Mientras buena parte de la industria europea anda recortando previsiones, Toyota ha cerrado los nueve primeros meses de 2026 con el mejor registro de su historia en el continente. Toyota Motor Europe, que agrupa a Toyota y Lexus, entregó entre enero y septiembre 936.042 vehículos, un 0,6 % más que en el mismo periodo del año anterior. Es un récord de ventas en Europa para la compañía japonesa, que alcanza así una cuota del 7,1 %.
La subida en volumen es modesta, casi plana. Lo llamativo está en la composición. De esos más de 936.000 coches, 813.623 fueron electrificados, un 13 % más que un año antes, y ya representan el 87 % del total. Diez puntos más en apenas doce meses. Dicho de otra forma: casi nueve de cada diez Toyota o Lexus vendidos en Europa llevan algún tipo de motor eléctrico, ya sea híbrido convencional, enchufable, eléctrico puro o de pila de combustible.
El dato que más ha cambiado es el de los eléctricos de batería. El grupo vendió 104.832 unidades, más del doble que en los nueve primeros meses de 2025, con un crecimiento del 136 %. Para una marca a la que durante años se acusó de ir con el freno puesto en este terreno, es un salto considerable, aunque los eléctricos sigan siendo poco más de una de cada diez ventas.

Si se mira solo a Toyota, la marca sumó 873.445 matriculaciones, un 0,9 % más, y se mantiene como la segunda marca de turismos más vendida de Europa. Sus electrificados crecieron un 15 %, hasta 753.665, y los eléctricos puros se dispararon un 151 %, hasta 98.148 unidades. Por regiones, la proporción de modelos electrificados llega al 91 % en Europa occidental, al 83 % en la central y al 59 % en la oriental, donde el diésel y la gasolina convencional todavía pesan.
El Yaris Cross vuelve a ser el pilar de todo. Con 155.066 unidades es el Toyota más vendido en Europa y supone el 18 % de las ventas de la marca. Le siguen la gama Yaris, con 125.260; el Corolla en todas sus carrocerías, con 113.583; el C-HR, con 101.139; el Aygo X, con 82.581; y el RAV4, con 41.697. Es una lista que explica bien la fórmula de Toyota: coches compactos, fáciles de entender y con una tecnología híbrida que el cliente ya no ve como una apuesta sino como lo normal.
En eléctricos, el reparto también deja pistas. El C-HR+ lidera con 29.616 unidades, seguido del bZ4X con 26.270, el Urban Cruiser con 14.172 y el bZ4X Touring, la variante más familiar, con 8.776. El C-HR enchufable aportó 22.543 ventas y el RAV4 enchufable, 12.693. El Mirai de hidrógeno, en cambio, se quedó en 59 unidades, una cifra que retrata lo lejos que sigue esa tecnología del uso cotidiano.
Hay curiosidades para los aficionados. El GR Yaris sumó 1.221 unidades, el Land Cruiser 12.149 y el GR Supra apenas 125. Entre los comerciales, el Proace City fue el más vendido con 47.506 unidades, y las versiones eléctricas de la gama Proace crecieron con fuerza, sobre todo el Proace Max, que multiplicó por más de dos sus ventas de eléctricos.
Lexus es la nota menos brillante. La marca de lujo vendió 62.597 coches, un 4 % menos, aunque el 96 % de ellos fueron electrificados. El pequeño LBX, con 20.512 unidades, y el NX, con 19.032, sostienen la marca, y el eléctrico RZ creció un 47 %, hasta 5.654.
Till Conrad, vicepresidente ejecutivo de Ventas de Toyota Motor Europe, atribuye el resultado a la respuesta de los clientes ante su gama electrificada, con el Aygo X híbrido acercando esta tecnología a más compradores y los C-HR+, bZ4X y bZ4X Touring tirando de su creciente presencia en eléctricos. Conviene recordar que las cifras de la compañía incluyen Turquía, Israel, el Cáucaso y Kazajistán, y excluyen Rusia, donde Toyota dejó de vender en 2022.
Para situar el dato, en todo 2025 el grupo vendió 1.229.000 vehículos en Europa, con una cuota del 7,2 %. Con el último trimestre por delante, será el cierre del año el que diga si también se supera esa cifra, porque la cuota se ha movido ligeramente a la baja.
La lectura de fondo es que la estrategia de Toyota, criticada durante años por no lanzarse de lleno al coche eléctrico, le está saliendo bien en el momento en que otros fabricantes revisan sus planes. El híbrido sigue siendo su gran negocio, y el eléctrico ha dejado de ser un experimento para convertirse en un complemento que crece al ritmo que marcan los compradores. Con el Yaris Cross como locomotora, la marca encara el final de 2026 con la sensación de haber acertado el paso.
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