Renault ha decidido que su Renault 4 E-Tech no espere al habitual lavado de cara de media vida para ponerse al día. La marca francesa ha abierto los pedidos de una gama retocada que, además de afinar autonomías y añadir equipamiento, estrena una versión de acceso llamada Jogging con una batería de litio-ferrofosfato, la química LFP que se está convirtiendo en la vía preferida para abaratar los eléctricos sin renunciar a una autonomía razonable.
El Jogging llegará antes de que termine 2026. Monta un motor de 80 kW, es decir, 110 CV, y una batería de 37 kWh brutos, de los que se aprovechan 36,5. Las celdas se integran directamente en el paquete, sin módulos intermedios, una solución conocida como cell-to-pack que ahorra peso y espacio. Con ese conjunto Renault homologa hasta 305 kilómetros en ciclo WLTP y una aceleración de 0 a 100 km/h en 10,2 segundos, cifras modestas pero suficientes para el uso que se le supone a una versión de entrada.
Lo más interesante está en la recarga. El Jogging incluye de serie un cargador de corriente alterna de 6,6 kW y carga rápida en continua de 80 kW. Renault anuncia que pasa del 10 al 80 % en unos 25 minutos en un poste rápido y en tres horas y media en un punto de alterna. Para una batería pequeña, que obliga a recargar con más frecuencia, son tiempos que marcan la diferencia en el día a día.

El equipamiento de esta versión no es de saldo. Trae climatizador manual, doble pantalla con cuadro digital de 7 pulgadas y multimedia de 10,1, Apple CarPlay y Android Auto a pantalla completa, banqueta trasera abatible por partes 60/40, sensores de aparcamiento traseros y llantas de 18 pulgadas. No es un coche desnudo, sino uno que recorta en batería y potencia para llegar a más gente.
El resto de la gama también se mueve. La versión con batería de 40 kWh y 120 CV alcanza ahora hasta 310 kilómetros, con un consumo homologado de 14,7 kWh cada 100 kilómetros, mientras que la de 52 kWh y 150 CV llega a 415 kilómetros con 14,4 kWh. El Plein Sud, con su techo de lona, se queda en 400 kilómetros por la peor aerodinámica. Parte de la mejora procede de carenados bajo la carrocería y de unos retrovisores nuevos, ese tipo de trabajo discreto que no luce en el catálogo pero suma kilómetros.
En la vida a bordo hay cambios que se agradecen. Todas las versiones permiten ahora preacondicionar la batería manualmente desde la pantalla central, sin necesidad de programar una ruta en el navegador, algo que muchos usuarios reclamaban para cargar más rápido en invierno. La aplicación My Renault avisa cinco minutos antes de que termine la recarga, el cargador inalámbrico del móvil pasa a ser magnético, ventilado y compatible con Qi2, y la cámara de visión trasera gana definición en toda la gama. La versión Techno puede llevar además cámara de 360 grados.
La electrónica de ayuda también crece. Llega un asistente de conducción eficiente que anticipa curvas y rotondas para sugerir levantar el pie, y un asistente de parada de emergencia que detiene el coche en su carril si detecta que el conductor no responde. El portón eléctrico se abre solo al acercarse con la tarjeta de acceso. El modo de conducción Perso desaparece en favor de uno llamado Smart, que alterna automáticamente entre Eco, Confort y Sport según cómo se conduzca, y el asistente Google Gemini ya está disponible en el sistema multimedia.
Renault aprovecha para lanzar la serie especial Roland-Garros, con la batería de 52 kWh, techo de lona Plein Sud, pintura bitono, tapicería específica y logotipos del torneo de tenis, y una versión comercial de dos plazas, la Société Van Extra, transformada en la fábrica de Maubeuge, con 940 litros de carga y hasta 360 kilos de carga útil.
En Francia, el Renault 4 E-Tech parte de 22.920 euros con la batería de 40 kWh y de 26.420 euros con la de 52 kWh, pero esas tarifas ya descuentan una ayuda estatal francesa de 7.070 euros y no sirven como referencia para nuestro país, donde los precios y los incentivos son distintos. La marca ha abierto los pedidos de estas novedades entre el 12 y el 13 de octubre, según versión y mercado.
La lectura de todo esto es clara. El Renault 4 tiene un diseño que gusta y una buena base técnica, pero su precio lo alejaba de quienes buscan un primer eléctrico. Con el Jogging, Renault intenta corregirlo sin vaciar el coche de contenido. Si la tarifa española acompaña, puede ser la versión más sensata de toda la gama.















