La cafetera del Porsche 911 RS 2.7 cuesta 5.790 euros

Porsche y La Marzocco lanzan una cafetera inspirada en el 911 Carrera RS 2.7: 911 unidades por color, 5.790 euros de precio recomendado y alerón de cola de pato.
Cafetera Linea Micra y molinillo Pico de Porsche y La Marzocco junto a un 911 Carrera RS 2.7

Por 5.790 euros se puede comprar un coche de segunda mano con ITV en regla, o una cafetera con la cola de pato del Porsche 911 Carrera RS 2.7. Esa segunda opción existe desde finales de octubre, se llama Linea Micra y es la nueva colaboración entre la marca de Zuffenhausen y La Marzocco, la firma florentina cuyas máquinas son una referencia en las cafeterías especializadas de medio mundo. El precio recomendado que comunica Porsche no se refiere a ningún país en concreto y la compañía tampoco detalla cuánto costará o si se comercializará en España, por lo que hay que tomarlo como una referencia.

Es el segundo capítulo de esta alianza y, si se piensa bien, tiene su lógica. Pocas cosas emocionan tanto a un aficionado como una máquina bien hecha, y una espresso de calidad comparte con un deportivo clásico algunas obsesiones: la temperatura, la presión, el tacto de los mandos y un ritual que se disfruta tanto como el resultado. La colección se inspira en uno de los modelos con más devoción entre los seguidores de la marca, el 911 Carrera RS 2.7 de 1972, nacido como un coche de homologación que se planteó con una tirada de 500 unidades y que acabó siendo uno de los Porsche más deseados de su historia.

Cafetera Linea Micra de la colección Porsche x La Marzocco
Foto: Porsche Lifestyle Group

La máquina adopta los colores que se asocian a aquel coche. Hay dos combinaciones principales, blanco Grand Prix con verde y Tangerine con negro, limitadas a 911 unidades cada una, una cifra tan previsible como eficaz. Una tercera, en blanco Grand Prix con azul, se queda en 150 ejemplares y solo se venderá en Alemania. La barandilla superior, donde se dejan las tazas para que se mantengan calientes, reproduce la forma del famoso alerón trasero, y una placa recuerda el número limitado de la serie. Es el detalle que más llamará la atención, y quizá el único por el que un dueño de un RS de verdad esbozaría una sonrisa.

Por debajo de la decoración sigue habiendo un equipo serio. La Linea Micra trae un portafiltros 3 en 1 convertible, que funciona con salida simple, doble o sin fondo, una lanza de vapor aislada para no quemarse los dedos, un depósito de dos litros, luces LED para iluminar la zona de trabajo y control desde la aplicación La Marzocco Home. La acompaña el molinillo Pico, cuyo precio recomendado asciende a 1.550 euros, con horquilla magnética ajustable y tolva de cierre automático. En total, por tanto, el conjunto supera los 7.300 euros antes de echar el primer grano. Por ese dinero el café no sabrá necesariamente siete veces mejor que el de una buena máquina doméstica de mil euros; quien pague esa diferencia lo hace por el objeto.

Y hay más objetos. La colección se completa con tazas, paños de barista, posavasos, botes para guardar el café, ropa y coches a escala 1:18, incluido uno que lleva una minúscula cafetera. Ese modelo a escala es seguramente el único acceso razonable a toda esta historia para la mayoría de los mortales. Se presentó el 29 de octubre en el Museo Porsche y está disponible desde el día siguiente en la web de la marca, en algunos de sus concesionarios y en tiendas Porsche Design seleccionadas.

Deniz Keskin, responsable de gestión de marca y alianzas de Porsche, afirma que con este proyecto continúan una historia común y lanzan nuevos mensajes. Christopher Salierno, director de marketing de La Marzocco, habla de una pasión compartida por la artesanía, la calidad y el diseño bien pensado. Son frases de catálogo, y es comprensible. Lo relevante es lo que está detrás: el negocio de los fabricantes de lujo ya no termina en el coche. Porsche lleva décadas vendiendo gafas, relojes y maletas a través de su división de diseño, y cada año amplía un poco más el círculo de cosas que se pueden comprar con su escudo sin tener una plaza de garaje a la altura.

Hay quien arrugará la nariz ante este tipo de operaciones, y no le faltarán argumentos. Un Carrera RS 2.7 original era una lección de ligereza y de renuncia, un coche al que le quitaban cosas para que corriera más, y aquí su espíritu se invoca para decorar un electrodoméstico. Pero también es cierto que un RS auténtico se cotiza hoy por encima del medio millón de euros, y que esta máquina al menos funcionará cada mañana para lo que se ha fabricado. Quienes tengan ya el coche la comprarán sin mirar el precio. Quienes no lo tengan, tendrán que conformarse con pedir un cortado en el bar de la esquina, que tampoco es mal plan.

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