Kia ha puesto en marcha la producción del nuevo EV2 en su planta de Žilina, en Eslovaquia, un paso relevante dentro de su estrategia de electrificación en Europa. El modelo se convierte así en el segundo vehículo cien por cien eléctrico de la marca ensamblado en territorio europeo, después del EV4, y refuerza el papel industrial de la fábrica eslovaca dentro del plan regional de Kia. El arranque llega tras la modernización de las líneas de producción completada en 2025, una actualización que ha permitido adaptar las instalaciones a la fabricación simultánea de eléctricos, híbridos y modelos de combustión.

El EV2 se sitúa en el corazón del segmento B-SUV, una categoría especialmente importante en Europa y también en el mercado español. Kia plantea este modelo como una puerta de entrada a la movilidad eléctrica para un cliente que busca tamaño contenido, facilidad de uso diario y un planteamiento razonable en precio y autonomía. La marca ya había dejado claro desde su presentación que el EV2 estaba concebido con prioridad para Europa, tanto por dimensiones como por concepto, y el inicio de la producción local refuerza esa idea. Fabricarlo en Žilina permitirá además reducir tiempos logísticos y dar mayor flexibilidad comercial a la gama eléctrica regional.
A nivel técnico, el nuevo Kia EV2 llegará con dos opciones de batería. La versión de acceso monta un acumulador de 42,2 kWh, mientras que la variante de mayor capacidad recurre a una batería de 61,0 kWh. Kia comunica para ellas una autonomía prevista de hasta 317 y 453 kilómetros WLTP, respectivamente, pendiente todavía de homologación definitiva en algunos mercados. Son cifras coherentes con el enfoque del coche, claramente orientado al entorno urbano y metropolitano, pero con capacidad suficiente para asumir trayectos interurbanos con cierta solvencia. En una categoría donde la autonomía sigue siendo uno de los principales argumentos de compra, el EV2 buscará destacar por equilibrio más que por exceso.

En carga, Kia apuesta por una arquitectura de 400 voltios y por una configuración flexible pensada para distintos escenarios de uso. El EV2 admite carga rápida en corriente continua y carga en corriente alterna de 11 kW, mientras que algunas informaciones técnicas publicadas sobre el modelo apuntan también a una opción de cargador embarcado de 22 kW en determinados mercados. A esto se suman funciones como la planificación de rutas específica para eléctricos, Plug & Charge y soluciones de carga bidireccional, elementos que ya empiezan a ser claves en la experiencia real de uso y no solo en la ficha técnica.
El planteamiento práctico es otro de los puntos fuertes del modelo. Pese a sus dimensiones compactas, Kia anuncia hasta 362 litros de maletero y un habitáculo diseñado para ofrecer buen espacio longitudinal, especialmente útil para el uso familiar o como coche principal del hogar. En el interior, el EV2 incorpora la conocida solución de triple pantalla de la marca, con dos paneles principales de 12,3 pulgadas y una tercera interfaz dedicada a la climatización en algunas configuraciones. También habrá actualizaciones remotas OTA y un paquete de asistentes avanzados a la conducción superior a lo habitual en este escalón, algo con lo que Kia quiere diferenciar claramente al modelo dentro de su segmento.

En diseño y posicionamiento, el EV2 recoge buena parte del lenguaje visual que Kia ha ido consolidando en sus últimos lanzamientos eléctricos. Aunque el texto industrial no entra en detalles estéticos, la información avanzada durante su presentación europea ya dejaba ver un SUV compacto con rasgos marcados, una lectura más robusta que la de un utilitario convencional y una imagen claramente alineada con el resto de la familia EV. Esto es importante, porque el EV2 no se plantea solo como un coche pequeño y funcional. También quiere proyectar una identidad reconocible dentro de la ofensiva eléctrica de Kia, especialmente frente a una competencia cada vez más intensa en el tramo de acceso.
El papel de la planta de Žilina también merece atención. La fábrica fue inaugurada en 2004, ocupa cerca de dos kilómetros cuadrados, emplea a unas 3.700 personas y trabaja con más de 600 robots en áreas como estampación, carrocería, pintura, motores y montaje. En 2025, Kia Slovakia produjo alrededor de 300.000 vehículos y unos 470.000 motores, cifras que representan el 9,3 % de la producción mundial de la marca. El grupo invirtió más de 200 millones de euros en la modernización reciente del complejo, preparando así el terreno para esta nueva fase de electrificación industrial en Europa.
Además, Kia ha ligado esta evolución productiva a una estrategia de sostenibilidad industrial. La marca espera que, desde el segundo trimestre de 2026, una planta fotovoltaica alimentada íntegramente con electricidad renovable cubra hasta el 1,5 % de las necesidades anuales de electricidad de la instalación eslovaca. No cambia por sí solo la ecuación industrial del grupo, pero sí forma parte de una tendencia cada vez más importante en la automoción europea: vincular la fabricación local de eléctricos a procesos productivos más eficientes y menos dependientes energéticamente.

Para España, el inicio de la producción del EV2 tiene una lectura clara. El mercado sigue demandando eléctricos compactos con enfoque realista, y el nuevo modelo de Kia apunta justo a ese hueco. Un SUV pequeño, fabricado en Europa, con hasta 453 kilómetros WLTP, carga flexible, buena dotación tecnológica y vocación de coche principal puede tener un recorrido comercial notable si la marca acierta con el posicionamiento final. Kia aún no ha detallado precios para nuestro país en la información oficial consultada, pero el EV2 se perfila ya como una de las piezas más importantes de su ofensiva eléctrica europea en 2026.























