Opel ha encontrado su gallina de los huevos de oro en los SUV, y lo ha querido dejar claro en el Salón de París. Junto a los estrenos del Opel STX Concept y del monoplaza de Fórmula E GSE 27FE GEN4, la marca alemana ha expuesto su familia de SUV eléctricos, encabezada por el Mokka GSE de 281 CV, el Opel eléctrico de serie más rápido de la historia, y acompañado por el Grandland Electric AWD de 325 CV y el Frontera Electric de hasta 400 km.
Las cifras explican el protagonismo. En el primer semestre de 2026, Opel y Vauxhall aumentaron sus ventas de turismos más de un 7 % en todo el mundo y alrededor de un 12 % en Europa respecto al año anterior. Pero la familia SUV fue todavía más lejos: creció más de un 37 % a escala global. Ese éxito tiene tres nombres: Grandland, Frontera y Mokka.
El más llamativo es el Opel Mokka GSE, el deportivo para el día a día de la marca. Su desarrollo parte del Mokka GSE Rally, el coche de competición que corre en la ADAC Opel GSE Rally Cup, y comparte con él la potencia: 207 kW (281 CV) y 345 Nm de par disponibles al instante. Acelera de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos y alcanza los 200 km/h.

La conexión con el rally no se queda en la potencia. El Mokka GSE monta un diferencial autoblocante mecánico Torsen, un chasis rebajado con ejes, estabilizadoras y amortiguadores específicos con topes hidráulicos, y todos sus componentes de alta tensión proceden del Mokka GSE Rally. La dirección, el chasis y los frenos también se han afinado con la experiencia de Opel en los rallies eléctricos.
Tanto ha gustado que en Alemania se llevó el «Volante de Oro 2025» como mejor coche pequeño. Por fuera se distingue por inserciones específicas GSE en el paragolpes delantero y en la zaga, inspiradas en el coche de carreras. Dentro hay asientos deportivos GSE tapizados en Alcantara con reposacabezas integrados y unas pantallas con gráficos propios que muestran datos como las fuerzas G, los tiempos de aceleración o la gestión de la batería.
Si el Mokka GSE es el más radical, el Grandland Electric AWD es el más completo. Se trata del primer Opel eléctrico con tracción total y el tope de gama de los SUV de la marca, fabricado en Alemania. Su sistema de doble motor entrega 239 kW (325 CV) y hasta 509 Nm, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 6,1 segundos.
Su chasis incorpora amortiguación selectiva en frecuencia (Frequency Selective Damping), una tecnología que se adapta al tipo de irregularidad: absorbe mejor los impactos cortos, como los adoquines, y ofrece un contacto más directo con el asfalto cuando se conduce de forma deportiva. El conductor puede elegir entre los modos Normal, Eco, Sport y 4WD, útil tanto con nieve como remolcando una caravana.

Y no renuncia a la eficiencia. Su batería de iones de litio NMC tiene 73 kWh útiles y homologa hasta 502 km WLTP. En un cargador rápido, pasar del 20 al 80 % lleva unos 30 minutos. Completan el paquete detalles prácticos como la «pixel box» transparente de la consola, que carga el móvil de forma inalámbrica, los asientos Intelli-Seats de serie y los faros antideslumbramiento Intelli-Lux HD.
El tercer miembro de la familia es el Opel Frontera, la opción más racional. Es un SUV familiar y asequible que puede tener hasta siete plazas, ofrece hasta unos 1.600 litros de maletero con los asientos traseros abatidos y una banqueta trasera dividida 60:40. Además, apuesta por soluciones prácticas como el cargador inalámbrico, hasta cinco puertos USB-C en la versión de siete plazas o una cinta para sujetar una tableta en la consola central.
El Frontera se vende con motores convencionales, electrificados y eléctricos. El Frontera Electric rinde 83 kW (113 CV) y se ofrece con dos baterías: una de 44 kWh (43 kWh útiles) que homologa hasta 307 km WLTP y la nueva versión Extended Range, con 54 kWh (52 kWh útiles) y hasta 400 km WLTP de autonomía.

Cada uno juega en una liga diferente, y ahí está la gracia de la estrategia. El Mokka GSE busca a quien quiere emociones, el Grandland AWD a quien necesita potencia, tracción y autonomía, y el Frontera a la familia que mira cada euro. Entre los tres cubren buena parte del mercado SUV, el segmento que más crece en Europa.
La presencia en París también sirvió para poner en escena el espíritu GSE de la marca. Opel quiere que estas siglas sean sinónimo de deportividad eléctrica, y el hecho de que el Mokka de calle tenga la misma potencia que el de carreras es su mejor argumento comercial. A ello se suma el monoplaza de Fórmula E, otra muestra de que la marca quiere asociar sus eléctricos a la competición.
El Mokka GSE de calle no es un simple ejercicio de imagen: la marca lo describe como un deportivo de producción tan potente como su versión de competición y que acelera con la misma contundencia gracias a su par instantáneo. Es el Opel eléctrico de serie más rápido fabricado hasta la fecha, con una velocidad máxima de 200 km/h.
Con un crecimiento del 37 % en SUV, Opel tiene motivos para sonreír. La duda es si el público acabará apostando por la deportividad del Mokka GSE o si, como suele ocurrir, el gran volumen llegará de la mano del Frontera. ¿Cuál de los tres te llevarías a casa?













