Hay una pregunta que se repite entre quienes buscan un SUV familiar sin enchufe y con etiqueta ECO: si merece la pena pagar por el nombre que inventó esta categoría o si basta con el coche que más espacio pone sobre la mesa por menos dinero. El Nissan Qashqai y el Dacia Bigster representan bien esas dos respuestas. Hemos conducido los dos en PruebasCoches.com, el primero durante más de 1.500 kilómetros de agosto con la familia y el maletero lleno, el segundo durante una semana de uso familiar entre ciudad, rondas y autovía. Sus motores no se parecen en nada y tampoco lo que piden a cambio, de modo que esta comparativa es menos una lucha de cifras que una forma de averiguar qué tipo de conductor encaja con cada uno.
Entre Dacia Bigster o Nissan Qashqai conviene aclarar antes qué unidades pasaron por nuestras manos, porque los acabados pesan en casi todo lo que sigue. El Dacia era un Bigster Journey Hybrid 155, el escalón alto de la gama con esa mecánica. El Nissan era un Qashqai e-POWER Tekna Premium, el más equipado de su oferta. Los dos van con cambio automático, los dos llevan la etiqueta ECO y ninguno obliga a enchufarse. A partir de ahí, casi todo es distinto.
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Diseño exterior: tamaño frente a estilo urbano
Por fuera, el Bigster transmite tamaño sin alardes. Tiene un frontal alto, unas líneas rectas que sugieren robustez y una presencia que en el acabado Journey gana algo de empaque con llantas más grandes, aunque Dacia sigue huyendo de los cromados y de cualquier intento de parecer lo que no es. El Qashqai resulta más afinado y urbano, con unas medidas contenidas de 4,43 metros de largo, 1,84 de ancho y 1,63 de alto, y una batalla de 2,67 metros. Es el tamaño que mejor se lleva en un garaje estrecho o en una calle con coches en doble fila. El de Nissan parece un producto pulido durante años; el de Dacia, un coche que quiere que lo midas con la cinta antes de juzgarlo por la pintura.

Maletero y espacio interior: la gran ventaja del Bigster
Esa diferencia se confirma al abrir el portón. En el Bigster con motor Hybrid 155 la cifra ronda los 612 litros según la medición VDA, y en algunas configuraciones se llega a hablar de 677. En el Qashqai la horquilla va de 479 a 504 litros, y conviene mirar con lupa la ficha porque las versiones más equipadas pierden hueco bajo el piso, justo lo que ocurre con elementos como el subwoofer. La boca de carga del Nissan es amplia, su doble fondo resulta práctico y nos permitió viajar en agosto con nevera blanda, carrito, sombrilla y maletas, pero el Dacia juega en otra liga. Para una familia que carga mucho, más de cien litros de diferencia no son un capricho: son la bolsa que no hay que llevar a los pies de nadie.
Detrás ocurre algo parecido, aunque con menos distancia. En el Bigster viajamos tres adultos en un tramo corto sin agobios, dos van realmente cómodos y las sillas infantiles caben con holgura. En el Qashqai hay sitio de sobra para dos adultos, y el quinto pasajero se admite como ocasional. Tiene a su favor un detalle que solo se valora con niños y aparcamientos apretados: las puertas traseras abren casi a noventa grados, lo que facilita mucho colocar una sillita. Lleva además salidas de aire, puertos USB e ISOFIX accesibles.

Calidad de los materiales y acabados
La calidad es el terreno donde se nota que hablamos de marcas con aspiraciones distintas. Dacia no intenta engañar a nadie: hay superficies duras, bien ajustadas y con sensación de aguantar años de trote, y lo que levanta el ambiente son las dos pantallas grandes, unos mandos claros y una interfaz que se entiende sin estudiarla. El Qashqai actualizado da un paso más, con superficies blandas allí donde descansan las manos, ajustes consistentes y una mezcla de materiales sobria que no se resiente con los kilómetros. En nuestra prueba no aparecieron crujidos cuando el asfalto empeoró. Es mejor coche en este apartado, aunque no tanto como podría suponerse viendo lo que separa a uno y otro en la tarifa.

Motor y mecánica: gasolina autorrecargable contra híbrido en serie
Bajo el capó no hay parecido alguno. El Dacia combina un gasolina de cuatro cilindros de 107 CV con dos máquinas eléctricas, una batería de 1,4 kWh y una caja automática sin embrague que decide con bastante acierto cuándo circular en eléctrico. El Nissan lo plantea al revés: su tres cilindros de 1,5 litros y compresión variable rara vez conecta con las ruedas y trabaja como generador, porque quien mueve el coche es un motor eléctrico de 190 CV y 330 Nm, apoyado en una batería de unos 2 kWh. Sobre el papel la ventaja del Qashqai es clara, con un 0 a 100 km/h que ronda los 7,9 segundos, y en la práctica se percibe sobre todo en esa inmediatez al pisar el acelerador.
Dacia Bigster o Nissan Qashqai: comportamiento en ciudad y en carretera
En ciudad, los dos son agradables, pero el Nissan lo es de una manera más redonda. Arranca y se mueve como un eléctrico, sin cambios de marcha, y su e-Pedal Step permite encadenar semáforos casi con un solo pedal. El Bigster también sale siempre en modo eléctrico y regala esa sensación de deslizarse por el garaje a primera hora; Dacia habla de hasta un 80 % del tiempo sin usar gasolina en uso urbano, y si se conduce con calma la sensación encaja. Su suspensión absorbe bien los badenes, aunque en baches seguidos recuerda que es alto y pesado. Con la visibilidad, la cámara y los sensores, tampoco resulta torpe en maniobras.

