Son primos hermanos, nacen de la misma base técnica del Grupo Volkswagen y compiten por el mismo cliente: el que busca un SUV urbano de gasolina, compacto por fuera y suficientemente práctico por dentro. Pero el SEAT Arona y el Volkswagen Taigo plantean la compra de forma muy distinta. Los hemos probado los dos en PruebasCoches.com: el Arona con el 1.0 TSI de 115 CV y cambio manual, y el Taigo R-Line con el 1.5 TSI de 150 CV y cambio automático DSG.
La primera diferencia salta a la vista. El Arona es un SUV de líneas clásicas, con techo alto y formas cuadradas pensadas para aprovechar el espacio. El Taigo apuesta por una silueta tipo coupé, con la caída del techo más pronunciada y una imagen más deportiva, sobre todo en el acabado R-Line. Es una cuestión de gustos, pero también influye en el uso diario.

Motores y prestaciones. Aquí el Taigo juega en otra liga. Su 1.5 TSI de cuatro cilindros entrega 150 CV entre 5.000 y 6.000 rpm y 250 Nm desde 1.500 rpm, acelera de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos y alcanza 212 km/h. En autovía va desahogado, el DSG usa relaciones largas y siempre queda margen para adelantar. El Arona 1.0 TSI de tres cilindros y 115 CV es más modesto, pero cumple de sobra: mantiene 120 km/h sin esfuerzo y, en las mediciones publicadas, recupera de 80 a 120 km/h en 7,36 segundos en cuarta. Eso sí, en sexta la cifra se va a 13,81 segundos, así que toca jugar con el cambio.
Consumo. La balanza se inclina hacia el SEAT. En nuestra prueba, el Arona rondó los 6,5 l/100 km en ciudad, unos 5,0 litros a 90 km/h y cerca de 5,9 l/100 km a 120 km/h, que es también una media mixta realista. Su homologación ronda los 5,3-5,4 l/100 km. El Taigo, más potente y automático, se movió en torno a 7,5 litros en ciudad con atascos y entre 6,2 y 6,6 l/100 km en uso mixto. Los dos montan un depósito de 40 litros, que da para unos 600 kilómetros prácticos, y los dos llevan etiqueta C de la DGT al no tener ningún tipo de hibridación.

Espacio y maletero. Pese a su techo descendente, el Taigo cubica más: declara 440 litros, con formas regulares y una boca de carga cómoda, y llega a 1.222 litros con los asientos abatidos en proporción 60:40. El Arona ofrece 400 litros, una cifra todavía muy competitiva para un SUV urbano, y su distancia entre ejes de 2,56 metros deja un espacio trasero correcto para dos adultos. Para quien necesite altura en las plazas traseras, el techo más alto del SEAT es una ventaja; para quien priorice el maletero, gana el Volkswagen.
En ciudad y en carretera. El Arona es un coche muy fácil: diámetro de giro de 10,6 metros, dirección muy asistida a baja velocidad y unas dimensiones que se agradecen al aparcar. Recomendamos llantas de 16 o 17 pulgadas, que filtran mejor los baches y abaratan los neumáticos. El Taigo se siente más aplomado y silencioso en viajes largos gracias a su motor más grande, y el DSG facilita mucho la vida en atascos. La sonoridad del Arona, de 65,4 dB a 100 km/h en las mediciones publicadas, es razonable para su categoría.

Precio. Es el argumento más contundente del SEAT. El Arona FR de 115 CV manual se puede encontrar en torno a 23.150 euros con descuentos y promociones, y la gama arranca cerca de 19.230 euros con el motor de 95 CV. Si se quiere el cambio DSG, hay que sumar unos 1.336 euros. El Taigo 1.5 TSI 150 CV DSG se mueve aproximadamente entre 32.000 y 34.000 euros antes de extras, aunque las campañas de financiación y el stock pueden cambiar mucho la cifra. La diferencia, en la práctica, puede superar los 9.000 euros.
¿Cuál elegir? Si buscas un SUV urbano económico de comprar y de mantener, que gaste poco y no te complique la vida, el SEAT Arona 1.0 TSI 115 CV manual es la opción más racional: hace todo bien y cuesta mucho menos. Si haces muchos kilómetros por autovía, valoras un cambio automático, quieres más maletero y te atrae una imagen más deportiva, el Volkswagen Taigo 1.5 TSI 150 CV DSG justifica buena parte de su sobreprecio. ¿Tú con cuál te quedarías?















