Honda vuelve a fabricar 3.000 piezas para el NSX clásico

Más de 3.000 recambios de reproducción para el Honda NSX de primera generación ya se venden en Estados Unidos. Qué piezas son, cómo se fabrican y qué pasa con Europa.
Honda NSX de 2002 a 2005, con faros fijos, en versión Acura

Quien tenga un NSX en el garaje sabe que el problema no suele ser el motor. Con un coche de hace 30 años, lo que quita el sueño es una moldura, un mando o un sensor que dejó de fabricarse hace tiempo. Honda ha decidido atacar justo ahí y, desde el 2 de noviembre, vende en Estados Unidos más de 3.000 piezas de reproducción para la primera generación del Honda NSX, comercializado allí como Acura NSX entre 1991 y 2005.

La medida se apoya en Honda Heritage Parts, un programa de recambios para clásicos deportivos de la marca que nació en Japón el pasado mes de abril y que empieza su andadura estadounidense con este modelo. Las piezas se distribuyen únicamente a través de los concesionarios Acura y de la tienda Honda DreamShop. No se han publicado precios en la documentación del lanzamiento, de manera que quien quiera saber cuánto cuesta devolver su coche a un estado impecable tendrá que preguntar en el departamento de recambios de su concesionario.

Tampoco se ha detallado todavía una lista completa pieza por pieza, y ese es el dato que muchos propietarios querrán conocer. Lo que Acura sí explicó al anunciar el plan es que se centra en cinco áreas: motor y transmisión, interior, exterior, sistema eléctrico y bastidor. También distingue dos familias. Las piezas Genuine Honda Reproduction Parts utilizan los mismos materiales y métodos de producción que las originales, mientras las Honda Compatible Parts se han desarrollado de nuevo para aquellos componentes que ya no se pueden hacer como antes, y por tanto pueden seguir un proceso distinto.

Honda NSX de primera generación, vendido como Acura NSX en Estados Unidos
Acura NSX de 1991 a 2001. Foto: Acura

Esa diferencia importa más de lo que parece. En un coche de colección, un recambio de fábrica con métodos originales conserva el valor, mientras que uno rediseñado puede funcionar mejor pero alterar la autenticidad a ojos de un comprador exigente. Aun así, entre un NSX parado por falta de una pieza y un NSX circulando con un componente compatible, la elección de la mayoría de propietarios parece fácil. La propia marca lo plantea en esa línea. Mamadou Diallo, vicepresidente ejecutivo de American Honda Motor, resume que el programa nace para que los clientes sigan disfrutando de sus clásicos deportivos Acura y Honda.

El coche elegido para inaugurar el catálogo no tiene nada de casual. El NSX llegó a comienzos de los noventa con una receta que entonces llamó mucho la atención: motor V6 central, carrocería y chasis de aluminio y una facilidad de uso que dejaba en mal lugar a buena parte de los superdeportivos europeos de la época. Ayrton Senna participó en su puesta a punto, un detalle que le ha dado un lugar especial en la mitología del automóvil japonés. Se podía usar a diario sin que el conductor tuviera que pelearse con él, y eso, en aquellos años, era casi una provocación.

Su evolución fue pausada. Empezó con un 3.0 litros y más adelante recibió un 3.2, ligado a un cambio manual de seis velocidades. En 2002 perdió sus célebres faros escamoteables en favor de unos fijos, un cambio que todavía divide a sus seguidores. Se dejó de fabricar en 2005, de modo que las unidades más jóvenes ya rondan las dos décadas y las primeras pasan de los 35 años. A esas edades, los plásticos, las gomas y la electrónica son los primeros en pedir relevo.

Honda no es la primera en entender este negocio, y conviene reconocer que hay bastante lógica comercial en todo ello. Mantener vivo un superdeportivo décadas después refuerza la imagen de la marca, retiene a los propietarios en la red oficial y, de paso, recuerda a los aficionados más jóvenes por qué ese nombre sigue importando. Fabricantes alemanes e italianos llevan años cuidando así a sus clásicos, con divisiones específicas, y los japoneses se han sumado más tarde, justo cuando sus deportivos de los noventa han disparado su cotización.

La marca asegura que quiere ampliar el programa a otros modelos deportivos de Acura y Honda, sin dar nombres por ahora. Es inevitable pensar en los Integra Type R o los S2000, tan buscados hoy, aunque de momento esa lista es solo un deseo de aficionado, sin confirmación alguna.

Para los propietarios europeos queda la duda principal. El anuncio se refiere exclusivamente al mercado estadounidense y a su red Acura, una marca que no se ha vendido por aquí, y Honda no ha dicho nada sobre una posible llegada a Europa. El NSX se comercializó en nuestro continente con el emblema Honda, con especificaciones que no siempre coinciden con las americanas. Habrá que esperar para saber si este catálogo cruza el Atlántico, o si seguirá obligando a muchos dueños a buscar piezas en Japón, en foros o en desguaces especializados.

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