Porsche Mission S: así será el nuevo superdeportivo por encima del 911

Porsche presenta en Nueva York el Mission S, el prototipo que anticipa su diseño futuro y un superdeportivo de motor central que se situará por encima del 911.
Porsche Mission S, prototipo de superdeportivo de motor central

Un muelle de Queens, con el perfil de Manhattan al otro lado del agua, no es un lugar elegido al azar. Allí se fotografió en 1953 el 550 Spyder, el pequeño deportivo de motor central que empezó a construir la leyenda de Porsche en las carreras, y allí ha querido la marca descubrir el Porsche Mission S, un prototipo que no anticipa un coche concreto, pero sí algo mucho más importante: cómo serán los Porsche de los próximos años y el regreso de un superdeportivo de motor central situado por encima del 911.

La presentación tuvo lugar en la noche del jueves, hora española, una semana después de que la compañía expusiera ante los inversores su nueva hoja de ruta, bautizada Sportwagenschmiede ’35. El nombre, algo así como «forja de deportivos», ya dice bastante de la intención.

El Mission S es lo que Porsche llama un vision model, un coche de exposición. No hay cifras de potencia, ni tipo de motor, ni peso, ni medidas. La única pista técnica que la marca confirma es la arquitectura de motor central, con la mecánica colocada detrás de los ocupantes. Y es una pista relevante, porque Porsche asegura que trabaja en una nueva plataforma de superdeportivo de motor central que se ofrecerá de forma permanente en la gama. No será una serie limitada para coleccionistas, sino un modelo más del catálogo.

Porsche Mission S en Nueva York durante su presentación mundial
El Mission S, en Queens con Manhattan al fondo. Foto: Porsche AG

Michael Leiters, presidente del consejo de dirección de Porsche AG, lo resumió con una frase que podría colgarse en la puerta del departamento de diseño: un Porsche tiene que reconocerse como tal a primera vista. Según el directivo, el Mission S permite ver las ideas y los rasgos que darán forma a la marca en los próximos años, y la futura plataforma de motor central será una incorporación estable y versátil a la oferta para los clientes.

En el diseño hay mucho de memoria. Los faros redondos y las aletas delanteras abombadas, que en Porsche llaman «torpedo», proceden directamente del 911. Las juntas de la carrocería que se funden con las ópticas recuerdan al 911 de la serie G. El frontal plano y la zaga concebida como un coche dentro de otro coche remiten al GT1 que ganó en Le Mans. La línea del techo que se prolonga hasta la trasera es un guiño al 959, y la solución de refrigeración evoca el ventilador del 917. Hasta las llantas, de un nuevo diseño ligero, parten del dibujo de disco del 928.

Aun así, el Mission S no parece un ejercicio de nostalgia. Una línea continua envuelve el coche y une las firmas luminosas delantera y trasera. Por encima de ella, las superficies buscan músculo; por debajo, quedan a la vista elementos técnicos y de construcción ligera. Porsche habla de «volúmenes flotantes». El alerón trasero activo está totalmente integrado en la carrocería y es, probablemente, el detalle más interesante desde el punto de vista técnico. Los colores elegidos, un blanco metalizado, un rojo claro metalizado y detalles en negro cromado, reinterpretan tonos clásicos de la competición de la casa.

Dentro está la parte que más dará que hablar. Porsche ha tomado como referencia el habitáculo del 550 Spyder y del 356, con dos líneas que recorren el salpicadero y las puertas para dar la sensación de ir sentado muy dentro del coche. Detrás del volante hay cinco relojes redondos, como manda la tradición, y el cuentarrevoluciones central combina una aguja física con una pantalla situada detrás. En algunos modos de conducción ese reloj se acerca al conductor y la disposición de la instrumentación cambia.

Interior del Porsche Mission S con cinco relojes redondos
El puesto de conducción del Mission S prescinde de pantalla central fija. Foto: Porsche AG

Lo llamativo es lo que falta. No hay una pantalla central fija ni otra para el acompañante. En su lugar aparece un soporte retráctil para el teléfono con fijación MagSafe, y la aplicación de la marca permite elegir diseños digitales para los relojes inspirados en modelos históricos. La llave sigue a la izquierda del volante, nuevos mandos de tipo pulsar y tirar dan acceso directo a funciones de confort y conducción, y el clásico cronómetro Sport Chrono se ha replanteado.

Tobias Sühlmann, responsable de estilo de Porsche, explicó que el prototipo marca una dirección que la marca trasladará pronto a su futura gama. Es una frase prudente, sin fechas ni nombres.

Queda una incógnita enorme, la mecánica. Callar sobre motores es una forma de no cerrar puertas mientras las normas europeas y la demanda de deportivos eléctricos cambian casi cada año. Lo que sí deja claro el Mission S es que Porsche quiere volver a tener un coche de motor central por encima del 911, y para cualquier aficionado eso ya es una buena noticia.

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