La Fórmula 1 entra en 2026 con un reinicio técnico de los que cambian inercias, jerarquías y, sobre todo, maneras de correr. No es un simple retoque: el coche, la aerodinámica y la unidad de potencia evolucionan a la vez, y eso convierte el arranque de temporada en una carrera paralela de aprendizaje. Por eso el calendario de pruebas es más amplio que en inviernos recientes y arranca de forma poco habitual: este lunes 26 de enero comienza la semana de rodaje privado en el Circuit de Barcelona-Catalunya (26 al 30), antes de que el campeonato se traslade a Bahréin para dos test oficiales (11-13 y 18-20 de febrero) y, finalmente, se abra el telón del Mundial en Australia (6-8 de marzo).

En clave española, el foco se multiplica. Fernando Alonso llega a la nueva era con un proyecto que busca dar un salto de calidad en un contexto que premia la experiencia, la lectura estratégica y la capacidad de adaptación. Carlos Sainz, por su parte, afronta un año que puede definir el techo de Williams en el ciclo 2026-2027, pero lo hace con un contratiempo serio desde el primer día: Williams no rodará en Barcelona porque su coche no está listo a tiempo, una ausencia especialmente dolorosa en una pretemporada donde cada vuelta vale doble.
2026 cambia el “cómo” se va rápido: energía, eficiencia y aerodinámica activa
La norma empuja a una F1 más eficiente y más dependiente de la gestión energética. La unidad de potencia mantiene el V6 turbo, pero el salto conceptual está en el reparto de protagonismo: el objetivo es aproximarse a un equilibrio cercano al 50/50 entre potencia térmica y eléctrica. A la vez, desaparece el MGU-H, se simplifica el híbrido y el MGU-K asume un peso mucho mayor en el rendimiento y en la forma de desplegar energía.
En paralelo, llega un cambio visual y táctico que lo altera casi todo: el DRS, tal y como se conocía, deja paso a la aerodinámica activa, con elementos móviles delante y detrás que permiten alternar configuraciones de alta carga y baja resistencia. Esto no sólo afecta a la velocidad punta; cambia el balance del coche entre recta y curva, modifica referencias de frenada y añade una variable más al duelo rueda con rueda.
El paquete se completa con ajustes pensados para contener resistencia y peso, incluidos neumáticos más estrechos en ambos ejes, lo que también condiciona la ventana de funcionamiento y el trato del coche con la degradación.
Barcelona: por qué este test “privado” es tan importante aunque no haya cámaras
La semana de Barcelona es privada, sin cobertura tradicional, pero es el primer día de colegio para todos. No se trata de buscar un titular con un tiempo rápido, sino de responder preguntas básicas: ¿es fiable el sistema híbrido?, ¿la refrigeración aguanta tandas largas?, ¿el coche es estable cuando cambia de modo aerodinámico?, ¿la eficiencia energética permite ritmo sin caer en el “cliff” de rendimiento? La propia F1 enmarca Barcelona como un shakedown de cinco días que abre un invierno con más pruebas precisamente por la magnitud del cambio.
Y aquí aparece el primer golpe del invierno: Williams se queda fuera. El equipo confirmó que no participará en Barcelona por retrasos del FW48, y buscará compensarlo con trabajo de simulación y preparación para Bahréin. Es una noticia especialmente sensible en España porque afecta directamente a Sainz: menos rodaje real en pista cuando todo es nuevo.
Fernando Alonso: estado actual, fortalezas y el tamaño real de la oportunidad

