Las salidas de vía continúan siendo uno de los mayores desafíos para la seguridad vial en España. Según los últimos datos publicados por el Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS) de la Universitat de València, en colaboración con la empresa Metalesa Seguridad Vial, este tipo de siniestros representan el 33,5% de los accidentes interurbanos. Cada año dejan un saldo trágico de casi 500 fallecidos y más de 1.500 heridos graves, cifras que preocupan seriamente a la Dirección General de Tráfico (DGT) por su persistencia y severidad.
El informe, actualizado en el último trimestre de 2024, analiza los factores que están detrás de estas salidas de vía. Los investigadores señalan el exceso de velocidad, la distracción, la fatiga y la antigüedad del parque automovilístico como las principales causas. Además, el estudio revela un dato alarmante: seis de cada diez salidas por el margen derecho ocurren en tramos sin barreras de contención, lo que agrava las consecuencias de los impactos. Esta carencia de medidas de protección es especialmente grave en carreteras secundarias, donde la siniestralidad alcanza niveles más altos.

En los últimos años, la DGT ha intensificado sus campañas sobre velocidad y atención al volante, pero el problema requiere un enfoque más global. Según los investigadores del INTRAS, la falta de mantenimiento de la red viaria y la ausencia de sistemas de seguridad pasiva en determinados tramos son elementos que multiplican el riesgo. En España, más del 40% del pavimento presenta deficiencias en su firme o señalización, lo que dificulta la reacción del conductor ante imprevistos.
El estudio resalta también el papel de la tecnología en la prevención. Los Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS), una herramienta que combina sensores, cámaras y algoritmos de predicción, podrían evitar hasta el 60% de las salidas de vía graves o mortales. Estos sistemas permiten alertar al conductor de forma anticipada sobre curvas peligrosas, pérdida de adherencia o presencia de obstáculos, y pueden integrarse con radares de tramo o paneles de mensaje variable que ajusten la velocidad de forma dinámica.
Entre las medidas recomendadas, el informe incluye la instalación de señalización inteligente y radares adaptativos, capaces de ajustar límites en tiempo real según las condiciones meteorológicas. También sugiere el desarrollo de plataformas de comunicación vehículo-infraestructura (V2X), que permitirían intercambiar información entre los coches y la carretera para anticipar maniobras peligrosas o avisar de un incidente inminente. Estas tecnologías, ya probadas en varios países europeos, se integran en el marco de la Estrategia Europea de Movilidad Sostenible y Segura.
En paralelo, el documento del INTRAS insiste en la necesidad de renovar el parque automovilístico español, uno de los más envejecidos de Europa. En 2024, la antigüedad media de los turismos superó los 14 años, lo que implica la ausencia de asistentes de mantenimiento de carril, frenado autónomo o control de fatiga en millones de vehículos aún en circulación. Estos sistemas de ayuda al conductor son determinantes para reducir la gravedad de los accidentes de salida de vía, especialmente en trayectos largos o monótonos.

La empresa Metalesa Seguridad Vial, especializada en sistemas de contención y señalización avanzada, subraya la importancia de reforzar la infraestructura como complemento indispensable a la mejora tecnológica de los vehículos. Su director general, José Carlos Cucarella, ha destacado la necesidad de una estrategia combinada que contemple “vehículos más seguros, carreteras mejor protegidas y una red inteligente de detección y comunicación”. La compañía colabora activamente en proyectos piloto con la administración pública y con universidades para diseñar nuevos modelos de barreras con sensores integrados capaces de medir impactos o deformaciones en tiempo real.
Esta combinación de innovación y análisis predictivo forma parte de una tendencia global. En Europa, la meta establecida por la Comisión es reducir a la mitad las víctimas mortales en carretera antes de 2030 y alcanzar la “Visión Cero” para 2050, un horizonte donde ningún accidente tenga consecuencias mortales. España se ha comprometido con estos objetivos, pero los datos actuales muestran que aún queda un largo camino. Las salidas de vía suponen una amenaza persistente que requiere inversión, coordinación institucional y una gestión proactiva de la red viaria.
El informe también plantea un aspecto cultural relevante: la fatiga al volante. Casi uno de cada tres conductores españoles reconoce haber sentido somnolencia durante trayectos largos. Las campañas de concienciación y la instalación de zonas de descanso seguras se consideran medidas prioritarias. Además, los ITS podrían detectar comportamientos anómalos mediante patrones de conducción y activar alertas de atención. Esta función ya está presente en algunos vehículos modernos, pero su despliegue masivo dependerá del ritmo de renovación del parque.
Por otro lado, las carreteras convencionales —donde circula cerca del 80% del tráfico interurbano— concentran la mayoría de las salidas de vía mortales. La falta de arcenes amplios, la irregularidad de la señalización horizontal y la proximidad de obstáculos rígidos (árboles, taludes o postes) incrementan el riesgo de lesiones fatales. Las barreras metálicas y los sistemas de contención mixtos (acero y hormigón) han demostrado reducir de forma significativa la energía del impacto y mitigar daños. Su instalación sistemática en zonas de alto riesgo es una de las recomendaciones centrales del estudio.

En el ámbito urbano, aunque la incidencia de este tipo de accidentes es menor, la introducción de zonas 30 y la vigilancia mediante radares de tramo urbanos han logrado disminuir la gravedad de los siniestros por pérdida de control. Sin embargo, los expertos insisten en reforzar la coordinación entre municipios y administraciones autonómicas para garantizar criterios uniformes en la aplicación de medidas.
El futuro inmediato pasa por la integración de datos y la colaboración público-privada. La recopilación de información en tiempo real procedente de cámaras, sensores y vehículos conectados permitirá crear mapas de riesgo dinámicos. Con ellos, las autoridades podrán priorizar inversiones y planificar actuaciones de mantenimiento con base en evidencias objetivas. Iniciativas como el Observatorio Nacional de Seguridad Vial y la cooperación con universidades y empresas tecnológicas resultarán esenciales en esta fase.
El objetivo final es reducir drásticamente el número de salidas de vía y sus consecuencias. Lograrlo exige un enfoque integral que combine educación, control, tecnología y diseño vial. Los resultados del INTRAS y la participación de Metalesa apuntan en esa dirección, demostrando que la prevención puede y debe ser una herramienta activa de gestión de la seguridad. España dispone del conocimiento técnico y la capacidad industrial para liderar este cambio, siempre que se mantenga la inversión y la voluntad política.
A medio plazo, la implantación de sistemas inteligentes, la modernización de infraestructuras y la renovación del parque móvil podrían reducir el impacto de estas salidas en más de un 50%, según las estimaciones del estudio. Alcanzar ese hito sería un paso clave para que la seguridad vial española se sitúe entre las más avanzadas de Europa, cumpliendo los objetivos marcados para 2030 y 2050.
ENLACES:
• https://www.pruebascoches.com/noticias/dgt-plan-nacional-seguridad-vial-2025-objetivo-cero-victimas — DGT: Plan Nacional de Seguridad Vial 2025, objetivo cero víctimas
• https://metalesa.com/es/noticias/ — Metalesa Seguridad Vial: Innovación y sistemas inteligentes para carreteras























