Nueve años después, Tesla presenta el Roadster con propulsores aéreos y mil kilómetros de autonomía

Después de casi una década de promesas y aplazamientos, Elon Musk ha presentado por fin el nuevo Tesla Roadster el pasado 15 de octubre en Texas. El deportivo eléctrico que la compañía anunció en 2017 llega ahora con especificaciones que desafían los límites de la ingeniería convencional: tres motores eléctricos, batería de 200 kWh, autonomía de hasta mil kilómetros y un sistema de propulsores de aire comprimido que le permite realizar acrobacias aéreas.

La presentación fue tan espectacular como la propuesta del vehículo. Musk reveló que el Roadster cuenta con diez propulsores conectados a un depósito de 600 litros de aire comprimido. Estos propulsores no están diseñados para hacer que el coche despegue como un helicóptero, sino para mejorar la aceleración, la frenada y el paso por curva con una precisión que la ingeniería aeroespacial ha perfeccionado durante décadas. El sistema funciona de manera similar al que utilizan las naves espaciales para maniobrar en el espacio sin necesidad de tocar el suelo.

Las prestaciones anunciadas mantienen los números que Tesla prometió hace años. El Roadster base alcanza los cien kilómetros por hora en 1,9 segundos, mientras que la versión de mayor rendimiento lo hace en apenas 1,1 segundos. La velocidad máxima supera los 370 kilómetros por hora. Estas cifras lo posicionan como el coche de serie más rápido del mundo en aceleración, por delante de cualquier superdeportivo de gasolina o de sus competidores eléctricos.

El rango de autonomía de mil kilómetros representa un hito en la tecnología de baterías de Tesla. La batería de 200 kWh está ubicada en el suelo del vehículo, lo que contribuye a mantener un centro de gravedad extremadamente bajo, fundamental tanto para el manejo en carretera como para garantizar estabilidad durante las acrobacias aéreas que el sistema de propulsores permite ejecutar.

El diseño del Roadster combina minimalismo con ingeniería de alto rendimiento. Los faros están completamente ocultos, cuenta con una barra de luces trasera de longitud completa y todos los elementos aerodinámicos están integrados en la carrocería. Las ruedas de una sola pieza recuerdan la estética de los vehículos espaciales. Tesla ha utilizado una pintura especial llamada Ano White que toma inspiración de técnicas aeroespaciales, proporcionando protección ultravioleta, resistencia criogénica y disipación electrostática, la misma protección que utilizan los cohetes de SpaceX.

El interior mantiene la filosofía de minimalismo técnico: ventanas tintadas que emulan el revestimiento de cobre de los trajes espaciales y un diseño que prioriza la funcionalidad. El Roadster es el primer superdeportivo eléctrico capaz de transportar a cuatro pasajeros, una decisión inusual en un segmento donde los rivales tienden a ofrecer solo dos o dos más dos asientos.

La producción del nuevo Roadster está prevista para 2028, con un precio base de 200.000 dólares. Los primeros clientes que reservaron el vehículo hace años tendrán acceso prioritario a las entregas. Tesla no ha confirmado aún disponibilidad ni precios para el mercado europeo, aunque la compañía ha indicado que el Roadster llegará a todos sus mercados principales una vez comience la producción en serie. La presentación de ayer reafirma el compromiso de Musk con la innovación en propulsión eléctrica y sistemas de control de precisión derivados de la tecnología espacial de SpaceX.

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