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Prueba del Omoda 5 EV: así se comporta el SUV eléctrico en uso diario

El Omoda 5 EV es uno de esos modelos que despiertan curiosidad desde el primer momento. Una marca prácticamente nueva en Europa, un diseño llamativo y una propuesta eléctrica que promete buenas cifras por un precio contenido. Con todo eso en mente, recogimos el coche en las instalaciones de Booster Group, en Las Rozas, donde, como siempre, nos atendieron con amabilidad y profesionalidad. Desde allí comenzó una convivencia de varios días que nos permitió comprobar cómo se comporta este SUV eléctrico en un uso real.

Sin necesidad de plantear un viaje concreto ni un destino específico, la prueba se desarrolló en un entorno habitual para cualquier conductor: desplazamientos diarios, algo de autovía, atascos puntuales, recados, aparcamientos en centros comerciales, algún trayecto nocturno y varios momentos de conducción relajada por alrededores menos congestionados. En total, más de quinientos kilómetros con condiciones de tráfico cambiantes, temperaturas moderadas y zonas muy diversas donde el coche pudo mostrar su carácter.

La primera toma de contacto dejó claro que el Omoda 5 EV está pensado para facilitar la vida a quien se sube a él por primera vez. El motor eléctrico de 204 CV ofrece una entrega suave, progresiva y perfectamente dosificada para la conducción urbana. No hace falta un gesto brusco para moverse con agilidad y, aunque sus cifras podrían sugerir una aceleración más contundente, lo que realmente transmite es control. La respuesta al acelerador está calibrada para que incluso quien no tenga experiencia con eléctricos se encuentre cómodo desde el primer metro.

En ciudad resulta especialmente agradable. La dirección, ligera a baja velocidad, permite maniobrar con facilidad en calles estrechas o aparcamientos, y el silencio de marcha aporta una serenidad que se agradece en desplazamientos cortos. Aunque las dimensiones exteriores lo sitúan dentro del segmento de los SUV compactos, la sensación desde el asiento del conductor es de un coche fácil de gestionar entre coches, semáforos y glorietas. La visibilidad frontal es buena, mientras que la trasera, condicionada por el diseño del portón, se compensa con un sistema de cámaras y sensores que facilita cualquier maniobra.

Durante estos días, se probaron distintos niveles de regeneración, que permiten adaptar la retención según el estilo personal. No se llega a un modo de conducción completamente con un solo pedal, pero la frenada regenerativa más intensa ayuda a aprovechar bien la energía sin resultar incómoda. En tráfico urbano, los consumos fueron sorprendentemente moderados, moviéndose entre 14 y 16 kWh/100 km, cifras que confirman que la batería de unos 61 kWh de capacidad útil está bien aprovechada en entornos urbanos.

Al salir a autovía, el comportamiento sigue siendo coherente con lo esperado en un SUV de este tamaño. La suspensión está pensada para un equilibrio general: no es blanda, pero filtra bien las irregularidades, y tampoco es firme en exceso, lo que permite viajar sin balanceos molestos. La dirección gana algo de peso a medida que aumenta la velocidad, lo que aporta más confianza en rectas rápidas o cambios de carril. El empuje del motor eléctrico es suficiente para adelantamientos breves o incorporaciones, sin necesidad de forzar nada.

En este tipo de vías, el consumo es más sensible a la velocidad, como ocurre en cualquier eléctrico. Manteniendo ritmos legales constantes, el gasto energético se mantuvo en la zona de los 19–21 kWh/100 km, lo que se traduce en una autonomía realista cercana a los 300 km si el día incluye desplazamientos prolongados. No es una cifra espectacular, pero sí coherente con su posicionamiento y suficiente para la mayoría de usos diarios sin depender continuamente de cargadores.

En tramos algo más tranquilos, con tráfico más fluido y menos exigencia de aceleración, el Omoda 5 EV muestra un rodar sereno. La insonorización está mejor resuelta de lo que cabría esperar por su precio, y el ruido aerodinámico llega tarde y sin imponerse demasiado. Aun así, no alcanza aún el refinamiento de modelos que duplican su precio, pero la sensación general es más que positiva y permite viajar sin fatiga.

La vida a bordo es otro punto fuerte del modelo. El interior combina dos grandes pantallas en formato panorámico, con gráficos claros y un sistema multimedia que responde rápido. La ergonomía es correcta, con mandos accesibles y una postura de conducción cómoda. Los asientos delanteros permiten regular varias posiciones y resultan confortables tanto en desplazamientos cortos como en jornadas largas al volante. Las plazas traseras ofrecen espacio suficiente para adultos de talla media, con un respaldo que permite viajar relajado.

En cuanto a calidades, el Omoda 5 EV juega bien sus cartas. No intenta aparentar un nivel premium, pero sí transmite una sensación de solidez general que convence. Hay zonas con materiales duros, especialmente en la parte baja de las puertas y el túnel central, pero están bien integradas y no desentonan. El maletero, con algo más de 380 litros, tiene una capacidad razonable para el día a día y permite cargar equipaje de fin de semana sin problema.

Los asistentes a la conducción funcionan correctamente y no resultan intrusivos. El control de crucero adaptativo mantiene una distancia coherente con el tráfico, y el asistente de mantenimiento de carril interviene con suavidad, evitando movimientos bruscos. En entornos urbanos, la frenada automática aporta seguridad adicional, y el sistema de cámaras 360º ayuda en cualquier aparcamiento.

La experiencia de carga completó la prueba. En carga rápida, el coche es capaz de pasar del 20 al 80 % en poco más de media hora cuando se conecta a un punto de unos 100 kW, cifras competitivas dentro de su categoría. La carga en alterna, con el cargador de 11 kW, permite recuperar la batería completa durante la noche, lo que resulta práctico para quienes pueden cargar en casa o durante el trabajo.

Uno de los detalles que más sorprenden es el equilibrio global del producto. El Omoda 5 EV no pretende liderar el mercado en prestaciones ni en autonomía absoluta, pero sí ofrece un conjunto muy completo por un precio que, en España, se sitúa por debajo de varios competidores directos. La marca apuesta por un equipamiento generoso desde versiones iniciales, con elementos como climatización eficiente, pantalla panorámica, asistentes ADAS y carga rápida incluidos en la mayoría de configuraciones.

Las debilidades existen, como en cualquier vehículo. La visibilidad trasera podría ser mejor, el tacto del freno necesita un pequeño periodo de adaptación y algunos materiales interiores podrían transmitir una sensación más refinada. Pero ninguno de estos puntos rompe la experiencia ni genera incomodidad en el uso diario.

Después de varios días moviéndonos desde Las Rozas en situaciones de tráfico muy variadas, la conclusión es clara: el Omoda 5 EV es un coche equilibrado, cómodo y bien planteado para quien busca un eléctrico práctico sin elevar el presupuesto. No pretende impresionar en exceso, pero cumple con solvencia en todos los escenarios habituales y ofrece una propuesta sensata y bien ajustada al mercado español actual.

Si la intención es dar el salto a un SUV eléctrico que no comprometa la movilidad diaria y que mantenga un precio competitivo, el Omoda 5 EV es una opción más que razonable dentro del panorama actual.

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