Porsche ha vuelto a utilizar su programa Sonderwunsch para dar forma a uno de esos proyectos que mezclan historia, diseño y personalización extrema. La marca alemana ha presentado un 911 S/T único inspirado en un coche de competición muy concreto: un 911 S/T fabricado en 1972 que compitió entre 1973 y 1978 en el Camel GT Challenge y que hoy forma parte de una colección privada en Suiza. No se trata de una réplica ni de una restauración paralela, sino de una reinterpretación contemporánea que toma como punto de partida aquel coche histórico y lo traslada al lenguaje actual del 911 S/T.

El modelo original arrastra una trayectoria muy poco común. A comienzos de los años setenta, el 911 RSR de fábrica era complicado de conseguir, por lo que el equipo canadiense Équipe de Course Marc Dancose optó por un 911 S/T convencional que después fue preparado para competir por Brumos Racing. Aquel coche destacó pronto por varias soluciones específicas, entre ellas una combinación de llantas distinta entre el eje delantero y el trasero, además de una carrocería pintada en el llamativo tono Phoenix Red. En total, ese 911 S/T acumuló 27 participaciones en competición en circuitos de gran nombre como Sebring, Daytona, Indianapolis y Lime Rock Park.
La carrera deportiva de aquel coche terminó de forma abrupta en 1978, tras un accidente en Trois-Rivières, en Quebec. Muchos años después, ya integrado en una colección suiza, el coche fue restaurado y recuperó protagonismo. Fue entonces cuando su actual propietario decidió encargar a Porsche Sonderwunsch un nuevo 911 S/T que recogiera aquella historia sin copiarla literalmente. Esa idea es importante para entender el proyecto, porque el objetivo no era clonar un coche de carreras de los setenta, sino reinterpretarlo con una mirada actual, manteniendo guiños históricos pero dentro de un planteamiento plenamente contemporáneo.
En diseño, el nuevo 911 S/T recurre al mismo contraste cromático que dio personalidad al coche original. La carrocería está acabada en Phoenix Red y deja ver el amarillo Signal en zonas concretas, sobre todo en el paragolpes delantero. Sin embargo, Porsche evitó trasladar al coche actual la decoración publicitaria de época. En lugar de reproducir adhesivos y patrocinadores del Camel GT Challenge, el diseñador Grant Larson trabajó con los tonos básicos del rojo Phoenix y el amarillo Signal para crear un patrón visual propio, aplicado a mano y concebido como una interpretación artística de aquel pasado en competición.

El interior también recoge numerosas referencias a la historia del modelo original. Porsche ha incorporado detalles que evocan el Camel GT Challenge y varios de los circuitos donde corrió aquel 911 S/T de los años setenta. Esos guiños aparecen en los reposacabezas bordados a medida, en molduras interiores, en los umbrales de las puertas y en el relieve de la tapa del compartimento de la consola central. También el proyector de las puertas muestra en el suelo un motivo alusivo al camello histórico, aunque reinterpretado para este contexto actual. Porsche deja claro así que el homenaje existe, pero adaptado a un coche creado en 2025 y pensado para convivir con los criterios actuales de la marca.



Otro de los aspectos más curiosos del proyecto está en la asimetría visual de las ruedas, una solución heredada del coche de carreras original. En este 911 S/T único, Porsche ha recurrido a los aerodiscs desarrollados por Manthey Racing para el GT3 RS, instalados en el eje trasero cuando el coche está parado. La marca aclara que esas piezas no están homologadas para su uso en carretera en el 911 S/T, por lo que pueden desmontarse fácilmente antes de circular. Es un detalle pequeño en apariencia, pero refleja bien hasta qué punto Sonderwunsch ha intentado traducir rasgos muy concretos del coche histórico a una pieza moderna sin romper la coherencia del conjunto.

Más allá de la estética, Porsche insiste en que este one-off mantiene los mismos estándares de calidad exigidos al resto de sus modelos. Eso significa que no es una pieza meramente expositiva, sino un coche plenamente funcional, apto tanto para carretera como para uso en circuito. En ese sentido, el proyecto sirve también como escaparate del alcance actual del programa Sonderwunsch, que permite intervenir sobre pintura, materiales, acabados y soluciones visuales con un nivel de personalización muy superior al de los programas convencionales de configuración. La recuperación del color Phoenix Red y la complejidad del trabajo artesanal realizado en la carrocería encajan precisamente en esa filosofía.

Con este 911 S/T único, Porsche no solo recupera una parte poco conocida de su historia deportiva en Norteamérica, sino que también demuestra cómo puede reinterpretar ese legado sin caer en una copia literal. El resultado es un coche que dialoga con el pasado, pero que al mismo tiempo subraya las posibilidades creativas y técnicas de Sonderwunsch en 2026. En un momento en el que la personalización de alto nivel gana peso entre los clientes más exclusivos, proyectos así refuerzan la idea de que Porsche no solo vende deportivos, sino también piezas con relato propio, capaces de unir memoria, diseño y artesanía en un solo automóvil.























