El Mercedes Benz GLE 350de no es un recién llegado ni pretende reinventar el concepto de SUV grande. Su papel dentro de la gama está bien definido desde hace tiempo y responde a una lógica muy concreta dentro del actual proceso de electrificación: ofrecer una solución híbrida enchufable capaz de cubrir la mayor parte de los desplazamientos diarios en modo eléctrico, sin renunciar a la autonomía y a la capacidad de viajar largas distancias que todavía hoy garantiza un motor diésel. Es, en cierto modo, una respuesta pragmática a un mercado que avanza hacia la electrificación, pero que aún no está completamente preparado para prescindir de los combustibles tradicionales en todos los escenarios.


La convivencia con el GLE 350de comenzó en un entorno poco amable, pero muy representativo del uso real de este tipo de vehículo. Salidas de casa antes del amanecer, tráfico denso a primera hora, accesos urbanos congestionados y una agenda semanal que obligaba a encadenar trayectos interurbanos con varios recorridos largos por autovía. No hubo rutas diseñadas para lucir virtudes ni condiciones ideales. Desde el primer contacto se percibe claramente que estamos ante un SUV grande, tanto por dimensiones como por presencia en carretera. Sus casi 4,93 metros de longitud y más de 1,95 metros de anchura imponen respeto, aunque la puesta a punto general está claramente orientada a hacer esa masa más fácil de gestionar de lo que cabría esperar.

Al ponerse en marcha, el sistema híbrido prioriza el funcionamiento en modo eléctrico siempre que la batería lo permite. El silencio inicial resulta llamativo en un vehículo que supera ampliamente las dos toneladas, y más aún si se tiene en cuenta su posicionamiento. En circulación urbana, moverse únicamente con el motor eléctrico es algo natural y sorprendentemente fluido. El empuje inicial es inmediato, suficiente para seguir el ritmo del tráfico con soltura, y la dosificación del acelerador está muy bien afinada para evitar reacciones bruscas. La sensación general es la de conducir un coche grande, sí, pero muy bien filtrado, con una suspensión que absorbe badenes, tapas de alcantarilla y asfaltos irregulares con una solvencia notable.

El conjunto mecánico combina un motor diésel de cuatro cilindros con un propulsor eléctrico integrado en la transmisión automática, alcanzando una potencia conjunta de 333 CV y, sobre todo, un par muy elevado disponible desde bajas revoluciones. La batería, con una capacidad cercana a los 31 kWh, es uno de los elementos diferenciales frente a otros híbridos enchufables del mercado. La cifra de autonomía eléctrica homologada supera los 100 kilómetros, y en uso real, con climatización activa y tráfico urbano normal, resulta perfectamente factible recorrer entre 80 y 90 kilómetros sin consumir una sola gota de gasóleo, siempre que se adopte una conducción razonablemente eficiente.

Estéticamente, el GLE 350de no se diferencia en exceso del resto de versiones de la gama, algo que juega claramente a su favor. El frontal mantiene la imponente parrilla característica de Mercedes-Benz, flanqueada por unos faros estilizados que aportan una imagen sólida y elegante. De perfil, las proporciones son claramente las de un SUV grande, con una línea lateral musculosa pero limpia, mientras que la zaga transmite robustez y equilibrio, con un portón amplio y unos pilotos bien integrados que refuerzan su carácter premium sin recurrir a artificios innecesarios.

En ciudad, pese a su tamaño, el GLE 350de se defiende mejor de lo que cabría esperar. La dirección asistida, el apoyo de los sistemas de cámaras de 360 grados y, en determinadas configuraciones, el eje trasero direccional, facilitan notablemente las maniobras. La visibilidad desde el puesto de conducción es buena para un SUV de este tamaño y los asistentes actúan de forma progresiva, sin sobresaltos. Mientras la batería tiene carga, el consumo de combustible es prácticamente inexistente, lo que convierte los desplazamientos diarios en trayectos silenciosos, suaves y muy eficientes.
Cuando la batería se agota o se demanda más potencia, el motor diésel entra en funcionamiento de manera casi imperceptible. La transición entre modos está muy bien resuelta y apenas se percibe desde el interior, incluso en situaciones de aceleración más intensa. En carreteras secundarias, el GLE 350de transmite una sensación de aplomo notable. No invita a una conducción deportiva, pero sí ofrece una estabilidad elevada y una sensación de control constante. La suspensión, especialmente en las versiones equipadas con sistema neumático, filtra el asfalto con gran eficacia y mantiene la carrocería bien controlada en apoyos largos y cambios de ritmo.

