Un viaje de 78 días, unas 1.872 horas y cerca de 23.000 kilómetros por mar. Esa es la distancia que ha recorrido un Porsche 911 Carrera GTS antes de rodar por primera vez con su propio motor. Su destino: Tahití, en plena Polinesia Francesa, donde se encuentra el concesionario de la marca más alejado de su cuna en Stuttgart-Zuffenhausen. Porsche cree que puede ser la travesía marítima más larga que ha hecho nunca uno de sus coches antes de su primer kilómetro.
Detrás de esta historia hay dos apasionados. Uno es Jérôme Lety, al frente de German Motors, el importador de Porsche para la Polinesia Francesa. Su Centre Porsche Polynésie Française, en Papeete, está a unos 18.000 kilómetros en línea recta de Zuffenhausen, lo que lo convierte en el concesionario más remoto de la marca. El otro es Paul Pouvil, su cliente más antiguo y hoy buen amigo, un hombre de 60 años que ya tiene en su garaje un Cayenne, un Macan y un 911.
Pouvil es todo un personaje. Según cuenta Lety, hace unos 20 años, cuando llegó a Tahití el primer Porsche Cayenne, se enteró, esperó en el puerto de Papeete, siguió al coche como una sombra hasta el concesionario y lo compró allí mismo. Con ese currículum, no es de extrañar que no se lo pensara ni un segundo cuando su amigo le enseñó el 911 que había configurado.

Porque este no es un 911 cualquiera. Lety lo diseñó junto a Porsche Exclusive Manufaktur como un homenaje a Le Mans y a Steve McQueen. Está pintado en Gulfblue, el azul claro que hizo famoso el Porsche 917 que McQueen pilotaba en la película Le Mans de 1971, dentro del programa Paint to Sample. La tapicería de cuero, las costuras plateadas, los cinturones a juego, el escape de titanio y los detalles de carbono en las llantas completan el guiño a las 24 Horas.
El viaje arrancó el 20 de febrero de 2026 en Bremerhaven, en el norte de Alemania, a bordo del Höegh Trove, uno de los buques portacoches más avanzados del mundo. El barco cruzó el Atlántico rumbo sur bordeando Europa y la costa africana, pasó el ecuador, dobló el cabo de Agulhas, en el extremo sur de África, y atravesó el océano Índico hasta Australia, cuya costa sur recorrió antes de poner rumbo a Nueva Zelanda.
El 28 de abril el 911 desembarcó en Auckland. Al día siguiente se metió en un contenedor a bordo del Capitaine Kupe para cubrir los últimos 4.000 kilómetros, y el 9 de mayo, a las dos de la tarde, llegó por fin a la terminal de contenedores de Motu Uta, en Papeete. En total, casi 12.400 millas náuticas antes de rodar un solo metro.
En el concesionario esperaba una plaza marcada en azul claro sobre el suelo del showroom con la inscripción que lo resume todo: primer Gulfblue de Porsche Exclusive Manufaktur en la Polinesia Francesa. Detrás, una enorme foto de McQueen con su famosa frase sobre que correr es vivir y todo lo demás es solo esperar. Pouvil se presentó a recogerlo con la correa del reloj en azul Gulf y una camisa melocotón, a juego con los colores del 917.

Bajo el capó trasero late el nuevo bóxer de 3,6 litros con tecnología T-Hybrid, que entrega alrededor de 398 kW (541 CV) y 610 Nm de par. Una cifra que contrasta con la realidad local: el límite en las carreteras de la Polinesia Francesa es de 80 km/h, con un breve tramo a 90 km/h en Tahití. La carretera de la costa que rodea Tahití Nui mide 114 kilómetros y la de Mooréa, apenas 60. Pouvil lo tiene claro: le enamoran el diseño del 911 bajo el sol, la ingeniería y el cuidado de cada detalle.
Su primer paseo fue hasta el ferry que lleva a Mooréa, la isla vecina, en menos de una hora de travesía. Allí, el GTS recorrió la costa entre pueblos, playas blancas y canoas apoyadas sobre soportes por encima del agua, y subió hasta el mirador de Belvédère d’Opunohu, a 240 metros de altura, por una sucesión de curvas y horquillas que cruzan un antiguo cráter volcánico. En cada parada, los curiosos se arremolinaban alrededor del coche.
El mercado es pequeño: Lety vende entre 20 y 30 Porsche al año y asegura que allí cada cliente cuenta, porque en una comunidad tan reducida cualquier historia corre de boca en boca. Según la marca, el 911 Carrera GTS homologa un consumo combinado WLTP de entre 10,6 y 10,1 l/100 km.

El proyecto, eso sí, aún no está terminado. Al 911 le faltan los detalles en naranja típicos de los Porsche de carreras de los años setenta, y sus dueños ya están pensando en ellos, sin prisa. ¿Hay mejor forma de demostrar que un 911 es mucho más que un coche que cruzar medio mundo para rodar a 80 km/h por el paraíso?














