Phantom y su vínculo con la música
El Rolls-Royce Phantom ha estado ligado al mundo de la música durante casi un siglo. Desde su primera generación, lanzada en 1925, este modelo ha acompañado a músicos, productores y figuras influyentes. En 2025 celebrará su centenario como símbolo de exclusividad y expresión personal. A lo largo de ocho generaciones, Phantom ha sido elegido por artistas de géneros y épocas diferentes, desde el jazz hasta el hip-hop. Su papel en la cultura popular se ha mantenido constante gracias a su presencia en giras, videoclips y películas.

De Hollywood al rock clásico
En los años treinta, figuras como Marlene Dietrich ya viajaban en Phantom. La actriz recibió un Phantom I verde al llegar a California para rodar Morocco, coche que incluso apareció en escenas de la película. Décadas después, Elvis Presley, en pleno auge, adquirió un Phantom V azul medianoche cargado de detalles personalizados, desde un micrófono hasta un espejo en el interior. Su fama convirtió aquel coche en parte de la vida cotidiana de “El Rey”. Otro icono de los sesenta, John Lennon, usó su Phantom V para mostrar un estilo más personal. En 1967 lo transformó en un vehículo amarillo con motivos psicodélicos que simbolizó el “Verano del Amor”.



Individualidad y excesos
Lennon no fue el único músico en usar el Phantom como lienzo. Liberace, conocido como Mr. Showmanship, encargó un Phantom V cubierto de espejos que utilizaba en sus espectáculos de Las Vegas. Elton John siguió esa línea de personalización, con varios Phantoms a lo largo de su carrera. Uno de ellos incluyó un potente sistema de sonido que obligó a reforzar la luneta trasera. También poseyó un Phantom con pintura rosa y blanca, que acabaría en manos de su percusionista Ray Cooper como forma de pago tras una gira. Incluso Keith Moon, batería de The Who, quedó asociado a la leyenda del Rolls-Royce en la piscina, un mito del rock que reforzó la imagen del Phantom como coche de excesos.


La era del hip-hop y Goodwood
Con el traslado de la producción a Goodwood en 2003 y la llegada del Phantom VII, el vínculo con la música se renovó. El hip-hop impulsó la popularidad del modelo, convirtiéndolo en uno de los automóviles más mencionados en letras de canciones. Videoclips como Drop It Like It’s Hot de Snoop Dogg y Pharrell Williams mostraron un Phantom VII que marcó tendencia. Lil Wayne lo incluyó en la portada de Tha Carter II y 50 Cent apareció con un Drophead Coupé en la serie Entourage. Además, la característica iluminación interior Starlight Headliner, conocida como “stars in the roof”, se consolidó como símbolo aspiracional en el género.

Un legado de cien años
El Phantom ha pasado de ser un símbolo de éxito en la era dorada de Hollywood a un icono de la música actual. Su atractivo para artistas tan diferentes como Edith Piaf, Ravi Shankar o Damon Albarn refleja su capacidad de adaptarse a épocas y estilos. Hoy, en pleno siglo XXI, Rolls-Royce mantiene esta relación con la creatividad musical. La celebración de su centenario en 2025 no solo recuerda un legado histórico, también reafirma la conexión entre automoción y cultura.

Comparativa en el mercado actual
Aunque el Phantom no compite en volumen con modelos de Mercedes-Maybach o Bentley, su valor simbólico sigue siendo único. Frente al Maybach Clase S, el Rolls-Royce ofrece un enfoque más artesanal y exclusivo. Frente al Bentley Flying Spur, destaca por su tradición histórica ligada al arte y la música. En España, su presencia es minoritaria, pero sigue siendo un referente en personalización a medida y prestigio internacional.