Es en autovía donde este Mercedes demuestra con más claridad el sentido de su planteamiento híbrido diésel. A ritmos constantes, una vez agotada la batería, el consumo de gasóleo se sitúa en torno a los 6 litros cada 100 kilómetros, una cifra muy contenida para un SUV de este tamaño, peso y potencia. Si se gestiona bien el sistema híbrido y se aprovecha la carga eléctrica en tramos favorables, es posible rebajar aún más esa cifra en recorridos mixtos. La aceleración de 0 a 100 km/h se completa en torno a los 6,9 segundos y la velocidad máxima supera los 210 km/h, datos que reflejan su solvencia para afrontar viajes largos con total tranquilidad.

Uno de sus principales argumentos y donde mejor se entiende su posicionamiento dentro del segmento premium. La calidad percibida es elevada desde el primer contacto, no sólo por la elección de materiales, sino por la forma en que están ensamblados y presentados. Superficies acolchadas, molduras bien integradas y ajustes sólidos transmiten sensación de vehículo bien construido y pensado para un uso prolongado.

El diseño del salpicadero combina una estética moderna con una disposición horizontal que aporta sensación de amplitud, reforzada por una buena luminosidad interior y una cuidada iluminación ambiental configurable. Los asientos delanteros son amplios, con un mullido equilibrado entre confort y sujeción, y cuentan con múltiples reglajes eléctricos que permiten encontrar con facilidad una postura óptima incluso tras varias horas al volante. El apoyo lumbar está bien resuelto y la ergonomía general invita a viajar relajado. En las plazas traseras, el espacio es generoso tanto en anchura como en distancia para las piernas, incluso para pasajeros adultos altos, y la altura al techo resulta suficiente para que no aparezca sensación de agobio. Todo ello convierte al GLE 350de en un SUV especialmente adecuado para viajar en familia con un alto nivel de confort en cualquier tipo de trayecto.

El sistema multimedia MBUX es uno de los elementos centrales de la experiencia a bordo. Las dos grandes pantallas unidas en una superficie continua dominan el salpicadero e integran instrumentación digital y sistema de infoentretenimiento con una presentación muy cuidada. La calidad gráfica es alta, la lectura de la información resulta clara y la respuesta del sistema es rápida incluso cuando se encadenan varias funciones. La navegación es intuitiva y la conectividad está muy bien resuelta, con compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto integrados de forma fluida en el conjunto, sin romper la coherencia visual del sistema. El control por voz permite gestionar navegación, climatización o funciones multimedia mediante comandos naturales y, en condiciones normales, responde con bastante precisión, reduciendo la necesidad de interactuar físicamente con la pantalla y mejorando la seguridad en marcha.



El apartado sonoro merece una mención específica, ya que el sistema de audio contribuye de forma clara a la sensación de refinamiento a bordo. En las configuraciones superiores, el equipo de sonido ofrece una calidad elevada, con una escena sonora bien distribuida por el habitáculo y una notable claridad en todas las frecuencias. Los graves tienen presencia sin resultar invasivos, los medios son nítidos, especialmente en voces y podcasts y los agudos se mantienen definidos incluso a volúmenes altos. En viajes largos por autovía, el buen aislamiento acústico del GLE 350de permite disfrutar del sistema de sonido sin necesidad de elevar en exceso el volumen, reforzando esa sensación de viajar en un vehículo pensado para cubrir kilómetros con comodidad. Incluso el equipo de serie cumple con solvencia para un uso diario exigente, aunque es en los sistemas de audio más avanzados donde se aprecia un salto claro en calidad y experiencia.

