El Leapmotor B10, el SUV eléctrico chino que ya se fabrica en Zaragoza

Stellantis y Leapmotor inician en Zaragoza la producción del B10, el SUV eléctrico que fue el más matriculado en España en julio.
Plantilla de la fábrica de Stellantis en Zaragoza en el inicio de producción del Leapmotor B10

Un SUV eléctrico de marca china, montado en una fábrica aragonesa que lleva décadas haciendo Opel Corsa. Esa es la imagen que dejó el pasado 16 de octubre la planta de Stellantis en Zaragoza, donde Stellantis y Leapmotor celebraron oficialmente el inicio de la producción en serie del Leapmotor B10. Es el primer Leapmotor fabricado en Europa.

El acto tuvo un marcado tono institucional. Estuvieron presentes el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, y el secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, además de los máximos responsables de la alianza. Leapmotor lo resume con un lema en inglés que viene a decir que dos fuerzas se unen por un futuro eléctrico construido en Europa.

Representantes de Stellantis, Leapmotor y las instituciones en el acto de Zaragoza
El acto de inicio de producción contó con representantes del Gobierno de Aragón y del Ministerio de Industria. Foto: Stellantis

El B10 llega a una planta con mucha historia y mucho trabajo. En Zaragoza, en el complejo de Figueruelas, se fabrican hoy el Opel Corsa, el Peugeot 208 y el Lancia Ypsilon, y ahora se suma el SUV de Leapmotor. Según Stellantis, la fábrica fue elegida por la calidad de sus instalaciones, por la capacidad de producción que tenía disponible y por la experiencia industrial acumulada por su plantilla.

Para Stellantis, este proyecto forma parte de su estrategia FaSTLAne 2030 y supone pasar de las palabras a los hechos en su alianza con el fabricante chino. Silvia Vernetti, representante del grupo, defendió que la transición eléctrica también tiene que ser una transición industrial y presentó Zaragoza como la prueba de que se puede combinar la tecnología global con la competitividad de las fábricas europeas.

Desde el lado chino, el mensaje fue igual de claro. Jiangming Zhu, fundador y presidente de Leapmotor, explicó que la marca tiene sus raíces en China pero una ambición global, y que producir en Zaragoza le permite acercar su tecnología a los clientes europeos.

Conviene recordar cómo se ha llegado hasta aquí. Stellantis invirtió en Leapmotor en 2023 y, en mayo de 2024, ambas compañías crearon Leapmotor International, una sociedad conjunta controlada por Stellantis con el 51 % y dedicada a vender y fabricar los coches de la marca fuera de China. En apenas dos años, Leapmotor ha pasado de desembarcar en Europa a tener su propia producción en el continente.

Acto de inicio de producción del Leapmotor B10 en la planta de Zaragoza
Zaragoza es la primera planta europea que fabrica un modelo de Leapmotor. Foto: Stellantis

La apuesta por Aragón no se limita al ensamblaje. El pasado mes de junio, Leapmotor International abrió en Mallén, muy cerca de Zaragoza, un taller dedicado al montaje de módulos de baterías. La instalación ocupa unos 34.000 metros cuadrados, de los que 19.000 están construidos, y en su primera fase abastece a la plataforma B de Leapmotor instalada en Zaragoza con dos baterías de química LFP, denominadas Pro y ProMax.

El B10 no es un desconocido para el comprador español. En julio de este año fue el turismo cien por cien eléctrico más matriculado en España, con 506 unidades y una cuota del 4,7 % del mercado eléctrico. Aquel mes, Leapmotor sumó 781 matriculaciones, un 214 % más que un año antes, y se colocó como la tercera marca de turismos eléctricos del país. Entre enero y julio acumuló 3.691 unidades.

Además, la marca no piensa quedarse aquí. En el reciente Salón de París, Leapmotor presentó en Europa el B03, un compacto eléctrico con hasta 390 kilómetros de autonomía WLTP, 145 kW de potencia y carga del 10 al 80 % en 21 minutos, y mostró el D19, un gran SUV de seis o siete plazas con tecnología de autonomía extendida. Todo apunta a que Europa será uno de sus grandes campos de batalla.

El arranque del B10 en Zaragoza es una buena noticia para la industria española, que suma carga de trabajo en un momento delicado para el sector, y una señal de hacia dónde va el negocio: tecnología china, fábricas europeas y precios más competitivos. La gran incógnita es si este modelo de colaboración será la excepción o la norma en los próximos años, y qué papel jugarán las marcas europeas en ese nuevo reparto.

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