Ford ha anunciado una serie de mejoras técnicas relevantes para dos de sus modelos eléctricos clave en Europa, el Ford Explorer y Capri, ambos desarrollados sobre una arquitectura 100% eléctrica. Las actualizaciones afectan a las versiones de autonomía estándar, tradicionalmente las más accesibles de la gama, y están orientadas a mejorar de forma clara la autonomía, el rendimiento y la experiencia de uso sin incrementar la complejidad técnica ni el coste para el cliente final.

El cambio más significativo llega con la introducción de una nueva batería de fosfato de hierro y litio, conocida como LFP. Esta tecnología permite ampliar de forma notable el rango de utilización diaria y en viajes largos, al tiempo que mejora la durabilidad del conjunto. En el caso de los Explorer y Capri de autonomía estándar, la optimización del sistema eléctrico y del nuevo motor permite incrementar la autonomía hasta en 70 kilómetros adicionales respecto a la configuración anterior, una cifra especialmente relevante dentro del segmento.

Gracias a estas mejoras, el Ford Explorer eléctrico de autonomía estándar alcanza ahora hasta 620 kilómetros de autonomía homologada con una sola recarga completa. Superar la barrera de los 600 kilómetros supone un punto de inflexión para muchos usuarios que buscan un vehículo eléctrico capaz de afrontar desplazamientos largos sin una planificación constante de paradas, acercando la experiencia de uso a la de los modelos de combustión tradicionales.
La evolución no se limita únicamente al apartado de autonomía. Ford también ha trabajado en el rendimiento del sistema de propulsión eléctrica, elevando la potencia máxima hasta los 190 CV y el par motor hasta los 350 Nm. Estas cifras permiten mejorar la respuesta en aceleración y la elasticidad en todo tipo de situaciones, especialmente en incorporaciones, adelantamientos y conducción urbana. Tanto el Capri como el Explorer logran ahora una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,0 segundos, ofreciendo una conducción más ágil y solvente.

Uno de los aspectos más destacados de la nueva batería LFP es su comportamiento a largo plazo. Este tipo de acumuladores destaca por su mayor resistencia a la degradación, lo que permite a los usuarios cargar la batería de forma habitual hasta el 100% sin comprometer su vida útil. En la práctica, esto se traduce en una mayor flexibilidad diaria, menos preocupaciones sobre el estado de la batería y una mejor gestión de los viajes largos, al aprovechar toda la capacidad disponible.
Además de sus ventajas técnicas, la batería LFP reduce la dependencia de materias primas especialmente demandadas dentro de la industria, lo que contribuye a una cadena de suministro más estable. Este enfoque encaja con la estrategia de Ford de ofrecer vehículos eléctricos accesibles y equilibrados, sin renunciar a una experiencia de conducción consistente ni a unos costes de mantenimiento contenidos.
Las mejoras introducidas en los Explorer y Capri forman parte del compromiso de Ford con la actualización continua de su gama eléctrica en Europa. La marca busca que sus modelos mantengan un carácter propio en términos de diseño, dinámica y versatilidad, incluso en un contexto de rápida evolución tecnológica. En ambos casos, el planteamiento sigue siendo el de ofrecer vehículos eléctricos capaces de adaptarse tanto al uso diario como a escapadas y viajes de mayor recorrido.

En el mercado español, estas actualizaciones refuerzan la posición del Ford Explorer y del Capri como alternativas competitivas dentro del segmento de SUV y crossover eléctricos de tamaño medio. Aunque los precios definitivos actualizados aún no han sido comunicados, la mejora de autonomía y prestaciones en las versiones más asequibles apunta a un posicionamiento atractivo para quienes buscan dar el salto a la movilidad eléctrica sin renunciar a espacio, rendimiento ni versatilidad.























