Audi prepara su llegada a la Fórmula 1 con un proyecto propio que combina tecnología, gestión deportiva y una estrategia de marca que busca posicionar a la compañía en un escenario global en plena transformación. Su entrada en la competición en 2026 no es un movimiento aislado, sino el inicio de una etapa que afectará a la imagen de la marca, a su estructura técnica y a su presencia en los principales mercados. El fabricante alemán describe esta decisión como parte de un proceso de renovación interna que aspira a convertir la máxima categoría del automovilismo en un acelerador tecnológico y cultural. El objetivo deportivo está fijado: ser competitivos desde el inicio y pelear por el título en 2030. La transición será progresiva y se apoyará en equipos técnicos con experiencia, una estructura industrial propia y un plan de desarrollo que lleva años en marcha.

El diseño del futuro monoplaza quedará representado por el Audi R26 Concept, una propuesta que anticipa la identidad estética del coche que debutará en enero de 2026. La marca está aplicando un lenguaje de diseño que sigue una filosofía basada en líneas limpias, soluciones técnicas visibles y una imagen más emocional que en anteriores proyectos deportivos. La carrocería combina superficies minimalistas con zonas definidas por cortes geométricos y una paleta cromática compuesta por titanio, negro carbón y un rojo Audi rediseñado para esta etapa. Los aros también adoptarán este tono para reforzar la presencia visual en el campeonato. El equipo de diseño se ha implicado en crear una línea que represente el espíritu de la marca en un entorno tan exigente como la Fórmula 1, donde cada detalle estético debe ofrecer claridad y coherencia.

Audi considera la Fórmula 1 un escenario estratégico por su alcance global y su capacidad de exposición. La categoría reúne a cientos de millones de aficionados y mantiene un crecimiento sostenido entre los espectadores más jóvenes, un grupo de interés para la compañía en los principales mercados. Además, desde 2021, la normativa económica introduce un límite de gastos que permite planificar un proyecto estable y con unas condiciones equiparables para todos los equipos. La combinación de control presupuestario, impacto mediático y libertad tecnológica ha sido uno de los argumentos que ha impulsado la entrada de Audi. La compañía entiende que este entorno ofrece un equilibrio adecuado entre rendimiento deportivo y viabilidad financiera.
La estructura deportiva del proyecto ha incorporado perfiles con una larga trayectoria en Fórmula 1. Mattia Binotto, antiguo director del equipo Ferrari, encabeza la parte técnica junto a Jonathan Wheatley, que procede de Red Bull. Ambos reportan directamente al CEO de Audi y tienen la responsabilidad de coordinar el desarrollo del coche, el sistema de propulsión y la integración de ambas áreas. En el plano deportivo, la marca apuesta por un piloto experimentado como Nico Hülkenberg y por el brasileño Gabriel Bortoleto, que representará la parte más joven del equipo. Audi insiste en que la combinación de experiencia y potencial será clave para construir una estructura competitiva desde el primer año.

La relación entre Audi y el motorsport es larga y diversa. La marca ha utilizado la competición como campo de pruebas para tecnologías que después llegaron a los modelos de producción. Desde los Auto Union de la década de 1930 hasta la tracción quattro en los rallies, pasando por motores diésel, híbridos y eléctricos en Le Mans o la Fórmula E, la compañía ha desarrollado proyectos que combinan innovación y competición. Su entrada en la Fórmula 1 pretende seguir esa línea, utilizando la categoría como laboratorio de ingeniería con ciclos de desarrollo muy rápidos y un entorno de trabajo donde la reducción de tiempos obliga a tomar decisiones ágiles. La marca considera que este enfoque servirá como ejemplo para la estructura interna del grupo.
Los cambios técnicos que llegarán en 2026 suponen una oportunidad para los nuevos equipos. La FIA renovará la normativa de chasis y sistemas de propulsión. Se mantendrá el motor de combustión V6 de 1.6 litros, aunque utilizará combustible sostenible y trabajará en conjunto con un sistema híbrido que multiplicará la potencia eléctrica respecto a la generación actual. El motor eléctrico alcanzará un rendimiento comparable al del propio motor térmico, un paso que refleja hacia dónde se dirige la ingeniería de competición y su influencia en la tecnología de calle. La hibridación profunda del sistema y la necesidad de trabajar con energías de nueva generación encaja con la estrategia de la marca para sus modelos de producción.

Audi comenzó el desarrollo de su unidad de potencia en 2022 en las instalaciones de Neuburg an der Donau, que serán la base del motor alemán dentro del campeonato. Allí se produce el motor de combustión, el sistema ERS, el almacenamiento de energía y la electrónica de control. La marca trabaja con bp en el desarrollo del combustible sostenible que se utilizará a partir de 2026. La caja de cambios también se desarrolla en Alemania, lo que permitirá una integración completa entre la unidad de propulsión y la parte trasera del monoplaza. La empresa ha utilizado simulaciones digitales y bancos de pruebas para validar el sistema antes de probarlo en pista, ya que la normativa no permite rodar hasta principios de 2026.
El chasis y la construcción del monoplaza se realizan en Hinwil, Suiza, donde Audi ha adquirido la totalidad del Grupo Sauber. El equipo suizo se encargará de la fabricación del coche, la planificación de carrera y las operaciones durante los Grandes Premios. Además, desde 2025 existe una oficina tecnológica en Bicester, Reino Unido, dentro del llamado Motorsport Valley, donde se trabaja en componentes específicos y se mantiene un contacto directo con proveedores especializados. La coordinación entre las tres sedes pretende asegurar una comunicación fluida y una integración total del proyecto.

El calendario marcará varios hitos antes del debut oficial. La presentación del equipo Audi F1 tendrá lugar en enero de 2026. Posteriormente, a finales de ese mismo mes, los nuevos monoplazas rodarán por primera vez en Barcelona durante unas jornadas de pruebas a puerta cerrada. En febrero se celebrarán los test de pretemporada en Baréin, ya con público y equipos completos. La primera carrera del proyecto se disputará en Melbourne, entre el 6 y el 8 de marzo, donde Audi competirá por primera vez como equipo oficial en la categoría reina del automovilismo.
La marca considera que la Fórmula 1 será clave para su estrategia global, tanto desde el punto de vista técnico como desde la imagen. Audi afirma que esta entrada forma parte de una nueva etapa que busca reforzar su competitividad, inspirar a nuevos clientes y proyectar una cultura corporativa más ágil. La compañía insiste en que su historia en competición siempre ha estado vinculada a la innovación y que el objetivo ahora es aplicar esa herencia en un entorno donde la exigencia técnica es máxima. Su llegada a la parrilla supondrá uno de los movimientos más relevantes de los últimos años dentro del campeonato.























