El diseño parte de la base ya conocida del León, pero con un enfoque abiertamente deportivo. La carrocería mantiene las proporciones compactas, aunque incorpora detalles exclusivos que subrayan su carácter. Las cuatro salidas de escape con acabado Copper, la firma estética más reconocible de CUPRA, aportan un toque distintivo en la zaga. Las llantas específicas y los elementos en negro o cromado oscuro completan una imagen que combina agresividad y sobriedad. El conjunto está pensado para un público que busca un compacto de altas prestaciones con un diseño funcional y sin artificios.

El motor es el gran protagonista. CUPRA instala un bloque 2.0 TSI turboalimentado que alcanza 325 CV y 420 Nm de par. La marca ha trabajado en un ajuste específico para ofrecer una respuesta intensa y mantener el control en todo momento. La potencia llega al eje delantero a través de una transmisión DSG de siete relaciones, que proporciona cambios rápidos y precisos. El diferencial VAQ juega un papel clave en la tracción. Gestiona el reparto de par mediante datos en tiempo real y permite una conducción más estable tanto en curvas rápidas como en aceleraciones fuertes. Este sistema, habitual en los modelos más deportivos del grupo, mejora la capacidad del León para mantener la trayectoria incluso en condiciones exigentes.

Las prestaciones están a la altura de su planteamiento. La velocidad máxima llega a 270 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos. Son cifras que lo sitúan en la parte más alta del segmento y que muestran el salto respecto al resto de la gama León. El chasis, basado en la plataforma MQB Evo, recibe una calibración específica para soportar este aumento de potencia. El eje McPherson delantero y el multibrazo trasero ofrecen un equilibrio entre precisión y confort, factores que CUPRA ha afinado para mantener una conducción eficaz sin comprometer el uso diario.
El Control de Chasis Adaptativo (DCC) permite regular el comportamiento del vehículo en milisegundos. El conductor puede elegir distintos perfiles para ajustar la firmeza de los amortiguadores, lo que ofrece una experiencia más personalizada. Este sistema se complementa con una dirección deportiva que responde de forma directa y precisa, manteniendo el control en curvas cerradas y dando sensación de seguridad a altas velocidades. Para contener la potencia, el León VZ incorpora frenos Akebono con pinzas de seis pistones y discos ventilados y perforados en el eje delantero, una solución que garantiza una frenada estable ante un uso intenso.

En el habitáculo, el CUPRA León VZ mantiene el diseño minimalista característico de la marca. Los mandos satélite, los detalles en cromado oscuro y las tapicerías específicas refuerzan el ambiente deportivo. El puesto de conducción está orientado al conductor y facilita el acceso a todas las funciones, desde los modos de conducción hasta el sistema multimedia. La marca no ha detallado cambios en pantallas o software respecto al resto de la gama, pero mantiene la instrumentación digital y las funciones de conectividad habituales en CUPRA.
El modelo se desarrollará y fabricará en Martorell, consolidando así la apuesta de la marca por una producción local. Desde su creación en 2018, CUPRA ha superado el millón de unidades vendidas y ha creado una serie de modelos con un enfoque propio dentro del mercado europeo. Con el León VZ, CUPRA avanza en su estrategia de ofrecer productos de alto rendimiento y carácter marcado en un segmento cada vez más exigente.
El CUPRA León VZ llegará al mercado español en el primer trimestre de 2026. La marca no ha confirmado precios, pero se espera que se sitúe por encima de las versiones VZ actuales debido a su producción limitada y a su nivel de potencia. Esta edición de 1.500 unidades supone una oportunidad para los seguidores de CUPRA que buscan un compacto deportivo con una configuración exclusiva y un enfoque centrado en el rendimiento.























