Cincuenta años después de que el primer Golf GTI convirtiera tres letras en una forma de entender el coche, Volkswagen pone a la venta el primer GTI sin motor de combustión. El Volkswagen ID. Polo GTI ya se puede reservar en España, y lo hace con una cifra que llama la atención: desde 30.500 euros, un precio que la marca anuncia con descuentos y ayudas ya aplicados. Para tener una referencia, en Alemania arranca en 39.995 euros, aunque allí con un equipamiento que puede no coincidir exactamente con el español.
La diferencia entre ambas cifras explica muy bien cómo se venden hoy los eléctricos en nuestro país. El precio de 30.500 euros no es el de tarifa, sino el resultado de sumar la promoción de la marca y los incentivos públicos a la compra, de modo que quien no pueda acogerse a todas esas condiciones pagará más. Aun así, sitúa a este pequeño deportivo eléctrico en una zona de precio muy razonable frente a muchos compactos con motor térmico de potencia parecida.
Porque potencia no le falta. El motor, colocado en el eje delantero, entrega 166 kW, que son 226 CV, y 290 Nm de par disponibles desde el primer instante. Con esas cifras acelera de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos, y su velocidad máxima está limitada a 190 km/h, un valor que Volkswagen asegura haber fijado después de escuchar a sus clientes. Es tracción delantera, como manda la tradición GTI, y para que el par llegue al suelo sin que las ruedas se desboquen en las salidas de curva incorpora un bloqueo electrónico del diferencial delantero.

El chasis también tiene trabajo específico. La suspensión adaptativa DCC es de serie, la dirección progresiva recibe un ajuste propio y un botón en el volante activa el modo de conducción GTI, que modifica a la vez la respuesta del motor, la dirección y los amortiguadores, cambia los gráficos y los colores del cuadro y añade un sonido sintético. Habrá quien lo considere un artificio; otros lo verán como un guiño necesario en un coche que, por naturaleza, es silencioso.
La batería tiene 52 kWh de capacidad útil y homologa hasta 431 kilómetros de autonomía, con un consumo de entre 14,2 y 15,7 kWh cada 100 kilómetros. Admite carga rápida en corriente continua a un máximo de 105 kW, suficiente para pasar del 10 al 80 % en unos 24 minutos gracias a una curva de carga bastante estable. No es una potencia de récord, pero encaja con el tamaño de la batería y con el uso realista de un coche de este segmento. El navegador planifica las paradas de recarga en los viajes largos.
Por fuera se reconoce enseguida. Lleva la franja roja en el frontal, la rejilla con motivo de panal de abeja, faros matriciales LED IQ.Light, logotipos iluminados delante y detrás, un alerón dividido en el borde del techo y las siglas GTI en el frontal, la zaga y los estribos. Las llantas de aleación son de 19 pulgadas y se pueden combinar con neumáticos deportivos más específicos. Los detalles en rojo se repiten por toda la carrocería.

En el habitáculo la nostalgia está muy bien medida. Los asientos deportivos recuperan la tapicería de cuadros de los GTI de siempre, hay costuras rojas y una marca roja en la parte superior del volante, y la instrumentación digital de 10,25 pulgadas comparte línea con la pantalla central de 12,9. Como opción se puede elegir una visualización retro que imita los relojes del Golf de primera generación, y la música en reproducción aparece dibujada como una cinta de casete. Son detalles pequeños, pero dicen mucho del público al que se dirige.
Hay una ventaja práctica que conviene subrayar. Al aprovechar una plataforma eléctrica, el maletero crece hasta 441 litros, frente a los 351 del Polo GTI de gasolina, y llega a 1.240 litros con los asientos traseros abatidos. Incluso puede llevar un enganche de remolque desmontable que admite 75 kilos de carga vertical, suficiente para un portabicicletas con dos bicicletas eléctricas.

La lista de opciones incluye techo panorámico, asientos delanteros eléctricos con masaje, equipo de sonido Harman Kardon de 425 vatios y la nueva generación del asistente Travel Assist, capaz de detectar semáforos en rojo y detener el coche. El equipamiento de serie en España incluye control de crucero adaptativo, climatizador bizona y acceso sin llave.
El ID. Polo GTI tiene ante sí un reto que no se resuelve con cifras: convencer a los aficionados de que la diversión no depende del ruido de un motor. Las primeras unidades llegarán dentro de unos meses, y será entonces cuando se compruebe si este Volkswagen ID. Polo GTI está a la altura de un apellido que pesa mucho.















