El Toyota C-HR PHEV y el Jeep Compass PHEV casi empatan en potencia: 223 CV el japonés y 225 CV el italoamericano. Los dos son SUV híbridos enchufables con etiqueta Cero, tracción delantera y un precio que ronda los 40.000-50.000 euros de tarifa. A partir de ahí, se parecen poco. Los hemos probado los dos y la elección depende sobre todo de cuánta gente y cuánto equipaje se va a llevar.
Las unidades probadas fueron un C-HR PHEV en acabado Spirit y un Compass PHEV en acabado Summit, los más completos de cada gama.
Toyota C-HR PHEV y Jeep Compass PHEV, cara a cara
| Toyota C-HR PHEV Spirit | Jeep Compass PHEV Summit | |
|---|---|---|
| Potencia conjunta | 223 CV | 225 CV (1.6 turbo de 150 CV + eléctrico de 125 CV) |
| Cambio | e-CVT | Doble embrague, 7 marchas |
| 0 a 100 km/h | 7,4 s | 8,0 s |
| Autonomía eléctrica (WLTP) | 66 km | Hasta 95 km |
| Batería | No declarada en la prueba | 17,9 kWh, carga a algo más de 7 kW |
| Maletero | 310 litros | 550 litros |
| Pantallas (cuadro / central) | 12,3 / 12,3 pulgadas | 10,25 / 16 pulgadas |
| Etiqueta DGT | Cero | Cero |
| Precio de tarifa | 42.250 euros | 48.700 euros |
El precio del Compass es la tarifa del Summit antes de promociones, según Jeep. El del C-HR es la tarifa del 220 Spirit, que con el descuento de la marca baja a 37.750 euros. Jeep también tiene una campaña con financiación que rebaja mucho el precio anunciado, pero con cuota final elevada.
Diseño y tamaño: un coupé frente a un todocamino
El C-HR sigue apostando por la imagen. Techo descendente, pasos de rueda marcados y una zaga que no se parece a la de ningún otro SUV compacto. En la prueba destacamos que tiene presencia sin caer en excesos, pero esa silueta se paga dentro.

El Compass es más grande y más cuadrado. Mide 4,55 metros, tiene 2,80 metros de batalla y conserva los rasgos de Jeep: frontal vertical, pasos de rueda trapezoidales y la parrilla de siete ranuras, iluminada en el Summit. Declara 200 milímetros de altura libre, ángulos de 20 grados de ataque y 27 de salida, y puede vadear hasta 470 milímetros. Eso sí, este PHEV es de tracción delantera: los modos Selec-Terrain ayudan en barro, nieve o arena, pero no lo convierten en un 4×4.

Interior, espacio y maletero
Aquí está la mayor diferencia. El Compass gana con claridad. Detrás, su batalla de casi 2,80 metros deja mucho espacio para las piernas, las puertas abren bastante para colocar una silla infantil y las ventanillas grandes dan luz. El maletero tiene 550 litros, con piso a dos alturas, hueco inferior para los cables y respaldos divididos 40/20/40. Delante hay 34 litros de huecos repartidos por el habitáculo.
En el C-HR, dos adultos viajan bien detrás en trayectos normales, pero la línea de techo y la ventanilla alta reducen la sensación de amplitud. El maletero se queda en 310 litros porque la batería resta capacidad frente al C-HR híbrido no enchufable. Da para la compra semanal y una escapada ligera, no para unas vacaciones en familia.

En calidad percibida, los dos han mejorado mucho respecto a sus antecesores. El C-HR tiene un salpicadero orientado al conductor, dos pantallas de 12,3 pulgadas y, algo que agradecimos, mandos físicos para el climatizador. El Compass apuesta por una pantalla central de 16 pulgadas que organiza la información por zonas y deja la climatización siempre visible, aunque con accesos táctiles. En el Summit, los asientos delanteros, el volante y el parabrisas son calefactables.

Motor, autonomía eléctrica y carga
Con potencias casi idénticas, el C-HR es más rápido: 7,4 segundos de 0 a 100 km/h frente a 8,0 del Compass, que pesa en torno a dos toneladas. El Toyota mantiene el carácter de la marca, con entrega progresiva y mucha suavidad, aunque su e-CVT deja oír el motor cuando se acelera fuerte. El Jeep usa un 1.6 turbo con cambio de doble embrague de siete marchas que pasa de eléctrico a gasolina sin brusquedades. Su pega es el freno: la transición entre regeneración y frenada hidráulica se nota y cuesta dosificarlo los primeros kilómetros.
En autonomía eléctrica, el Compass tiene ventaja sobre el papel: hasta 95 kilómetros homologados frente a 66. Su batería de 17,9 kWh se carga en menos de tres horas en un punto de algo más de 7 kW, y en modo eléctrico llega a unos 135 km/h. En los dos casos, la regla es la misma: si se cargan a diario, cubren casi toda la semana sin gasolina. Si no se enchufan, cargan con el peso de la batería y pierden su sentido frente a sus versiones híbridas sin enchufe.
En carretera
Los dos sorprendieron por su suspensión. El C-HR filtra bien los badenes y las juntas sin rebotes, sujeta la carrocería en curva rápida y a 120 km/h se siente estable y más maduro que la generación anterior. El Compass, pese a las llantas de 20 pulgadas, no resulta seco, controla los movimientos de la carrocería y transmite aplomo en autovía. En ciudad, el Toyota es más fácil de manejar por tamaño y radio de giro, mientras que el Jeep exige más atención al aparcar, aunque compensa con una posición de conducción elevada y buena visibilidad hacia delante.
En seguridad, el Compass obtuvo cuatro estrellas en Euro NCAP en 2025, con un 66 % en asistentes. El C-HR cuenta con la última versión de Toyota Safety Sense, cuyas correcciones nos parecieron progresivas y poco invasivas.
Cuál comprar: C-HR PHEV o Compass PHEV
El Toyota C-HR PHEV encaja con quien viaja casi siempre solo o en pareja, valora el diseño y quiere el coche más ágil y más barato de los dos. Con el descuento de Toyota se queda unos 11.000 euros por debajo de la tarifa del Compass Summit, y es el más rápido. A cambio, hay que asumir un maletero de 310 litros y unas plazas traseras justas para adultos altos.
El Jeep Compass PHEV es la opción para una familia que necesita espacio de verdad. Tiene 240 litros más de maletero, más sitio detrás, casi 30 kilómetros más de autonomía eléctrica homologada y más altura libre para caminos. Cuesta más y su frenada pide adaptación, pero como coche único para una familia de cuatro con enchufe en casa, es el más completo de los dos.




















