Hyundai ha cerrado la gama Hyundai KONA en España con 20 versiones. La cifra importa porque pocos SUV de su tamaño permiten escoger entre gasolina, híbrido autorrecargable y eléctrico sin cambiar de carrocería, y además combinan cambio manual o automático y tracción delantera o total. No es una nueva generación: es una oferta reorganizada para un modelo que, desde 2017, ha superado las 750.000 unidades vendidas en Europa.

La parte de gasolina abre con el 1.0 T-GDi de 115 CV, siempre con cambio manual de seis marchas y tracción delantera. Puede asociarse a los acabados MAXX, XLS y N Line. Por encima queda el 1.6 T-GDi de 150 CV, disponible con caja manual o con la automática 7DCT de doble embrague, en ambos casos con terminaciones XLS y N Line. El escalón superior corresponde al 1.6 T-GDi de 180 CV, ligado a la 7DCT y al acabado N Line Style. Es el único que permite elegir tracción 4×4; también se vende como 4×2.
Quien busque etiqueta ECO tiene una sola mecánica, aunque es la que ofrece más combinaciones de equipamiento. El KONA Hybrid utiliza un 1.6 GDi con apoyo eléctrico, entrega 138 CV y lleva cambio automático 6DCT y tracción delantera. Sus seis acabados son MAXX, XLS, N Line, TECNO, BLACK LINE TECNO y N Line Style. El consumo homologado se mueve alrededor de 4,7 l/100 km según versión. Es la alternativa más directa a un Toyota Yaris Cross Hybrid o un Renault Captur E-Tech full hybrid. No hay KONA híbrido enchufable en esta gama.

La oferta eléctrica se divide con más claridad. El modelo de acceso monta un motor de 135 CV y una batería anunciada como 49 kWh, pero únicamente se combina con el acabado BLACK LINE. Homologa hasta 380 kilómetros WLTP. La batería grande tiene 65,4 kWh, eleva la potencia a 204 CV y llega a 510 kilómetros con llanta de 17 pulgadas. En este caso se puede escoger entre BLACK LINE, N Line, BLACK LINE TECNO y N Line Style. El KONA Electric destinado a Europa se fabrica en Nošovice, República Checa.
La recarga rápida no está entre las más potentes del mercado, aunque las cifras resultan razonables para el tamaño de las baterías. La versión de 49 kWh admite hasta 74 kW en corriente continua y la de 65,4 kWh alcanza 101 kW; ambas necesitan unos 41 minutos para pasar del 10 al 80%. El cargador embarcado admite 10,5 kW en alterna. Hyundai calcula unas cuatro horas para la batería pequeña y 5 horas y 24 minutos para la grande en un punto trifásico de 11 kW. El consumo oficial del eléctrico va de 14,6 a 16,8 kWh/100 km.

Los precios requieren atención porque Hyundai mezcla PVP, campañas, financiación, entrega de vehículo usado y ayudas. Como referencia de tarifa, la marca identifica 30.290 euros para el 1.0 T-GDi MAXX y 42.450 euros para el eléctrico de 204 CV BLACK LINE, ambos antes de descuentos. Las cantidades promocionales mucho más bajas no son precios al contado: en el eléctrico pueden incluir aportación del concesionario, Plan Renove, descuento por Certificados de Ahorro Energético y hasta 4.500 euros del Programa Auto+. Esta ayuda estatal corresponde a vehículos con etiqueta CERO que cumplan las condiciones, no al híbrido. La financiación del híbrido publicitada hasta el 30 de septiembre ya ha vencido, por lo que toca pedir una oferta actualizada y revisar el coste total, no solo la cuota mensual.

La carrocería mide 4,35 metros de largo, o 4,38 en los N Line, 1,83 de ancho y 2,66 metros entre ejes. El maletero declara 466 litros y alcanza 1.300 con los asientos abatidos; el eléctrico añade un hueco delantero de 27 litros. Según acabado, puede llevar dos pantallas de 12,3 pulgadas, navegación conectada, actualizaciones remotas, llave digital y, en el eléctrico, función V2L para alimentar aparatos externos.

En seguridad incluye frenada automática, mantenimiento de carril, control de atención y reconocimiento de límites, aunque los asistentes más avanzados dependen del acabado. La actual generación obtuvo cuatro estrellas en Euro NCAP en 2023, con un 80% en protección de adultos y un 83% en niños.
El resultado es una gama extensa, pero no todas las combinaciones son posibles. El 1.0 de 115 CV cubre la compra más sencilla; el híbrido concentra la opción ECO y el eléctrico de 65,4 kWh es el que mejor encaja para viajar. La tracción total queda reservada al gasolina de 180 CV, mientras que el eléctrico corto obliga a aceptar un único acabado. Esas restricciones importan más que el número 20 a la hora de configurar el coche.























