Setenta años después de su lanzamiento, el Fiat 600 vuelve a las carreteras europeas con una nueva identidad eléctrica. El modelo, que en su día motorizó a miles de familias en la posguerra y marcó una época en España e Italia, regresa transformado en el Fiat 600e, un SUV compacto de espíritu urbano que mantiene la filosofía del original: diseño accesible, espacio bien aprovechado y un carácter eminentemente práctico.

El Fiat 600 fue uno de los automóviles más influyentes del siglo XX. Nació en 1955 como respuesta a la necesidad de movilidad asequible tras la Segunda Guerra Mundial. Su ingeniero principal, Dante Giacosa, ideó una estructura monocasco redondeada con motor trasero, un esquema técnico que permitía reducir costes y aprovechar al máximo el espacio interior. El éxito fue inmediato: se fabricaron casi cinco millones de unidades en Italia, Argentina y Chile, y su licencia dio lugar a versiones emblemáticas como el SEAT 600 español o el Zastava 750 yugoslavo.
Aquel pequeño coche de 3,22 metros ofrecía soluciones ingeniosas. Los asientos eran desmontables para convertir el interior en improvisado comedor de picnic, el volante de baquelita y el velocímetro central destacaban por su simplicidad, y el maletero se escondía bajo el capó. Bajo la tapa trasera trabajaba un motor de cuatro cilindros de 633 cm³ y 21 CV, suficiente para alcanzar 95 km/h. Su mecánica sencilla, de bajo mantenimiento, convirtió al 600 en un símbolo de prosperidad y libertad en la Europa de los 50.

El modelo evolucionó en múltiples variantes, desde la descapotable 600 D hasta la sorprendente 600 Multipla, considerada hoy el primer monovolumen moderno. Entre 1955 y 1960, el Multipla ofrecía seis plazas en apenas 3,5 metros, un diseño revolucionario que mezclaba funcionalidad y minimalismo. Décadas después, en 1998, Fiat intentó revivir su espíritu con el Seicento, un urbano de tres puertas que vendió más de 1,1 millones de unidades antes de cesar su producción en 2004.
Ahora, en 2025, el Fiat 600e retoma el legado desde una perspectiva completamente eléctrica. El nuevo modelo se sitúa en el corazón del segmento B-SUV, compartiendo base técnica con el Jeep Avenger y fabricado en la planta de Tychy (Polonia). Mide 4,17 metros de largo, 1,78 de ancho y 1,52 de alto, dimensiones que lo posicionan entre el Fiat 500e y el 500X. Su diseño, aunque moderno, conserva detalles que evocan al original, como los faros redondeados, la parrilla cerrada con logotipo 600 cromado y los pasos de rueda bien marcados.

El frontal transmite simpatía, mientras que la zaga, con pilotos ovalados y molduras horizontales, aporta equilibrio visual. Fiat ha querido mantener el encanto mediterráneo y la estética de la “Dolce Vita”, combinando colores vibrantes como el naranja Sunset, el azul Sea Sky y el verde Verdissima. La versión La Prima añade llantas de 18 pulgadas, detalles cromados y elementos de diseño específicos.
El Fiat 600e se mueve gracias a un motor eléctrico de 156 CV (115 kW) asociado a una batería de iones de litio de 54 kWh netos. Con esta configuración, el coche alcanza una autonomía oficial de 409 km en ciclo WLTP y más de 600 km en uso urbano. La tracción delantera y el par inmediato permiten una aceleración de 0 a 100 km/h en unos 9 segundos. La batería puede cargarse del 20 al 80 % en menos de 30 minutos en un punto de carga rápida DC de 100 kW, mientras que en corriente alterna AC de 11 kW necesita algo más de cinco horas para una recarga completa.

El comportamiento del 600e está orientado al confort y a la eficiencia. La suspensión tiene un ajuste equilibrado, la dirección resulta ligera en ciudad y precisa en carretera, y el aislamiento acústico sorprende para un coche de su tamaño. Su peso ronda los 1.520 kg, lo que le permite mantener buena agilidad sin comprometer la estabilidad en curvas. En España, el modelo ofrece modos de conducción Eco, Normal y Sport, adaptando la respuesta del motor y la regeneración de energía.
El interior refleja el estilo italiano característico de Fiat. Combina tonos cálidos, materiales reciclados y una disposición intuitiva de mandos. La pantalla táctil central de 10,25 pulgadas utiliza el sistema Uconnect 5, compatible con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos. El cuadro digital de 7 pulgadas muestra la información esencial con gráficos claros. Los asientos tapizados en eco-piel y los tonos bicolor dan una sensación acogedora. Además, el coche ofrece 15 litros de huecos portaobjetos repartidos por el habitáculo y un maletero de 360 litros, una cifra destacable en su categoría.
En materia de seguridad, el Fiat 600e incorpora tecnología de conducción asistida de nivel 2. Incluye control de crucero adaptativo, asistente de centrado de carril, detección de fatiga del conductor, frenada autónoma de emergencia con reconocimiento de peatones y ciclistas, cámara 360° y sensores de aparcamiento delanteros y traseros. Estas funciones lo sitúan al nivel de modelos de categoría superior.
El modelo se ofrecerá en España con dos niveles de acabado: Red y La Prima. El primero apuesta por un enfoque más racional, con equipamiento completo a un precio competitivo, mientras que La Prima se dirige a un cliente que busca más diseño y tecnología. Los precios aún no han sido anunciados oficialmente, pero fuentes del sector sitúan el punto de partida en torno a los 36.000 euros antes de ayudas del Plan MOVES III, lo que lo hace competitivo frente a rivales como el Peugeot e-2008, el Opel Mokka Electric o el Jeep Avenger e-Hybrid.

El Fiat 600e no pretende ser un deportivo ni un coche aspiracional, sino un vehículo que combina lo emocional y lo racional. Su equilibrio entre tamaño, autonomía, equipamiento y diseño lo convierte en una opción sólida para quienes buscan entrar en la movilidad eléctrica sin renunciar al estilo. Además, su historia, profundamente ligada a la cultura automovilística española, añade un componente nostálgico que pocos modelos eléctricos pueden reivindicar.
Con este lanzamiento, Fiat rinde homenaje a uno de los coches más importantes de su historia y demuestra que la electrificación también puede tener encanto. El 600e no sólo recupera un nombre mítico, sino también un espíritu: el de acercar el automóvil al público con sencillez, diseño y eficiencia.























