exige al máximo un eléctrico de altas prestaciones.
En materia de seguridad y tecnología, el aterrizaje en Madrid debería facilitar el acceso a servicios de venta, posventa y asistencia, clave en modelos con electrónica avanzada y altas exigencias en recarga. Lotus concentra sus desarrollos en conectividad, actualizaciones y sistemas de ayuda a la conducción, además de una gestión energética exigente por las potencias de carga y el rendimiento. En los eléctricos, el reto es equilibrar autonomía, estabilidad y respuesta, mientras que en el Emira el foco se mantiene en el control del chasis y en la consistencia de frenada. La ampliación de red apunta a reforzar esa experiencia de propiedad.

Queda por concretar el detalle definitivo de precios y versiones para el mercado español, pero ya se observan referencias en el entorno comercial de Madrid con importes por encima de los 130.000 euros en configuraciones de Eletre 600 y Emeya 600 asociadas a la futura operativa local. Con el nuevo concesionario, Lotus busca acercar estos productos a un público que demanda electrificación de altas prestaciones y un servicio especializado, y que hasta ahora debía apoyarse principalmente en el punto de Bilbao. La apertura madrileña, además, ampliará la visibilidad de la marca en el principal escaparate nacional del automóvil premium.























