BMW ha alcanzado un hito relevante en la historia de su ingeniería con más de cuatro décadas de evolución de su sistema de tracción integral inteligente xDrive. Desde su primera aplicación en 1985 hasta su integración actual en modelos de altas prestaciones y vehículos 100% eléctricos, esta tecnología se ha convertido en uno de los pilares técnicos que definen el comportamiento dinámico y la seguridad de la gama del fabricante alemán en el mercado español.

El origen de esta trayectoria se sitúa en el BMW 325i Allrad de 1985, un modelo que incorporaba una solución de tracción integral basada exclusivamente en componentes mecánicos. En aquel momento, el reparto de par era fijo, con un 37 % enviado al eje delantero y un 63 % al trasero, una configuración pensada para mantener el carácter dinámico propio de la marca. Aunque eficaz para su época, el sistema estaba condicionado por las limitaciones propias de la mecánica tradicional y carecía de capacidad de adaptación inmediata a las condiciones cambiantes del asfalto.
La verdadera transformación llegó con la incorporación progresiva de la electrónica al control de la tracción. En 2003, BMW introdujo oficialmente la denominación xDrive con el lanzamiento de los primeros BMW X5 y BMW X3 equipados con este sistema. La clave técnica residía en un embrague multidisco gestionado electrónicamente, capaz de variar de forma continua y precisa el reparto de par entre ambos ejes. Esta arquitectura permitió anticiparse a las pérdidas de adherencia incluso antes de que se produjeran, reforzando la estabilidad sin comprometer la agilidad.

Con el paso de los años, xDrive se fue extendiendo al resto de la gama, adaptándose a berlinas, familiares y SUV de distintos segmentos. Su funcionamiento se integró estrechamente con otros sistemas de control dinámico, como el control de estabilidad y el control de tracción, creando una gestión conjunta capaz de reaccionar en milisegundos. El objetivo siempre ha sido mantener el equilibrio entre seguridad y comportamiento dinámico, dos aspectos especialmente valorados por los conductores en el mercado europeo.
En el ámbito de las altas prestaciones, BMW llevó esta tecnología un paso más allá con el desarrollo del sistema M xDrive, reservado a los modelos firmados por BMW M GmbH. En esta configuración, la tracción integral se ajusta para ofrecer un claro protagonismo al eje trasero, manteniendo una entrega de potencia precisa y controlada incluso en conducción deportiva. La coordinación con el Diferencial M Activo permite dirigir el par a la rueda con mayor adherencia de forma prácticamente instantánea, mejorando la eficacia en aceleración y paso por curva.
La llegada de la electrificación ha supuesto una nueva fase en la evolución de xDrive. En los modelos eléctricos más recientes, como el BMW i5 o el BMW iX3, el sistema prescinde de conexiones mecánicas entre ejes. En su lugar, emplea motores eléctricos independientes que gestionan la entrega de potencia de forma completamente variable. Esta solución permite una velocidad de respuesta superior a la de los sistemas tradicionales, al no depender de elementos físicos como embragues o diferenciales.

Desde el punto de vista técnico, esta arquitectura eléctrica amplía las posibilidades de control dinámico y eficiencia. El sistema puede ajustar el reparto de potencia de manera casi instantánea en función del estilo de conducción, el estado de la batería o las condiciones de la vía. Además, la ausencia de componentes mecánicos complejos contribuye a reducir pérdidas energéticas y a mejorar el aprovechamiento global del sistema de propulsión eléctrica.
En el mercado español, la tracción integral BMW xDrive está disponible actualmente en una amplia variedad de modelos y segmentos. La tecnología se ofrece en versiones de combustión, híbridas enchufables y eléctricas, cubriendo desde compactos y berlinas hasta SUV de gran tamaño. Esta versatilidad ha permitido que xDrive se consolide como una solución transversal dentro de la gama, adaptada tanto a un uso cotidiano como a escenarios más exigentes.

Tras más de 40 años de desarrollo continuo, BMW xDrive representa la transición de la tracción integral desde un concepto puramente mecánico hacia una gestión inteligente y predictiva, alineada con los retos actuales de la movilidad. Su evolución refleja la capacidad de adaptación de la marca a los nuevos sistemas de propulsión sin renunciar a los principios de seguridad, precisión y comportamiento dinámico que han caracterizado históricamente a BMW.























