Un portavasos que se rompe, una bandeja que nunca encaja donde uno quiere o un gancho para colgar el cable del móvil. Son detalles que no justifican una visita al concesionario y que, sin embargo, hacen la vida diaria en el coche más cómoda o más incómoda. Škoda ha decidido que una parte de esos accesorios los pueda fabricar el propio cliente en casa, con una impresora 3D, y ha puesto los diseños a disposición de cualquiera de forma gratuita con el programa Škoda Printly Clever.
El nombre es un juego de palabras con el Simply Clever que la marca checa utiliza desde hace años para bautizar sus soluciones prácticas, desde el rascador de hielo escondido en la tapa del depósito hasta el paraguas guardado en la puerta. La idea consiste en llevar esa filosofía al taller doméstico. Los archivos se descargan desde el perfil oficial de Škoda en Printables.com, una de las plataformas de modelos 3D más populares entre los aficionados a la impresión, nacida además en la República Checa, como la propia marca. Según la compañía, es el primer fabricante de coches que ofrece accesorios imprimibles a través de un canal propio en una plataforma de este tipo.
El catálogo inicial está pensado para resolver pequeños problemas cotidianos. Hay portavasos, cajas de almacenamiento, organizadores para los cables, monederos para las monedas del parking, ganchos para colgar el cable USB y su tapa en el bolsillo del respaldo del asiento, soportes para el teléfono y unos ganchos para las fijaciones superiores de las sillas infantiles, el famoso anclaje top tether, que según la marca es por ahora el accesorio con más éxito de todos. Muchos de ellos aprovechan los huecos que ya existen en el habitáculo, de modo que no hace falta taladrar ni modificar nada del coche, y están diseñados para servir en varios modelos de la gama, tanto actuales como ya descatalogados.

Los dos eléctricos más recientes de la casa tienen además su propio lote. Para el Epiq y el Peaq hay tapas para los portavasos, una bandeja de gran tamaño, insertos y soportes específicos y un organizador para la parte baja de la consola central. El Peaq, el SUV eléctrico de siete plazas, estrena incluso un portavasos que se engancha a su mesa plegable y admite vasos normales y grandes. Son piezas que, según explica Škoda, han salido de las peticiones de la propia comunidad de usuarios de la plataforma.
Ese es probablemente el aspecto más interesante del proyecto. Los diseños los han desarrollado la incubadora de innovación de la marca junto a sus equipos de diseño e ingeniería, pero la conversación no termina en la descarga. Cada usuario puede adaptar los archivos a sus necesidades antes de imprimirlos, y los comentarios y valoraciones que deja en la plataforma sirven a Škoda para decidir qué ideas desarrollar a continuación. Es una forma de saber qué necesitan de verdad los conductores sin pasar por largos estudios de mercado.
La marca también tiene sus razones industriales. Un accesorio imprimible no necesita moldes, ni plazos de fabricación, ni almacenes llenos de cajas, ni transporte hasta el concesionario. Para el fabricante supone un coste mínimo y una vía directa para fidelizar al cliente. Para el usuario, la ventaja es evidente si ya tiene impresora o conoce a alguien que la tenga: el accesorio le cuesta poco más que el material y el tiempo de impresión.
Conviene, eso sí, tener algunas cosas claras antes de ponerse manos a la obra. Škoda no detalla qué material recomienda para cada pieza, y la elección no es menor. El interior de un coche aparcado al sol en pleno verano español puede alcanzar temperaturas muy altas, y algunos plásticos habituales en la impresión doméstica se deforman con el calor. Y no es lo mismo un monedero que una pieza que se usa junto a las sillas infantiles: ningún accesorio impreso en casa debe confundirse con un sistema de retención homologado.
La iniciativa llega en un momento en el que la impresión 3D doméstica ha dejado de ser cosa de unos pocos. Las impresoras se han abaratado, son más fáciles de usar y cada vez más gente las tiene en casa para reparar pequeños objetos o fabricar piezas que no encuentra en ninguna tienda. Que una marca de coches generalista entre en ese terreno con diseños oficiales y gratuitos es una buena noticia para el cliente, aunque abre un debate sobre el negocio de los accesorios en los concesionarios.
De momento, Printly Clever es más un gesto que una revolución, pero tiene sentido. Škoda lleva décadas presumiendo de pensar en los pequeños detalles que hacen la vida más fácil, y ahora deja que sea el propio conductor quien los fabrique a su medida.