En viaje cambian los matices. El Qashqai nos convenció a 120 km/h por un nivel de ruido bajo, sin silbidos, y por un control de crucero adaptativo con centrado de carril que corrige sin tirones; tras tiradas de cuatro horas llegamos frescos. El Bigster mantiene también un aplomo que sorprende en un Dacia, con el ruido aerodinámico bastante controlado para su altura y una suspensión que filtra sin rebotes, aunque en asfalto rugoso aparece más rumor. Ambos tienen su punto débil cuando se les pide mucho. Al Dacia se le oye el motor térmico si se acelera fuerte, porque la caja estira de más. Al Nissan se le escucha el generador en subidas largas o a plena carga. Ninguno llega a ser molesto, pero los dos recuerdan que están pensados para conducir con anticipación. En secundarias, ni uno ni otro invita a atacar curvas: el Bigster balancea con control y el Qashqai se mueve con más aplomo y precisión que agilidad.
Consumo real: ¿cuál gasta menos?
Los consumos reales de nuestras pruebas dan ventaja al Nissan, aunque menor de la que cabría suponer. Con el Qashqai cargado y tres adultos a bordo registramos 4,8 litros cada 100 kilómetros en tramos urbanos, 5,7 en autovía y una media de 5,3 en todo el viaje. El Bigster se movió entre 5,5 y 6,5 litros en ciudad, con tráfico real y cargado, y entre 5,8 y 6,3 en un trayecto de autovía a ritmo normal. En ciudad la diferencia puede rondar el litro; en autovía se reduce a unas décimas, que es donde más se nota que el e-POWER pierde parte de su encanto cuando deja de aprovechar la regeneración. Son cifras tomadas en condiciones distintas, de modo que hay que leerlas como orientación, no como un duelo a la décima.

Equipamiento y seguridad
En equipamiento, el Tekna Premium probado lleva la delantera con su cuadro digital de 12,3 pulgadas, Google integrado con Maps, Asistente y aplicaciones, perfiles de usuario, actualizaciones remotas, cámara de 360 grados y faros matriciales que marcan diferencias de noche en carreteras mal iluminadas. También suma cuatro estrellas en la prueba de Euro NCAP de 2025, el test más reciente y exigente, hecho precisamente sobre la variante e-POWER. Eso sí, conviene evitar la llanta de 20 pulgadas si se prioriza el confort, porque el firme roto llega con más claridad al habitáculo. El Bigster Journey no se queda corto para lo que cuesta: pantalla central grande, cuadro digital, navegación, duplicación del teléfono, cargador inalámbrico, un hueco refrigerado en la consola que acaba siendo útil en verano y un equipo de sonido Arkamys de seis altavoces que suena mejor de lo esperado. Entre sus asistentes destaca el botón My Safety, que permite ajustar los más insistentes sin perderse en menús.
Precio de Dacia Bigster o Nissan Qashqai: ¿cuál es la compra más inteligente?
Toca hablar de dinero, y aquí hay que separar bien cada cifra. Dacia publica en su web española el motor Hybrid 155 desde 28.939 euros, sin que esa página detalle si es promoción, acabado o condiciones concretas. Como referencia de tarifa, la marca comunicó en su lanzamiento 29.290 euros para el Expression y 31.290 para el Journey, y en nuestra prueba el Journey arrancaba en torno a 31.390 euros. Nissan, por su parte, anuncia en su web el Qashqai e-POWER Acenta desde 26.350 euros, pero es un precio financiado: 150 euros al mes en 36 cuotas, con una entrada de 7.250,04 euros y una cuota final de 23.214,28 euros mediante su fórmula Flex. La misma web no muestra un precio al contado para el e-POWER. En nuestra prueba, las tarifas recientes iban de unos 36.700 euros para un Acenta a unos 45.000 para un Tekna equivalente, antes de campañas y financiación. En lo publicado por ambas marcas no aparece ninguna ayuda pública asociada a estas cifras.
Leídas con calma, esas cifras dicen algo importante: el reclamo financiado del Qashqai puede parecer incluso más bajo que el del Bigster, pero solo funciona con esa financiación, y un Acenta tampoco es el coche equipado que probamos. A igualdad de intención, es decir, comparando un acabado alto con otro, el Dacia cuesta bastante menos. Ese dinero compra un maletero mayor y más sitio detrás; lo que se deja por el camino es refinamiento, algo de consumo y parte de la tecnología.
Dacia Bigster o Nissan Qashqai: nuestro veredicto final
Quien haga muchos kilómetros de ciudad y periferia, se fije en el tacto de conducción y valore tener Google integrado, una buena cámara y unos faros avanzados encontrará en el Qashqai e-POWER el coche más agradable de los dos. También tiene sentido para quien no necesita un maletero enorme y prefiere un tamaño más manejable. El Bigster encaja con la familia que viaja cargada, con quien pide espacio antes que lujo y con quien mira cada euro sin querer renunciar a una etiqueta ECO ni a un cambio automático. Ninguno de los dos exige cambiar de hábitos: se reposta y se sigue.
Entre Dacia Bigster o Nissan Qashqai, nuestro veredicto es claro, aunque con una condición. Como coche, el Qashqai e-POWER es mejor: más suave, algo más eficiente y mejor rematado. Como compra familiar, nos quedamos con el Dacia Bigster Hybrid 155, porque ofrece más de cien litros de maletero extra y unas plazas traseras más generosas, gasta poco para su tamaño y en acabado Journey no da sensación de renuncia. La condición es probar los dos antes de firmar y pedir el precio al contado por escrito, porque la diferencia real dependerá de la campaña de cada mes. Si esa distancia se estrecha mucho en el concesionario, el Nissan pasa a ser la compra más sensata; si no, el sentido común vuelve a estar del lado de Dacia.
















