La conducción autónoma ya no es un concepto de laboratorio ni una promesa de futuro lejano. Desde 2021, varios fabricantes han logrado homologar sistemas que permiten al vehículo asumir el control en determinadas situaciones, con distintos grados de responsabilidad para el conductor. En la actualidad, conviven en el mercado soluciones de nivel 3, que permiten apartar la atención de la carretera bajo condiciones muy concretas, y sistemas de nivel 2+, que autorizan circular sin las manos en el volante, pero manteniendo siempre la supervisión visual.

El primer hito llegó en marzo de 2021 con el Honda Legend. Este modelo fue el primer automóvil del mundo autorizado para circular con un sistema de conducción autónoma de nivel 3 en vías públicas. Su tecnología, denominada Traffic Jam Pilot, fue aprobada por las autoridades japonesas para situaciones muy concretas de tráfico denso y hasta una velocidad máxima de 50 km/h. En ese escenario, el conductor puede desviar su atención y realizar actividades secundarias mientras el vehículo gestiona aceleración, dirección y frenada.
Pocos meses después, Mercedes-Benz se convirtió en el segundo fabricante en obtener una homologación similar. A finales de 2021, los Clase S y EQS recibieron la aprobación en Alemania, ampliada posteriormente al estado de Nevada en Estados Unidos. Inicialmente limitado a 60 km/h, el sistema DRIVE PILOT evolucionó a finales de 2024 y desde 2025 permite su uso en tráfico fluido de hasta 95 km/h en la red de autopistas alemanas, siempre bajo condiciones específicas. Esta cifra lo sitúa actualmente como el sistema de nivel 3 más rápido homologado en el mundo.

BMW se sumó a este grupo en la primavera de 2024 con el BMW Personal Pilot L3, disponible para el Serie 7. Este sistema permite desviar la atención del tráfico a velocidades de hasta 60 km/h en autopistas alemanas con calzadas físicamente separadas. Una de sus particularidades es la capacidad de funcionamiento en condiciones nocturnas, gracias a un conjunto de sensores más sofisticado, lo que amplía su margen operativo frente a otras soluciones equivalentes.
Más allá del nivel 3, el grueso de la implantación actual se sitúa en los sistemas de nivel 2+, que permiten circular sin las manos en el volante, pero exigen que el conductor mantenga la mirada en la carretera. En este terreno, General Motors lidera por volumen y extensión territorial con su sistema Super Cruise. Está disponible en más de una veintena de modelos de marcas como Cadillac, Chevrolet, GMC y Buick, y funciona en más de 640.000 kilómetros de carreteras en Estados Unidos, además de otros mercados. Según datos oficiales, los usuarios han recorrido más de 1.100 millones de kilómetros con el sistema activado sin que se hayan atribuido accidentes a su funcionamiento.
Nissan fue uno de los pioneros en este ámbito con el lanzamiento de ProPILOT 2.0 en 2019. Disponible en Japón y en determinados tramos de Estados Unidos y Canadá, permite una conducción sin manos en autopistas de varios carriles siguiendo rutas predefinidas en el navegador. Actualmente se ofrece en modelos como el Skyline y el Ariya, con un enfoque claramente orientado al confort en largos desplazamientos.
BMW es el único fabricante que combina actualmente en su oferta un sistema de nivel 3 y otro de nivel 2+. Mientras el Serie 7 puede equipar ambas tecnologías, modelos como el Serie 5, X5, X6, X7, XM o iX disponen del Highway Assistant, que autoriza circular sin manos a velocidades de hasta 130 km/h en determinados mercados.

En el contexto europeo, la tecnología Ford BlueCruise destaca por ser la única homologada para su uso en España. Funciona en tramos designados como “Blue Zones”, que cubren más del 90 % de las autopistas y autovías del país. El sistema verifica el estado de la vía, el tráfico y la atención del conductor antes de permitir la conducción sin manos. Actualmente está disponible en el Mustang Mach-E y se extenderá en Europa a modelos como Puma, Kuga o Ranger híbrido enchufable a partir de 2026.
Otras marcas estadounidenses, como Lucid y Rivian, también ofrecen sistemas avanzados de conducción manos libres en mercados concretos. En contraste, Tesla no dispone de ningún sistema homologado que permita soltar el volante. Sus funciones Autopilot y Full Self-Driving exigen mantener las manos y la atención en todo momento, pese a su continua evolución mediante actualizaciones.
Toyota y Lexus también cuentan con tecnologías de conducción manos libres en mercados como Estados Unidos, Canadá y Japón, en modelos específicos como el Mirai o el LS 500h. En cambio, ningún fabricante chino ha homologado sistemas de nivel 2+ fuera de su país, debido a las restricciones normativas locales. Muchas marcas chinas están trabajando directamente en soluciones de nivel 3 y 4, con pruebas en carreteras abiertas.

Desde el punto de vista técnico, todos estos sistemas se apoyan en una combinación de cámaras, radares y sensores LiDAR, muchos de ellos integrados en el parabrisas. Esta ubicación estratégica permite una visión precisa del entorno, procesada mediante algoritmos avanzados e inteligencia artificial. Por ello, la correcta recalibración de estos elementos tras la sustitución del parabrisas es crítica para la seguridad, ya que un ajuste incorrecto puede comprometer la capacidad del vehículo para interpretar el entorno.
La conducción autónoma avanza de forma progresiva y regulada. Aunque el control total del vehículo sigue siendo una meta lejana, la realidad es que hoy ya existen coches capaces de asumir tareas de conducción en condiciones muy concretas. Un paso intermedio que está redefiniendo la relación entre conductor, tecnología y seguridad vial.