En el apartado práctico, el GLE 350de responde con solvencia a las exigencias de un SUV familiar de gran tamaño, pese a la integración de la batería del sistema híbrido enchufable. El maletero ofrece alrededor de 490 litros de capacidad, una cifra correcta dentro de su categoría y suficiente para un uso cotidiano con equipaje familiar. La forma es regular, con laterales bien aprovechables, y el acceso resulta cómodo gracias al portón eléctrico, especialmente útil cuando se carga con las manos ocupadas. La altura del borde de carga es razonable y no penaliza en exceso la manipulación de objetos pesados. Al abatir los asientos traseros, el espacio disponible supera ampliamente los 1.900 litros, permitiendo transportar equipaje voluminoso, bicicletas o material de ocio sin complicaciones. A esto se suma una buena cantidad de huecos portaobjetos repartidos por el habitáculo —en puertas, consola central y compartimentos auxiliares— que facilitan el orden en el día a día y refuerzan esa sensación de vehículo pensado para convivir con él sin renuncias.
En materia de seguridad, Mercedes mantiene el nivel que históricamente se le exige, y el GLE 350de confirma esa tradición con un conjunto muy completo y bien afinado. La unidad probada contaba además con tracción integral 4MATIC, un elemento que aporta un plus claro de seguridad y control en condiciones reales de uso. Este sistema reparte el par de forma inteligente entre ambos ejes en función de la adherencia disponible, mejorando la motricidad tanto en firmes deslizantes como en aceleraciones contundentes o salidas desde parado con el vehículo cargado. En situaciones de lluvia intensa, asfalto frío o carreteras secundarias en mal estado, el funcionamiento del 4MATIC se percibe por la facilidad con la que el coche avanza sin pérdidas de tracción ni correcciones bruscas.

El paquete de asistentes a la conducción se apoya en esta base mecánica para ofrecer un comportamiento muy coherente. El control de crucero adaptativo gestiona aceleración y frenada de forma progresiva, manteniendo la distancia con el vehículo precedente incluso en tráfico denso, mientras que el sistema de mantenimiento activo de carril actúa de manera gradual sobre la dirección, sin movimientos artificiales ni correcciones repentinas. La frenada automática de emergencia es capaz de detectar vehículos, peatones y ciclistas, tanto en entorno urbano como a velocidades más elevadas, y entra en funcionamiento con rapidez cuando identifica un riesgo real, siempre priorizando la suavidad de actuación.

En uso real, especialmente en autovía con climatología adversa y tramos de firme irregular, la combinación de asistentes electrónicos y tracción 4MATIC transmite una sensación de seguridad muy elevada. El GLE 350de mantiene la trayectoria con aplomo, incluso cuando se circula a ritmo sostenido o con cambios de apoyo amplios, y el conductor percibe en todo momento que el vehículo trabaja para mantener la estabilidad sin resultar intrusivo. Los asistentes específicos para atascos y tráfico lento permiten avanzar de forma asistida en retenciones prolongadas, reduciendo notablemente el cansancio en desplazamientos diarios.

Durante la convivencia con el vehículo, el conjunto demostró estar muy bien calibrado. Las alertas son claras pero no invasivas, las intervenciones se producen de forma progresiva y la tracción integral refuerza esa sensación de control constante, especialmente apreciable en un SUV de gran tamaño y peso. Todo ello se traduce en una experiencia de conducción segura y relajada, tanto en trayectos cotidianos como en viajes largos, donde el GLE 350de transmite esa confianza tranquila que define a los modelos más equilibrados de la marca.

La experiencia de carga es uno de los aspectos más interesantes del modelo. Gracias a su batería de gran capacidad, admite potencias de carga en corriente alterna de hasta 11 kW, lo que permite completar una carga en poco más de tres horas en un punto adecuado. Además, admite carga en corriente continua, algo poco habitual en híbridos enchufables, lo que permite recuperar una parte significativa de la batería en unos 20 minutos si se dispone de un cargador rápido. Esto amplía de forma notable las posibilidades de uso eléctrico más allá del entorno urbano.

En cuanto al precio, el Mercedes-Benz GLE 350de se sitúa en una franja elevada, coherente con su posicionamiento premium y su nivel tecnológico. En el mercado español, el precio de partida ronda los 90.000 euros antes de promociones o posibles ayudas. No es un vehículo accesible, pero sí ofrece una combinación de confort, tecnología y eficiencia difícil de igualar en su segmento.

Tras varios días de convivencia, el GLE 350de deja muy claro su enfoque. Sus principales virtudes están en la autonomía eléctrica real, el confort en viajes largos y la eficiencia global de su sistema híbrido. Como puntos menos favorables, su tamaño en entornos urbanos muy estrechos y un precio elevado. Está claramente orientado a quienes buscan un SUV grande, cómodo y tecnológicamente avanzado para el uso diario, sin renunciar a viajar lejos con la tranquilidad que todavía hoy proporciona el motor diésel en el contexto del mercado español.





















