Volkswagen ha dado un paso que hace apenas dos años parecía improbable: su SUV eléctrico de tamaño medio arranca en España por debajo del Tiguan de gasolina. El nuevo ID. Tiguan, que hereda el papel del ID.4 y del ID.5, ya admite pedidos en nuestro país desde el 13 de octubre con un precio de partida de 32.400 euros para la versión Match con batería de 58 kWh. Esa cifra, conviene aclararlo desde el principio, no es una tarifa limpia: la marca la anuncia financiando con Volkswagen Financial Services e incluye los descuentos de la propia marca, el Plan Auto+ y la bonificación por certificados de ahorro energético, los conocidos como CAES.
Aun con esa letra pequeña, el dato tiene peso. En Alemania, donde la preventa empezó el mismo día, el ID. Tiguan parte de 42.695 euros, y el Tiguan de combustión más asequible que se vende hoy en España, el 1.5 eTSI microhíbrido de 130 CV, figura en tarifa por encima de los 36.000 euros. Quien llegue al concesionario con la idea de que un eléctrico siempre cuesta más que su equivalente térmico se va a encontrar con una cuenta distinta, siempre que encaje en las condiciones de financiación y en las ayudas.
Las primeras unidades llegarán a los clientes a principios de 2027. Mientras tanto, el ID.4 sigue a la venta hasta agotar existencias, y el Tiguan de gasolina, diésel e híbrido enchufable continuará en la gama. Volkswagen no sustituye un coche por otro: los pone a convivir con el mismo nombre. Thomas Schäfer, consejero delegado de la marca, lo resumió recordando que el Tiguan es su modelo más vendido en el mundo y que el ID.4 y el ID.5 están entre sus eléctricos de mayor éxito. Entre ambos suman más de 950.000 unidades.

La gama española arranca con tres acabados, Match, Life y Style, y en el primer cuatrimestre de 2027 se sumará el R-Line. Hay tres mecánicas. La de acceso combina un motor trasero de 140 kW, 190 CV, con la batería de 58 kWh y anuncia hasta 454 kilómetros WLTP en ciclo combinado y 602 en uso urbano. Por encima aparece la versión de 210 kW, 286 CV, con batería de 77 kWh y la mejor autonomía del catálogo: hasta 605 kilómetros combinados y 761 en ciudad. Cierra la oferta el 4MOTION de tracción total, con 220 kW, 299 CV, la misma batería grande y hasta 564 kilómetros. La propia marca advierte de que algunas de estas versiones todavía no están a la venta en todos los mercados, así que conviene comprobar en el concesionario qué combinación se puede pedir hoy.
Por fuera mide 4,62 metros, unos tres centímetros y medio más que el ID.4, con una batalla de 2,77 metros. El maletero alcanza los 534 litros y se suma un pequeño hueco delantero de 32 litros, pensado para guardar los cables de carga sin ensuciar el equipaje. La capacidad de remolque llega a 1.800 kilos con la batería pequeña y a 2.000 con la grande, una cifra que pocos SUV eléctricos de su tamaño pueden igualar y que interesa a quien arrastra caravana o remolque.
Donde más se nota el cambio es dentro. Volkswagen ha escuchado las críticas que recibieron el ID.3 y el ID.4 por sus mandos táctiles y ha dado marcha atrás con decisión. La climatización básica vuelve a manejarse con una botonera física en la consola, el volumen y el cambio de emisora tienen un mando giratorio propio y el volante abandona las superficies sensibles al tacto para recuperar botones de verdad.

La parte digital crece. El cuadro de instrumentos es de 10 pulgadas, la pantalla central sube a 15 y, como opción, el acompañante puede tener su propia pantalla de 12 pulgadas, la primera de este tipo en un Volkswagen europeo, con un modo de privacidad que impide que el conductor vea lo que se reproduce. Hay dos bases de carga inductiva con imán para los móviles, función para alimentar aparatos externos desde la batería y llave digital que se puede compartir. La conducción con un solo pedal es de serie y, en opción, el asistente de viaje conectado cambia de carril en autopista y es capaz de detenerse ante un semáforo en rojo.
El ID. Tiguan se fabricará en Emden, en el norte de Alemania, y no en Wolfsburgo como el Tiguan de combustión. Su llegada coincide con un momento delicado para el grupo, que ha entregado un 9 por ciento menos de coches en los nueve primeros meses del año. Que su apuesta eléctrica más importante del curso llegue con un precio agresivo, botones físicos y más de 600 kilómetros de autonomía en su mejor versión no parece casualidad. La duda es cuánto durarán esas condiciones y cuántos clientes podrán sumarlas todas.















