Parar en un semáforo en rojo, ceder el paso al entrar en una rotonda, girar a la izquierda cruzando el tráfico o esquivar una furgoneta en doble fila. Cualquier conductor resuelve estas maniobras a diario sin pensarlo, pero para un sistema de asistencia siguen siendo un reto enorme. Denza, la marca de lujo de BYD, asegura que su asistente CNOA de navegación urbana podrá hacerlas en Europa a partir de 2027. El primer modelo en recibirlo será el Z9GT, mediante una actualización remota.
CNOA son las siglas en inglés de City Navigation on Driving Assistant, y el sistema forma parte del conjunto de ayudas que BYD agrupa bajo el nombre God Eye. La diferencia con lo que ofrecen hoy la mayoría de coches está en el escenario. Los asistentes habituales mantienen el carril y la distancia en autovía; este pretende guiar el coche de un punto a otro en plena ciudad, respetando semáforos, límites de velocidad y prioridades, y detectando a peatones y ciclistas en calles estrechas. El conductor seguirá siendo responsable en todo momento.
Para que llegue sin pasar por el taller, el Z9GT monta de serie el hardware necesario desde su lanzamiento. Lleva un sensor LiDAR, once cámaras repartidas entre visión lateral, frontal, trasera y panorámica, tres radares de onda milimétrica y doce sensores de ultrasonidos. Quien compre hoy el coche recibirá la función cuando esté lista, sin cambiar ninguna pieza. Es la lógica que popularizó Tesla y que los fabricantes chinos han llevado a sus últimas consecuencias.

El calendario, sin embargo, no depende solo de Denza. La propia marca admite que el desarrollo y la adaptación a las carreteras europeas avanzan más rápido que la aprobación de los reguladores. El software está en fase de calibración y adaptación local, paso previo a pedir la homologación conforme al reglamento UN R171, la norma que regula estos sistemas en los que el conductor sigue al mando. Entre otras cosas, exige vigilar la mirada y la posición de la cabeza de quien conduce y comprobar que mantiene las manos en el volante. Así que 2027 es una previsión, no una fecha cerrada.
Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD, presenta el anuncio como el cumplimiento de una promesa hecha cuando la marca llegó a Europa, y lo enmarca junto a la recarga ultrarrápida FLASH Charging y la plataforma e³ como los tres pilares tecnológicos de Denza. El mensaje es claro: la marca quiere diferenciarse por lo que sus coches saben hacer, no solo por sus cifras.
Denza desembarcó en Europa en el segundo trimestre de este año, con una presentación en el Palais Garnier de París, aunque su historia es más larga de lo que parece. Nació en 2010 como sociedad conjunta entre BYD y Daimler y lanzó su primer coche en 2014. Hoy es la división con la que el gigante chino quiere plantar cara a las marcas premium alemanas.

El Salón de París ha servido para enseñar la gama completa. El Z9GT es un shooting brake que alcanza 1.156 CV en su versión eléctrica, y el D9 es un monovolumen de corte lujoso. El BAO 5, su primer SUV en Europa, es la propuesta más inesperada: un todoterreno con chasis de largueros, suspensión inteligente y un sistema híbrido enchufable que combina un 1.5 turbo con dos motores eléctricos para sumar 544 CV y 760 Nm. Mide casi 4,9 metros, acelera de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y homologa 90 kilómetros eléctricos con su batería de 31,8 kWh.
En lo más alto está el Z, un deportivo eléctrico de tres motores con 1.604 CV y 1.240 Nm. Se ofrece como coupé, spider y Racing; esta última baja de los dos segundos en el 0 a 100 km/h con neumáticos semi-slick y un kit aerodinámico opcional, y alcanza 350 km/h. Las tres usan una batería de 76 kWh y homologan entre 380 y 410 kilómetros.
Las cifras de potencia llaman la atención, pero la noticia de fondo es otra. La competencia entre marcas se va a librar cada vez más en el software y en lo que el coche puede hacer por quien lo conduce, y ahí los fabricantes chinos han tomado ventaja. Falta saber si los reguladores europeos seguirán ese ritmo y si los conductores estarán dispuestos a confiar en un coche capaz de entrar solo en una rotonda.























