Phillip Island se despidió del Mundial de MotoGP sin carrera. La niebla que cubrió el circuito durante todo el domingo impidió volar al helicóptero médico y, tras horas de espera, la organización suspendió definitivamente el Gran Premio de Australia a las 15:35 hora local, cuando todavía se confiaba en dar la salida a las 16:30. Marc Márquez se queda con los diez puntos de ventaja que logró el sábado en el sprint, y Jorge Martín, que no iba a correr por su lesión, sale de Australia sin perder más terreno del que ya había perdido en la grava.
La decisión llegó después de una mañana de aplazamientos encadenados. Primero cayó el warm up, luego las carreras de Moto3 y Moto2, y la de MotoGP fue retrasándose a la espera de que se levantara la bruma. No ocurrió. Sin helicóptero no se puede garantizar la evacuación rápida de un herido, y en un trazado tan veloz como el australiano nadie quiso asumir ese riesgo. En lugar de las 27 vueltas previstas, los pilotos dieron una vuelta detrás del coche de seguridad y se detuvieron en la recta principal para saludar al público, un adiós deslucido para un circuito que deja el calendario y cede el testigo del Gran Premio de Australia a Adelaida.

Para el campeonato, la suspensión pesa más de lo que parece. Márquez salía desde la pole con un margen de casi un segundo y medio sobre el resto en la clasificación del sábado, había ganado el sprint y tenía enfrente una parrilla sin su principal rival. Una victoria le habría dejado 35 puntos por delante de Martín. Se queda en 365 frente a 355, con Marco Bezzecchi tercero a 50 y cuatro Grandes Premios todavía por disputar: Malasia, Catar, Portugal y Valencia, cada uno con su sprint.
El cambio de escenario favorece al madrileño. Aprilia confirmó tras el TAC realizado en Melbourne que la lesión es una fractura no desplazada del extremo distal del radio, sin que la exploración haya revelado más daños, y que Martín no volverá a España para tratarse: seguirá el tratamiento necesario en los próximos días con la vista puesta en Sepang. Preguntado por la posibilidad de verle en Malasia el próximo fin de semana, el jefe de equipo, Paolo Bonora, fue escueto: «Trabajaremos para ello».
Hay que tener prudencia con los plazos. Que la fractura no esté desplazada es una buena noticia, pero en una MotoGP la muñeca derecha es la del gas y la del freno delantero, y Sepang es un circuito exigente con frenadas muy fuertes. Antes de rodar tendrá que superar la revisión médica del campeonato, y solo los entrenamientos del viernes dirán si puede pilotar con garantías.
Márquez, por su parte, se marcha de Australia con la sensación de que el fin de semana era suyo. Se cayó en la Q2 con lluvia, salió con la segunda moto y firmó la pole con una diferencia que no se veía desde 2019. Horas después ganó en seco un sprint tras un duelo de siete vueltas con Martín. El tiempo le ha quitado la posibilidad de rematarlo el domingo, pero el liderato y la inercia siguen de su lado.
En Moto2 la cancelación deja intacta la pelea entre Manuel González e Izan Guevara, separados por cinco puntos y medio, y en Moto3 no cambia nada, porque Máximo Quiles ya es campeón. El Mundial viaja ahora a Sepang, del 30 de octubre al 1 de noviembre, con un líder que llega en plena forma y un aspirante que tendrá que decidir en pocos días si su muñeca le permite pelear.
















