Volkswagen ha decidido convertir uno de sus nombres más importantes en la referencia de su próxima generación de SUV eléctricos. El Volkswagen ID. Tiguan se presentará a comienzos de octubre y llegará al mercado a principios de 2027 como sustituto de los actuales ID.4 e ID.5. No será, por tanto, un Tiguan convencional adaptado a la electricidad, sino un modelo completamente eléctrico que convivirá con el Tiguan de combustión e híbrido.
El movimiento cambia bastante más que una denominación. Volkswagen lleva años utilizando la familia ID. para separar visual y comercialmente sus eléctricos del resto de la gama, pero esa frontera empieza a difuminarse. Primero llegaron los ID. Polo e ID. Cross y ahora la marca recupera el peso de un nombre conocido para un coche que tendrá que ocupar una posición central dentro de su oferta eléctrica.

El Tiguan es una pieza especialmente sensible dentro de la gama. Volkswagen lo considera actualmente su modelo más vendido a escala mundial y también el más vendido del Grupo Volkswagen. Durante el último año, las entregas conjuntas del Tiguan y su hermano Tayron superaron el millón de unidades. Esa fuerza comercial explica por qué la compañía quiere trasladar el nombre al terreno eléctrico en lugar de mantener al ID.4 como una denominación independiente.
El cambio supone también el relevo de los ID.4 e ID.5. Volkswagen asegura que desde 2021 se han entregado más de 950.000 unidades de ambos eléctricos, una cifra importante para dos modelos que han sostenido buena parte de su ofensiva de cero emisiones. El ID.4 ha funcionado como SUV de formato más tradicional, mientras que el ID.5 apostó por una carrocería de perfil más inclinado. Ahora esas dos posiciones quedarán concentradas alrededor de una sola denominación.

De momento, Volkswagen ha enseñado el futuro ID. Tiguan todavía cubierto por camuflaje. La marca habla de un diseño completamente nuevo y de una presencia visual que pretende acercarlo a modelos de una categoría superior. Las imágenes permiten adivinar una silueta SUV bastante limpia y unas proporciones más cercanas al lenguaje habitual de Volkswagen que al aspecto que identificó a los primeros modelos ID., aunque habrá que esperar al estreno para ver el diseño definitivo.
También quedan por conocer los datos que realmente decidirán dónde encaja frente a sus rivales. Volkswagen no ha comunicado todavía la capacidad de batería, la autonomía WLTP, las potencias, las posibles versiones de tracción, la velocidad de carga ni las dimensiones definitivas. Tampoco existe un precio oficial para España. Con la presentación tan próxima, tiene poco sentido dar por buenas cifras que la propia marca aún no ha hecho públicas.

Ese punto será especialmente importante porque el ID. Tiguan no llega para cubrir un hueco menor. Sustituirá a dos eléctricos ya asentados y deberá hacerlo sin perder el carácter familiar que ha convertido al Tiguan en una de las referencias comerciales de Volkswagen. La compañía adelanta que buscará ofrecer un habitáculo amplio, un manejo sencillo y nuevas tecnologías, tres argumentos que tendrán que traducirse después en soluciones concretas y no solo en una declaración de intenciones.
Hay además una cuestión de identidad. Durante la primera etapa de la familia ID., nombres como ID.3, ID.4 o ID.5 permitieron dejar claro que se trataba de productos eléctricos desarrollados dentro de una gama diferenciada. La nueva estrategia hace justo lo contrario: conserva el apellido ID., pero lo acompaña de nombres que el público ya reconoce. El cliente sabe qué representa un Polo, un Cross o un Tiguan antes incluso de hablar de batería o potencia.

Eso permite a Volkswagen colocar en paralelo dos caminos. Quien quiera un Tiguan podrá seguir encontrando versiones de gasolina, diésel e híbridas enchufables, mientras que el ID. Tiguan será la alternativa completamente eléctrica. No sustituirá al Tiguan actual; ampliará la familia alrededor de la misma denominación y dejará que sea el sistema de propulsión el que marque la diferencia.
La fórmula tiene sentido desde el punto de vista comercial, pero también eleva las expectativas. Usar el nombre Tiguan obliga a que el nuevo eléctrico responda en espacio, facilidad de uso y versatilidad a lo que muchos clientes esperan de ese modelo. Ya no bastará con ser “el SUV eléctrico de Volkswagen”; tendrá que justificar por qué comparte apellido con uno de los coches más importantes de la marca.

La presentación mundial de principios de octubre deberá resolver buena parte de esas preguntas. Allí deberían conocerse el diseño sin camuflaje y los primeros datos técnicos definitivos. El precio para España, las versiones concretas y la fecha exacta de comercialización todavía no están confirmados. Lo que sí está decidido es el cambio de etapa: el relevo del ID.4 y el ID.5 se llamará Volkswagen ID. Tiguan.