Alonso afronta 2026 desde un lugar que, por rara vez, puede favorecerle: cuando todo cambia, la ventaja no es sólo la velocidad a una vuelta, sino entender antes que nadie cómo se ganan carreras con el nuevo reglamento. En un campeonato donde la aerodinámica activa añade capas de decisión y el despliegue eléctrico puede condicionar adelantamientos, defender posiciones o construir stints, la experiencia vuelve a ser un activo tangible.
El contexto técnico de Aston Martin también cambia de manera relevante. En 2026, Honda pasa a ser el socio exclusivo de Aston Martin como proveedor de unidad de potencia, un movimiento que define el proyecto desde el kilómetro cero de la nueva era.
¿Opciones? La ventana existe, pero depende de señales muy concretas desde los test. Si Aston Martin aparece con fiabilidad alta y capacidad de repetir tiempos en tandas largas, Alonso tendrá margen real para maximizar resultados desde el inicio, especialmente en un arranque de ciclo donde los errores de concepto suelen penalizar más que en temporadas continuistas. Si, en cambio, el coche nace “caprichoso” —con sobrecalentamiento, inestabilidad en frenada o falta de eficiencia—, el 2026 de Alonso puede convertirse en un ejercicio de supervivencia competitiva: sumar cuando otros fallen y esperar a una evolución que, en el nuevo marco, puede tardar más de lo que parece.
La lectura honesta es ésta: 2026 ofrece más probabilidades de sorpresa que 2025, pero la F1 moderna no premia nombres; premia paquetes completos. Alonso tiene el oficio para estar por encima del coche… siempre que el coche no lo condene.
Carlos Sainz: el reto Williams y un problema que llega en el peor momento

El caso de Sainz es, de partida, distinto. Su fichaje por Williams se interpreta como una apuesta de ciclo: no sólo por rendimiento, también por metodología. En un año de reinicio técnico, el piloto que sabe ordenar prioridades, traducir sensaciones en dirección de desarrollo y empujar a la fábrica con criterio gana valor interno. Y Sainz, en ese terreno, suele ser diferencial.
Pero el invierno le pone una piedra grande en el camino: Williams no rodará en Barcelona por retrasos en el coche, perdiendo el primer bloque conjunto de kilometraje de toda la parrilla.
En un reglamento estable, se puede “recuperar” una semana con simulador y un test sólido posterior. En un reglamento nuevo, el coste es mayor porque se pierde aprendizaje real sobre correlación aerodinámica, control térmico, mapas de energía y, sobre todo, automatismos de pilotaje con un coche que no se parece al del año anterior. Williams confía en llegar fuerte a Bahréin, pero la realidad es que el margen de error se estrecha: las primeras carreras pueden penalizar a quien llegue todavía descifrando el coche.

Aun así, hay un matiz importante para no caer en el dramatismo fácil: precisamente porque 2026 es un reinicio, el orden puede moverse con rapidez si el concepto base es bueno. Si Williams acierta con la eficiencia y el equilibrio del coche, puede empezar algo más tarde… y aun así crecer más deprisa que otros. El problema no es “no ir a Barcelona”; el problema es que en Bahréin necesiten días para hacer lo que otros ya resolvieron en enero.
Qué pistas separarán la ilusión del rendimiento real para los españoles
En estas primeras semanas, hay tres indicadores que ayudan a entender el techo de Alonso y Sainz sin caer en trampas de cronómetro.
El primero es la fiabilidad en tandas largas. Con el nuevo híbrido y la gestión energética como pieza central, dar vueltas sin incidencias ya es rendimiento: significa que el equipo puede trabajar en puesta a punto en lugar de apagar fuegos.
El segundo es la eficiencia: coches que repiten ritmo con poca caída suelen esconder un paquete aerodinámico limpio y una gestión energética más avanzada. En 2026, eso puede valer tanto como la carga en curva.
El tercero es la estabilidad con aerodinámica activa. Si un coche cambia de comportamiento de forma abrupta al alternar configuraciones, el piloto lo sufre y la estrategia se limita. Un coche “predecible” permite a pilotos como Alonso o Sainz ser más agresivos en carrera y, sobre todo, tomar decisiones con confianza.

Pronóstico razonable: dónde pueden estar Alonso y Sainz si su paquete acompaña
Con la información disponible hoy, lo prudente es hablar en rangos, no en promesas. Alonso tiene más opciones de pescar resultados grandes si Aston Martin aparece con un paquete redondo desde el inicio: en un reinicio, el veterano que entiende cuándo atacar y cuándo conservar puede convertir fines de semana grises en puntos gordos. Sainz, en cambio, parece entrar en un 2026 de construcción con Williams, donde el gran objetivo es no perder el tren en el arranque y acelerar el desarrollo para consolidar una base sólida del ciclo.
La diferencia entre ambos no es el talento; es el punto de partida del proyecto y, sobre todo, el kilometraje inicial. Por eso Barcelona pesa tanto y por eso Bahréin será el examen serio para Williams: allí ya no valen excusas, sólo vueltas, datos y consistencia.























